La CNMC vigila el pacto Vodafone-Orange tras abrir expediente a Telefónica-Yoigo
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bautismo de fuego para el nuevo regulador

La CNMC vigila el pacto Vodafone-Orange tras abrir expediente a Telefónica-Yoigo

El regulador ha abierto expediente al pacto entre Telefónica y Yoigo pero considera que Vodafone y Orange tienen un acuerdo de similar naturaleza

Foto: El presidente de la CNMC, José María Marín Quemada. (EFE)
El presidente de la CNMC, José María Marín Quemada. (EFE)

La Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC) no quiere convertirse en el martillo pilón de Telefónica y parece más bien dispuesta a cambiar el diapasón de la regulación orientada tradicionalmente a combatir el viejo monopolio del sector de las telecomunicaciones en España. El punto de inflexión de esta nueva estrategia se ha empezado a conformar en los debates internos dentro del nuevo organismo de supervisión a raíz del expediente abierto a Telefónica y Yoigo.

La alianza suscrita el pasado verano entre el primer y el cuarto operador dentro del segmento de negocio 4G ha encendido la mecha de una refriega sectorial que supone un verdadero ‘bautismo de fuego’ para la recién nacida CNMC. La entidad que preside José María Marín Quemada se ha apresurado a tomar el toro por los cuernos con una investigación que, de entrada, viene a reconocer indicios racionales de prácticas colusorias que podrían falsear la competencia.

El regulador tiene ahora 18 meses por delante para resolver una diatriba en la que están directamente interesados los otros dos grandes competidores del mercado español de las telecomunicaciones. Tanto el número dos, Vodafone, como el tercero en discordia, Orange, han denunciado lo que consideran una ‘fusión encubierta’, solicitando la aplicación de medidas cautelares que paralicen de manera automática la compartición de redes entre Telefónica y Yoigo.

La CNMC no quiere precipitarse con una decisión que puede revestir serias consecuencias para la imagen de un organismo vigilado con lupa desde la Unión Europea. Los movimientos que se barruntan en el mercado global de las telecomunicaciones obligan a la nueva entidad a caminar con pies de plomo apurando las argumentaciones técnicas y asegurando la toma de decisiones dentro de los estrictos límites establecidos en la Ley de Defensa de la Competencia.

Marcos diferentes de competencia dentro de Europa

Las demandas de Vodafone y Orange contra los acuerdos de Telefónica y Yoigo constituyen una ‘patata muy caliente’ para los nuevos comisionados de los llamados sectores regulados. Las discusiones en el seno de la CNMC no pueden interpretarse tampoco sin considerar el marco comparativo que vincula a España dentro de un mercado único en Europa.

La liberalización del sector de las telecomunicaciones en nuestro país no encuentra parangón en otros Estados miembros de la UE, donde las empresas herederas de los antiguos monopolios siguen disfrutando de posiciones soberanas de dominio. Baste con señalar el caso de Francia, cuyo mercado se reparten en exclusiva un grupo de grandes operadores nativos encabezados por la propia Orange, antigua France Télécom.

La sagrada competencia no ha llegado a todos los rincones de Europa con las mismas señas de identidad que lo ha hecho en España. Quizá por ello fuentes de la CNMC consideran que el análisis de los pactos entre Telefónica y Yoigo no puede efectuarse sin tener en cuenta al mismo tiempo que “los propios demandantes, Vodafone y Orange, trabajan también de manera concertada en el despliegue y uso de sus respectivas infraestructuras”.

Los responsables de Competencia de la CNMC recelan de los acuerdos suscritos el pasado mes de marzo por los dos máximos perseguidores de Telefónica. Los consejeros delegados de Vodafone España, Antonio Coimbra, y de Orange España, Jean Marc Vignolles, anunciaron entonces un plan para desplegar una red de fibra óptica hasta el hogar, lo que se conoce bajo las siglas FTTH, con el objetivo de llegar a 50 ciudades españolas con más seis millones de viviendas en un plazo de cuatro años y medio.

‘Pax telefónica’ en España

Cada compañía desarrollará su propia red, pero ambas empresas se facilitarán el acceso mutuo y el uso de sus respectivas infraestructuras dentro de una estrategia de coordinación que ha sido puesto en tela de juicio por la CNMC. El regulador considera que las actuaciones de concertación en el sector de las ‘telecos’ en España están a la orden del día y teme que las denuncias entre compañías formen parte de una política comercial destinada a debilitar la reputación del rival ante las instituciones encargadas de velar por el correcto funcionamiento de los mercados.

La CNMC refuerza sus sospechas en la determinación del Ministerio de Industria, que ha decidido ‘pasar olímpicamente’ de las reclamaciones contra el acuerdo de Telefónica y Yoigo. El propio ministro José Manuel Soria se ha mostrado inflexible a la hora de asegurar que el Gobierno no tiene nada que decir en este asunto, toda vez que la Abogacía del Estado estima que no existe cesión de espectro entre ambos operadores.

La desmitificación de la denuncia formalizada por Vodafone y Orange induce a pensar en la solución del conflicto mediante un acuerdo global que permita a estas dos empresas acceder a la red de banda ancha del antiguo monopolio en las mismas condiciones que lo hace Yoigo. La CNMC entiende que, al final, imperará la cordura entre rivales que están obligados también a colaborar juntos y quiere dar tiempo al tiempo para facilitar una especie de ‘pax telefónica’ en España. A partir de ahí será mucho más sencillo regular ex ante un nuevo marco general de competencia que reprima los contenciosos y pleitos seculares dentro del mercado español de las ‘telecos’.

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