La muerte de Dolores Ferrer, 'tía Lola', rompe el equilibrio accionarial en Freixenet
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La rama de José Ferrer tendrá que pactar

La muerte de Dolores Ferrer, 'tía Lola', rompe el equilibrio accionarial en Freixenet

A finales de octubre Freixenet celebra su primera junta de accionistas sin Dolores Ferrer Sala, más conocida como la tía Lola, fallecida el pasado julio

Foto: La sede de Freixenet
La sede de Freixenet

A finales de este mes de octubre, Freixenet celebra su primera junta de accionistas sin Dolores Ferrer Sala, más conocida como la tía Lola. Dolores Ferrer falleció el pasado mes de julio a la edad de 92 años. Fuentes conocedoras de los entresijos de la empresa explican que el paquete de acciones de la tía Lola, que en vida había sido una fiel aliada del presidente de honor José Ferrer, se repartirá entre él y el resto de socios, lo que cambiará los equilibrios accionariales en el primer fabricante de cava de España.

Los accionistas históricos de Freixenet eran José Ferrer y sus tres hermanas: Dolores, Carmen y Pilar. José Ferrer, en su calidad de primogénito, recibió más acciones del grupo, un 35%. El 65% restante se repartió entre sus tres hermanas, con un 21,6% cada una.

La tía Lola murió sin hacer testamento, era soltera y sin hijos ni descendientes. Por tanto, su 21,6% se repartirá entre sus tres hermanos, si bien esto no se ha formalizado todavía ya que, como ocurre en estos casos, lo ha de decidir un juez.

Gemma Mengual junto a Josep Ferrer Sala y su mujer (Efe)Dolores Ferrer siempre fue un personaje entrañable, muy querido en la bodega y tradicionalmente había ocupado la secretaría del consejo. Siempre había apoyado de manera leal la gestión de su hermano mayor. Gracias a ella, José Ferrer había controlado hasta ahora más del 56% de las acciones de Freixenet.

De cualquier modo, el reparto ya se da por hecho y se está realizando en un clima de buena armonía entre las tres ramas de la familia: los Ferrer –incluyendo los hijos de José Ferrer: Pedro Ferrer, José María Ferrer y sus dos hijas–; los Hevia-Ferrer, descendientes de Carmen; y los Ferrer-Bonet, cuyo representante más destacado es el actual presidente de Freixenet, Josep Lluís Bonet, hijo de Pilar.

Tras el reparto del paquete de la tía Lola, José Ferrer y su línea familiar controlarán un 42%, mientras que la rama de Josep Lluís Bonet tendrá un 29%, lo mismo que la de los Ferrer-Hevia. Es decir, antes José Ferrer y la tía Lola tenían el control de la empresa. Ahora, el presidente de honor y sus hijos se quedan por primera vez en minoría.

Tiempos de cambio

En medios cercanos a Freixenet se da por hecho que las otras dos ramas de la familia que ahora configuran una nueva mayoría en el capital esperan consensuar algunos cambios. Entre ellos, profesionalizar la gestión y alejar a la familia de las primeras líneas de los puestos directivos.

Esto pasaría por nombrar un director general ajeno a la familia, algo a lo que hasta ahora José Ferrer se había negado. Si esto se produjese, el objetivo sería una optimización de costes, sobre todo en el negocio en España, y tanto José Ferrer, como Josep Lluís Bonet como el director financiero Enrique Hevia pasarían a un segundo plano.

Más de 500 millones en ventas

Sara Baras en un anuncio navideño de la marca (Efe)Freixenet cierra ejercicio en mayo. El grupo no cotiza en bolsa, pero está muy internacionalizado. Sus ventas de 2012 se colocaron en 512 millones anuales, de los que el 80% es negocio exportador, lo que le ha salvado de la crisis de consumo que se sufre en España.

Sin embargo, los resultados se han resentido. En su último ejercicio el grupo ganó 5,5 millones, un 36% menos que en el año anterior; en buena parte por la evolución del negocio en España en relación con los costes y por la presión de los precios por parte de los grupos de distribución.

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