NO contarán las garantías hipotecarias

El BdE amenaza las cuentas de la banca con su rígido criterio de refinanciaciones

El Banco de España ha impuesto a las entidades financieras unos criterios extraordinariamente duros a la hora de provisionar los créditos refinanciados

Foto: El gobernador del Banco de España, Luis M. Linde. (EFE)
El gobernador del Banco de España, Luis M. Linde. (EFE)

El Banco de España ha impuesto a las entidades financieras unos criterios extraordinariamente duros a la hora de provisionar los créditos refinanciados, según fuentes del sector, pese a que la norma es mucho menos dura. Entre estos criterios, llama la atención que no se tendrán en cuenta los inmuebles puestos como garantía en una refinanciación empresarial, por lo que pueden tener que provisionar esos créditos al 100%. Y dada la escasa cobertura actual de las refinanciaciones, por debajo del 20% en casi todos los casos, las dotaciones adicionales pondrán en peligro los resultados ya renqueantes del sector en 2013. Además, aunque el Banco de España ha concedido al sector tres años para hacerlas, el mercado va a exigir que se lleven a cabo este mismo ejercicio.

Como es sabido, el gobernador, Luis Linde, impuso en abril, por exigencia de Bruselas, la obligación de reclasificar los créditos refinanciados para hacer aflorar la llamada "morosidad oculta" con una provisión mínima del 15% para todos ellos (salvo excepciones muy tasadas). Pero, como adelantó El Confidencial, suavizó mucho el proyecto inicial de circular hasta dejarla en unos meros "criterios" para interpretar la circular contable 4/2004. Además, esos criterios eran muy ambiguos y permitían a las entidades una enorme flexibilidad a la hora de decidir cómo clasificaban y provisionaban sus refinanciaciones.

Esto provocó que el supervisor se encontrara con una respuesta muy heterogénea por parte de las entidades, ante lo cual estableció unos criterios iguales para todos. Y ellos van mucho más allá de los recogidos en el texto, y son muy rígidos, según las fuentes consultadas, lo que va a obligar a las entidades a realizar fuertes dotaciones para cumplirlos. Estos criterios han sido modificados en dos ocasiones desde el verano, aunque no se ha alterado en lo sustancial la primera versión.

El que más daño está haciendo, según una de las fuentes, es el que se refiere a las garantías hipotecarias. En nuestro país ha sido muy habitual refinanciar a las empresas tomando como garantía su patrimonio inmobiliario o el de su propietario, que hipotecaba incluso su propia vivienda. La normativa de provisiones en caso de morosidad obliga a los bancos a dotar la diferencia entre el importe del préstamo y el valor actualizado de esos inmuebles. Pero el Banco de España exige que no se tenga en cuenta el valor de estas garantías hipotecarias a la hora de calcular la provisión en el caso de las refinanciaciones. En consecuencia, si los inmuebles son la única garantía (normalmente hay otros activos de la empresa puestos en prenda), el crédito tendría que provisionarse al 100%.

"Es un criterio absurdo, nos obliga a provisionar más un crédito que no ha incurrido todavía en impago [el refinanciado] que otro moroso de verdad", se quejan en una entidad. Este criterio es el que más daño puede hacer a las entidades, ya que va a exigir fuertes provisiones en muchos casos. La comunicación de abril establece que deben considerarse morosos los créditos refinanciados con períodos de carencia del principal superiores a 30 meses, aunque deja abierta la puerta para mantener un rango inferior 'subestándar' si el contrato con el prestatario incluye condiciones que mejoren de forma relevante las posibilidades de recobro, lo que introduce bastante subjetividad.

Otro criterio que ha molestado bastante al sector es el referido a los "períodos de cura", es decir, el período para sacar de moroso un crédito que ha vuelto a pagar (y para liberar sus provisiones). El estándar es de seis meses, pero el problema es cuando la refinanciación tiene una carencia de principal, pero no de intereses. La obligación del deudor es pagarlos sólo durante seis meses, en cuyo caso debería salir de dudoso. Pero el supervisor entiende que sólo cumple su obligación si abona también el principal, con lo que seguirá considerándose dudoso con la provisión correspondiente.

Niveles bajos de cobertura

A estos criterios tan rígidos se le suma la escasa cobertura con que cuentan estos préstamos en las principales entidades. Como es lógico por su tamaño, Santander es el que más créditos refinanciados tiene en España, 33.300. Al cierre de junio, el banco que preside Emilio Botín tenía cubierto con provisiones el 19,9% de esa cifra. Por detrás aparece CaixaBank, con 25.900 millones en refinanciaciones y una cobertura del 19,1%. BBVA España tiene que reclasificar 24.200 millones, dotados actualmente al 18%. Los dos bancos medianos, Sabadell Popular, tienen unas cifras muy similares: el que preside Josep Oliu posee refinanciaciones por 14.500 millones y el que gobierna Ángel Ron, por 14.300; y en ambos casos, la cobertura es del 16,7%. Bankinter es el que tiene menos créditos en esta situación (sólo 1.400 millones), pero también el que menos dotaciones ha hecho en términos relativos, el 15,2%. La excepción positiva es Bankia, cuya cobertura alcanza el 24,9% de los 22.100 millones que tiene refinanciados. 

En principio, el supervisor pretende suavizar este impacto concediendo hasta tres años a las entidades para dotar las nuevas provisiones (literalmente, ha dicho que deben dotarse "en la medida en que se vayan materializando"). Pero fuentes de varias de ellas confiesan que da lo mismo el plazo que otorgue el BdE, puesto que el mercado exigirá que estas dotaciones se hagan este mismo año y penalizará -no sólo en bolsa, sino sobre todo en los costes de financiación- a aquellos que no lo hagan. Por tanto, todo el impacto probablemente se produzca este mismo año. 

Y resultados ya muy tocados

Hay que tener en cuenta que los resultados del sector ya se están resintiendo bastante este año por la caída de los márgenes (fruto del entorno de tipos y de la contracción del crédito) y por la imparable escalada de la morosidad. Para contener este deterioro, los bancos se han lanzado al carry trade y a la generación de extraordinarios con la venta de activos.

En todo caso, no se espera que estas provisiones se traduzcan en nuevas inyecciones de capital público para las entidades nacionalizadas, ya que, al igual que Bankia, estas han aprovechado las ayudas ya recibidas para sanear más su balance que los bancos privados. Otra cosa puede ser los bancos que han recibido ayudas públicas pero no han sido nacionalizados al 100%, el llamado Grupo 2 (BMN, Liberbank, Ceiss y Caja3, ya absorbida por Ibercaja), donde el grueso de las provisiones para los créditos refinanciados debe salir de sus resultados.

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