Y FALTA LA RECLASIFICACIÓN DE LOS REFINANCIADOS

Sareb evita que la morosidad de la banca se dispare a un récord histórico del 14%

La morosidad oficial de la banca en España alcanzó en junio un máximo desde que existen estadísticas del 11,6%. Pero esa no es la morosidad real.

La morosidad oficial de la banca en España alcanzó en junio un máximo, desde que existen estadísticas, del 11,6%. Pero esa no es la morosidad real, por el traspaso de todo el crédito promotor de las entidades rescatadas a Sareb. Si se tiene en cuenta esta morosidad sacada del sistema, estaríamos en un récord cercano al 14%. Si lo miramos a la inversa, esta sigue disparada y marcando máximos a pesar de este alivio para las entidades. Y todavía falta la reclasificación de los créditos refinanciados que tendrá lugar en septiembre y que dará otro empujón a esta tasa, que amenaza con hacer descarrilar las expectativas de recuperación del sector tras la catástrofe de 2012.

Es difícil calcular la morosidad de Sareb para añadirla a la de la banca, puesto que el banco malo no ofrece cifras dentro de la habitual opacidad que rodea toda su actividad. Además, como esta sociedad semipública no tiene estatus jurídico de banco, no está obligada a facilitar estos datos, y la normativa por la que se rige tampoco contempla esta transparencia. Por tanto, hay que hacer un ejercicio aproximado. Pero se puede efectuar a partir de los datos del Banco de España.

La morosidad global del sistema se redujo en diciembre (fecha del traspaso del crédito promotor de las entidades nacionalizadas: Bankia, NCG Banco, CatalunyaBanc y Banco de Valencia) en 24.120 millones. En febrero -cuando se traspasó el de las rescatadas: BMN, Liberbank, Ceiss y Caja3-, disminuyó en otros 8.718 millones. Esta cifra puede ser inferior a la morosidad real traspasada a Sareb, porque una subida en esos meses de los créditos dudosos en las otras entidades habría reducido esa cifra (el BdE sólo da el saldo neto). Pero dado que no existen cifras más precisas, no hay más remedio que tomar estas como buenas. Por tanto, podemos sumar estos 32.838 millones de morosidad de Sareb a los 176.420 de la banca publicados ayer por el supervisor, y tenemos una mora total de 209.258 millones.

Para hacer bien el cálculo, hay que añadir el total de crédito traspasado a Sareb en el denominador (la tasa de morosidad se calcula dividiendo el crédito dudoso entre el total de crédito). Este asciende a 74.000 millones, también según el BdE, 54.000 de las nacionalizadas y otros 20.000 de las rescatadas. Si lo añadimos a 1,519 billones de crédito total sobre el que se calcula la mora, tenemos 1,593 billones. Al dividir por esa cantidad los 209.258 millones de mora total de banca más Sareb, obtenemos una tasa del 13,1%.

Pero este cálculo tiene un problema: toma la morosidad de Sareb como algo estático que no ha evolucionado desde los traspasos de diciembre y enero. Y si en la banca esta ha crecido -y de qué modo-, parece lógico que en el banco malo habrá empeorado lo mismo o incluso más, puesto que el crédito traspasado es todo promotor, el que tiene más mora. De hecho, es el peor crédito de las peores entidades. Pero, una vez más, no es posible saber cómo ha evolucionado concretamente.

Si asumimos un deterioro similar al de la banca, del 11,3% desde el traspaso a Sareb, su mora alcanzaría 36.492 millones. Sumando esta cifra a la mora bancaria (los 176.420 millones) y dividiéndola por los activos de la banca más Sareb (1,593 billones) da una tasa del 13,4%. Y no es difícil imaginar un empeoramiento mayor de la mora de Sareb, en cuyo caso la cifra se acercaría al 14%.

La morosidad pone en peligro la recuperación

El ministro de Economía, Luis de Guindos. (EFE)
El ministro de Economía, Luis de Guindos. (EFE)
Sea como fuere, la morosidad sigue disparada en nuestro país a pesar del traspaso a Sareb de todo este crédito tóxico. Y hay casos muy llamativos: un banco que ha sobrevivido a la crisis sin demasiados problemas (aunque ha necesitado una ampliación de capital de 2.500 millones) como el Popular, tiene la morosidad ya por el 10,84%; y Bankia, a pesar de ser el principal cedente de crédito promotor al banco malo, alcanza ya el 13,36% en el resto de su cartera.

Esta situación pone claramente en peligro la mejoría de los resultados experimentada por el sector en el primer semestre tras las pérdidas generalizadas de 2012 por el efecto de los decretos De Guindos de provisiones de la exposición inmobiliaria. Las provisiones que requerirá esta nueva mora pueden 'comerse' unos márgenes ya de por sí muy deprimidos por el entorno de tipos bajos. 

Y aún faltan los refinanciados

Como todos los años, se oyen previsiones de que el techo de la morosidad está cerca, ahora con el respaldo de las expectativas gubernamentales de recuperación económica. Pero lo cierto es que la incapacidad para devolver los créditos se ha extendido a todos los sectores empresariales y empieza a golpear con fuerza a las hipotecas minoristas, la bomba de relojería del sector; no en vano, las entidades están relajando o eliminando las cláusulas suelo a la chita callando para contener esta morosidad.

Y todavía falta otro impulso más: la revisión de los créditos refinanciados impuesta por el Banco de España, que se hará efectiva en septiembre y que conllevará el paso a mora de muchos préstamos que hasta ahora se consideraban sanos o subestándar. El propio supervisor cifra en 208.206 millones de euros los créditos refinanciados en nuestro país, un 13,6% del total del crédito concedido al sector privado. De esa cifra, el 42,4% está clasificado como normal, el 20,6% es subestándar y el 37% restante, dudoso. No obstante, algunas entidades ya han comenzado la reclasificación en los últimos meses y eso puede explicar en parte la escalada de la mora. 

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