baldomero falcones perdona la mitad de su contrato

FCC indemniza con 7,5 millones al ex CEO con el que se hundió la empresa

FCC ha abonado 7,5 millones al que fuera su consejero delegado hasta el pasado mes de enero, Baldomero Falcones, cuya gestión fue más que discutida.

Foto: El expresidente de FCC, Baldomero Falcones (EFE)
El expresidente de FCC, Baldomero Falcones (EFE)

FCC ha sido muy generosa con Baldomero Falcones, el consejero delegado que fue relegado de su puesto a principios de año. La compañía ha pagado 7,5 millones a la antigua mano derecha de Esther Koplowitz, que tenía un contrato blindado por el que tenía derecho a recibir el sueldo de cuatro años en caso de despido. Una indemnización que le abona pese a que durante su gestión la compañía dirigida personalmente por Esther Koplowitz vivió el peor momento de su historia.

La cifra, que hasta ahora había sido silenciada pese a que el cese fue anunciado en enero, aparece en el informe de gestión del primer semestre del año, periodo en el que FCC perdió algo más de 600 millones de euros. La cantidad no se corresponde exactamente con lo que le pertenecía a Falcones por su contrato, que incluía un blindaje de cuatro años de sueldo sobre su salario de 3,5 millones.

Al haber percibido 7,5 millones, se desprende que Falcones pactó con Koplowitz el perdón de cerca de la mitad de los años de indemnización que le pertenecía al expresidente y consejero delegado. Un guiño hacia la compañía y hacia los inversores, ya que en su momento se consideró desproporcionado que se le pagara íntegramente la compensación a un alto directivo con cuya gestión la compañía rozó el abismo.

Falcones sigue ligado a FCC, como responsable de la fundación, y disfrutando de secretaria y coche oficial a cargo de la compañía. Su periplo de cuatro años como primer ejecutivo del holding de construcción y servicios se saldó con un desplome de la cotización de cerca del 60% y con la supresión del dividendo por primera en la historia reciente de la compañía.

A Falcones le tocó gestionar las adquisiciones de Alpine, Uniland y de Wastle Reciclyng Group, su filial británica, firmadas por el anterior equipo de gestión totalmente personalizado en Esther Koplowitz. Estos tres activos, más el negocio de energía, que si fue pilotado por el ex consejero delegado, son los que han llevado al grupo a una situación insostenible. En sus últimos meses como CEO, Falcones intentó poner un plan de desinversiones que no fue apoyado por la primera accionista de FCC.

Sin contabilizar los 7,5 millones de Falcones, el consejo de administración de FCC percibió durante el primer semestre del año 3,4 millones de euros por su salario fijo, el variable y las atenciones estatuarios. La cifra es sensiblemente menor a los 4,3 millones que ingresaron en el mismo periodo de 2012. Por su parte, el equipo directivo fue remunerado con 2,5 millones, casi la mitad en comparación con los 4,9 cobrados entre enero y junio del ejercicio precedente.

Resultados muy rojos

FCC perdió 607,6 millones de euros en el primer semestre del año frente al beneficio de 53,4 millones registrado en el mismo periodo de 2012 debido al efecto de la desconsolidación de la austríaca Alpine y el ajuste del valor de los activos en energías renovables.

Según ha indicado el grupo a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el resultado bruto de explotación (ebitda) alcanzó los 293,6 millones de euros, un 34,7% menos, por el fuerte descenso de la actividad de construcción y cemento en España, junto con menores márgenes en el área de servicios medioambientales.

Los ingresos del primer semestre contabilizaron 3.133,9 millones de euros, lo que supone un descenso del 13,7% respecto al mismo periodo de 2012. En España la facturación se redujo un 17,8%, hasta los 1.818,9 millones de euros, debido principalmente al ajuste de la inversión pública en infraestructuras en las áreas de construcción y cemento, mientras que los ingresos internacionales cayeron un 7,5% hasta los 1.314,9 tras la venta del negocio "handling" aeroportuario y una terminal portuaria de cemento en Reino Unido.   

La compañía está inmersa en un proceso de refinanciación de su deuda, que espera culminar en noviembre, para alargar durante tres años el pago de los algo más de 6.000 millones de pasivo que contabiliza al cierre de junio. 

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