PESE A QUE LOS BANCOS CADA VEZ SE 'COMEN' MÁS LADRILLOS

Los promotores no venden un piso y disparan la morosidad de la banca

El mensaje lanzado por el sector financiero de que el techo de la morosidad inmobiliaria se había alcanzado el año pasado ha saltado por los aires con

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Los promotores no venden un piso y disparan la morosidad de la banca

El mensaje lanzado por el sector financiero de que el techo de la morosidad inmobiliaria se había alcanzado el año pasado ha saltado por los aires con los primeros resultados trimestrales de 2011. Los tres bancos que presentaron ayer los suyos, Santander, Sabadell y Pastor, han sufrido un nuevo incremento de los créditos impagados por los promotores, que ya alcanza niveles alarmantes. Y eso, a pesar de que las entidades siguen adjudicándose activos para tratar de contener esta tasa.

Las razones principales de esta continua sangría son dos. Por un lado, la ingente cantidad de promotores inmobiliarios que surgieron en España en los años del boom del ladrillo y que van entrando en mora paulatinamente. La segunda es que "el mercado sigue totalmente parado, no se vende un piso, y la capacidad de aguante de las empresas sin ingresos llega a su límite tarde o temprano", aseguran en una entidad.

El banco que preside Emilio Botín reconoció ayer un aumento de la morosidad inmobiliaria en España hasta el 18,9% desde el 17% de diciembre (y el 11,1% de diciembre de 2009). Esto ha impulsado la tasa de morosidad global en nuestro país desde el 5,52% al cierre de 2010 hasta el 5,99%. Al mismo tiempo, los inmuebles adjudicados han crecido desde 7.509 hasta 7.882 millones brutos (5.351 millones netos de provisiones).

En cuanto al Sabadell, admitió ayer que la morosidad de promotores alcanza ya el 19,98%; la tasa global se eleva de esta forma desde el del 5,01% en que acabó el año pasado hasta el 5,46%. Los ladrillos en balance han pasado en el mismo período de 2.880 a 3.058 millones brutos (2.094 netos).

Finalmente, el Pastor ha visto incrementada su mora inmobiliaria desde el 15,9% hasta el 16,2% (tasa global del 5,54%), mientras que los adjudicados han pasado de 1.528 a 1.598 millones netos.

Es decir, no se trata de un problema puntual de una entidad, sino de una tendencia generalizada del sector. Y estamos hablando de tres bancos; es de suponer que sea todavía más acentuada en las cajas de ahorros, cuya exposición al crédito promotor es mayor.

Las refinanciaciones no bastan

Además, se da la circunstancia de que  prácticamente todas las grandes inmobiliarias han cerrado sus refinanciaciones, que básicamente consisten en alargar los plazos de pago de la deuda a ver si llega la recuperación económica. La última ha sido Metrovacesa.

No obstante, el consejero delegado del banco catalán, Jaume Guardiola, puntualizó ayer que "hay operaciones de reestructuración que cuentan como mora, lo que se conoce como morosidad por causas subjetivas, por la probabilidad de pérdida".

Sea como fuere, el problema de la morosidad inmobiliaria no tiene visos de remitir a corto plazo. Hace un año, el director general de La Caixa, Juan María Nin, auguró que vendría una segunda gran oleada de morosidad: después de los grandes promotores, llegaría la riada de los pequeños. Una previsión que ha resultado del todo cierta, frente a las de Ángel Ron (Popular) o Francisco González (BBVA), que esperaban ver el techo de la mora a mediados de 2010.

El problema es que, si la morosidad no remite, las entidades tienen que seguir dotando provisiones que reducen sus beneficios, cuando esperaban obtener cierto alivio por ese lado a la durísima contracción de márgenes que sufren (aunque se está viendo un ligero repunte respecto al cuarto trimestre). En todo caso, ahora nadie espera ver la luz al final del túnel hasta 2012.

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