‘ADIÓS’ A LA PRIMA PAGADA POR LOS DOS CONTRATOS SUSCRITOS

Alierta pierde su gran apuesta personal sobre las acciones de Telefónica

César Alierta es quizás el presidente de una gran sociedad cotizada que más sabe de bolsa. Sin embargo, hasta los brokers más experimentados fallan en sus

Foto: Alierta pierde su gran apuesta personal sobre las acciones de Telefónica
Alierta pierde su gran apuesta personal sobre las acciones de Telefónica

César Alierta es quizás el presidente de una gran sociedad cotizada que más sabe de bolsa. Sin embargo, hasta los brokers más experimentados fallan en sus apuestas. Eso es lo que le ha pasado al presidente de Telefónica, que ha errado en sus previsiones sobre el comportamiento de la cotización de la operadora.

En pleno derrumbe de los mercados de capitales, entre marzo de 2007 y abril de 2008, el primer ejecutivo de Telefónica se jugó parte de su fortuna personal a que las acciones de su grupo subirían como la espuma. Hizo dos apuestas a través de contratos de derivados según las cuales los títulos conocidos como matildes se apreciarían hasta un 60% entre tres y cuatro años.

Una declaración de compromiso con la casa que formalizó mediante la compra de 8,2 millones de opciones call tipo europeo con un precio de ejercicio de 22 euros por acción y con fecha de ejercicio el 2 de marzo de 2011. Esa inversión fue en marzo de 2007. En abril del año siguiente, el antiguo agente de cambio y bolsa adquirió dos millones de opciones con la misma fecha de vencimiento y con precio de ejercicio de 30 euros.

Cuando hizo su primera apuesta, las acciones de Telefónica se cruzaban a 15,55 euros, por lo que su presidente esperaba que se apreciaran cerca de un 41%. El segundo golpe de efecto fue todavía más agresivo, ya que la cotización de la primera empresa española por beneficios se pagaba en abril de 2008 a 18,84 euros. Es decir, preveía que se revalorizaran casi un 60% desde aquel momento hasta este próximo miércoles, 2 de marzo.

Sin embargo, lejos de subir, Telefónica ha tenido un comportamiento irregular en los mercados de capitales. Lo ha hecho mejor que sus competidores, pero no ha sido suficiente. Ahora cotiza a menos de 18 euros sin que la acción haya recogido la generosa política de retribución a los inversores. La compañía ha duplicado el importe destinado a dividendos hasta los 1,60 euros que ha prometido abonar con cargo a los resultados de 2011.

Por el contrario, la operadora ha sufrido las dudas sobre el cumplimiento de sus objetivos financieros, principalmente el beneficio por acción. La compañía anunció que en 2010 alcanzaría los 2,3 euros, pero en 2009 rebajó esa pretensión hasta los 2,1 euros. Finalmente, a 31 de diciembre del pasado año, esa ratio fue de 2,25 euros, pero maquillada por el resultado contable aportado por Vivo. El lunes, la gestora M&G Investment aconsejó comprar acciones de Telefónica por su fuerte negocio doméstico, su exposición a las economías emergentes de Latinoamérica y su compromiso con el pago de dividendos. “Sus acciones están baratas teniendo en cuenta sus expectativas de crecimiento”, sostienen.

Experto en Bolsa

Los dos paquetes de opciones sobre acciones tienen un valor de mercado de 187,68 millones de euros. No obstante, como cualquier otro inversor que contrata este tipo de productos derivados, Alierta solo pierde la prima que pagó por esas opciones en el caso de que llegada la fecha de vencimiento el precio de la acción esté por debajo del pactado para su ejercicio. Así ha ocurrido. Es imposible determinar el montante que perdido, ya que no se ha detallado la prima abonada, pero se estima que es importante.

Porque si de algo sabe Alierta es de bolsa. Comenzó como analista en 1970 en Banco Urquijo donde llegó a ser director de mercados de capitales. Después, en 1985, creó la citada sociedad de valores que vendió en 1995 a Mees Pierson (Grupo Fortis) para hacerse uno de los hombres más ricos del momento. Tanto cuando se puso al frente de Tabacalera en 1996 como cuando lo hizo en Telefónica, una de sus preocupaciones era el comportamiento de la acción.

En junta general de 2009, el aragonés se quejó de que los inversores no valoraban a Telefónica como se merecía. En su opinión, el precio por acción debería situarse entre 23 y 27 euros. “En este sentido, tengo que decir que aunque Telefónica se ha comportado mejor durante la crisis, pienso que los mercados no reflejan claramente nuestro potencial de crecimiento”, aseveró.  El precio más alto al que el grupo ha cotizado en bolsa fue 28 euros en el año 2000.

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