LA OPERACIÓN SE PLANTEA PARA ANTES DEL VERANO

Rato contrata a Lazard para dirigir la salida a bolsa de Caja Madrid por más de 3.000 millones

Caja Madrid se ha encomendado a Lazard para que le asesore en la salida a bolsa de Banco Financiero y de Ahorro (BFA), la entidad resultante

Foto: Rato contrata a Lazard para dirigir la salida a bolsa de Caja Madrid por más de 3.000 millones
Rato contrata a Lazard para dirigir la salida a bolsa de Caja Madrid por más de 3.000 millones

Caja Madrid se ha encomendado a Lazard para que le asesore en la salida a bolsa de Banco Financiero y de Ahorro (BFA), la entidad resultante de la integración con Bancaja y otras cinco cajas de su Sistema Integral de Protección (SIP). Lazard fue el banco donde trabajo Rodrigo Rato, presidente de Caja Madrid, tras su marcha del Fondo Monetario Internacional (FMI) en octubre de 2007.

No es la primera vez que el ex ministro de Economía confía las operaciones más relevantes del grupo financiero madrileño al que fuera su banco de inversión hasta hace apenas catorce meses. Rato, que trabajó en Lazard durante tres años, ya lo contrató para que le asesorara en las conversaciones con Bancaja para la que después ha sido la fusión fría más grande del sector en España.

Lazard, que también tenía el mandato para vender la filial de energías renovables que Caja Madrid comparte con la portuguesa EDP, fue el que hizo la valoración para el reparto accionarial del SIP por parte de la segunda caja española, mientras que Deutsche Bank participó del lado de la valenciana.

Ahora, la entidad dirigida en España por Pedro Pasquín se encargará de elegir a los bancos colocadores de la salida a bolsa de BFA, que se pretende realizar antes del verano si los mercados lo permiten. En los próximos quince días, Lazard organizará un concurso –beauty contest como se conoce en el argot financiero- para seleccionar a dos o tres coordinadores globales que dirigirán el tramo institucional de la oferta de acciones.

Entre los principales candidatos a llevarse la operación se encuentran el propio Deutsche Bank, presidido por Antonio Rodríguez Pina, y Bank of América Merrill Lynch. Esta entidad fue una de las que dirigió la refinanciación de la deuda que Caja Madrid hizo en noviembre del pasado año por 3.917 millones. En aquella operación, que ha permitido a la caja prolongar sus vencimientos, también tuvieron un papel decisivo Morgan Stanley y Barclays.

Lazard se ha convertido en los últimos años en uno de los bancos de inversión de referencia en el sistema financiero. Una de sus últimas transacciones ha sido el asesoramiento a ACS en la OPA sobre Hochtief, cerrada con éxito. Sin embargo, no tiene excesiva experiencia en salidas a bolsa, ya que no ha estado en ninguna de las grandes que se han realizado en España en la última década. Si la tiene en echar una mano en procesos de fusión -fue asesor de Banco Guipuzcoano en su unión con Sabadell- y de saneamiento, ya que es el banco de cabecera del Gobierno de Grecia.

Más grande de lo anunciado

Fuentes financieras apuntan a que la Oferta Pública de Venta (OPV) de BFA será por un porcentaje suficiente para captar al menos entre 3.000 y 4.000 millones de euros.  Por tanto, se vendería como mínimo el 30% del capital. Una cifra bastante más elevada que la que se había filtrado en un primer momento y que ascendía a unos 2.500 millones como máximo. Desde un banco internacional se asegura que el importe de la colocación podría ser incluso mayor en función de las valoraciones que hagan los inversores institucionales.

Lo que han aconsejado al equipo de Rodrigo Rato es hacer una oferta de acciones lo suficientemente grande como para resolver el problema de la solvencia de un plumazo y evitar de esa manera tener que acudir al mercado con posterioridad si la crisis financiera se recrudeciera o si continúa la caída de los activos inmobiliarios. Sobre todo porque a BFA se le examinará como un banco más, uno de los cuatro primeros de España y de los diez mayores de Europa, por lo que los fondos de pensiones y de inversión le exigirán la mayor calidad de balance para comprarle sus títulos.

Aunque todavía es pronto para conocer cuántas acciones se colocarán entre ahorradores minoristas y profesionales, lo que si parece claro es que al menos se tendrá que destinar el 25% de la OPV a grandes inversores. Eso es lo que está aconsejando la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) para que el precio de venta de los títulos sea fijado en función de la demanda institucional. El organismo supervisor quiere eviter que cualquier caja que salga a bolsa se aproveche de su red de oficinas para vender cualquier producto, como ya ocurrió con las emisiones de preferentes, unas acciones sin derecho de voto sobre las que la Comisión alertó de sus riesgos.

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