JOSÉ LUIS MANZANO MANIPULÓ LA CONTABILIDAD

El ex consejero delegado de Isofotón es condenado a pagar 170 millones al Grupo Bergé

Falló histórico. El pasado 24 de enero, el Juzgado de lo Mercantil nº8 de Madrid redactó la sentencia por la que condena al ex consejero delegado

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El ex consejero delegado de Isofotón es condenado a pagar 170 millones al Grupo Bergé

Falló histórico. El pasado 24 de enero, el Juzgado de lo Mercantil nº8 de Madrid redactó la sentencia por la que condena al ex consejero delegado de Isofotón, José Luis Manzano, a pagar una indemnización multimillonaria. El que fuera primer ejecutivo del fabricante español líder en paneles fotovoltaicos tendrá que abonar en concepto de daños y perjuicios un total de 168,5 millones de euros al Grupo Bergé, máximo accionista de la compañía.

La condena responde a la demanda presentada hace dos años por el Grupo Bergé, asistido por Cuatrecasas, contra el que fuera consejero delegado de Isofotón tras las irregularidades detectadas durante su gestión. En realidad, el agujero contable se descubrió con la llegada de Carlos Torres como presidente en febrero de 2008 y la posterior auditoría realizada por Deyà Capital, sociedad de la familia March que había comprado en julio de 2007 un 25% por 150 millones.

De acuerdo con la sentencia, el juez da por sentado la existencia de hechos que “suponen una conducta desleal e irregular que podrían suponer una actuación delictiva”. Sin embargo, al tratarse de una causa mercantil y no penal la condena a José Luis Manzano se circunscribe a la compensación millonaria por daños y perjuicios, a la que tendrá que hacer frente con sus bienes presentes y futuros hasta que Bergé cobre los 170 millones.

El principio del fin de José Luis Manzano tuvo que ver con la llegada de Carlos Torres a la presidencia de Isofotón. El ejecutivo, procedente de Endesa, apenas ocupó el cargo durante cuatro meses. El motivo de su renuncia, según declaró ante el juez, fue “las graves irregularidades contables” detectadas, de las que informó al consejo de administración. A pesar de estas relevaciones, Manzano consiguió salvar supuesto y seguir al frente de la compañía.

A pesar de “la bola de nieve” existente, como dice coloquialmente la sentencia, el consejero delegado de Isofotón fue el encargo de negociar la entrada de Deyà Capital en el accionariado. De hecho, Manzano llegó a cobrar un bonus de 380.000 euros por cerrar con éxito la inversión de la familia March, que tardó varios meses en descubrir la doble contabilidad existente en el fabricante de paneles solares y exigir el reembolso de su capital.

Ante el riesgo de que la familia March iniciara acciones criminales por estafa, el Grupo Bergé, como responsable último, al ser el máximo accionista de Isofotón, tuvo que hacer frente al pago de los 150 millones invertidos por Deyà Capital. De hecho, este imprevisto colocó en una situación financiera comprometida al holding controlado por la familia Gorbeña, dedicado al negocio portuario y al de importación de coches, fundamentalmente.

Las revelaciones deDeloitte

Como da por bueno el juez, la auditoría realizada por Deloitte a instancias de Bergé descubrió pérdidas no contabilizadas en Isofotón desde 2003. El agujero ocultado durante cinco años equivalía a 86 millones de euros, situación que pudo ocultar al consejo fruto de la “doble contabilidad” realizada. Sin embargo, antes de que todo saliera a la luz, Manzano firmó su salida de la compañía en mayo de 2008 a cambio de un finiquito de 1,5 millones.

El juez del caso no ha dado por buenos los argumentos del que fuera alma mater de Isofotón, que ha alegado que el consejo de administración conocía “todo este tipo de maniobras, doble contabilidad y demás artificios de ingeniería financiera”, extremos que no ha sido probados por el demandado. Lo que el juez sí da por bueno es la existencia de ventas anticipadas, es decir, ventas ficticias que se contabilizaban con el fin de dar “más volumen de ventas”.

Esta actuación desleal, según la sentencia, generaba una financiación en base a unas deudas de terceros inexistentes que luego no se cobraban. Esta operativa era desconocida por los socios y administradores, “que maquillaba y daba una imagen irreal y ficticia de Isofotón”. Quien sí estaban al corriente de la trama era alguna persona de su equipo, como Antonio Aragón, director financiero, que no fue demandado por Bergé al no ser administrador.

Manzano y la Junta de Andalucía

Después de 25 años vinculado a Isofotón, la vida profesional de José Luis Manzano sigue relacionada con el mundo de las energías renovables. De hecho, su primer destino, Silicio, compañía de la que fue apartado como responsable cuando arrancó el proceso judicial puesto en marcha por Bergé, era un proyecto apadrinado por la propia Junta de Andalucía, que llegó a manifestarse a favor de Isofotón para evitar que fuera a la quiebra.

Como consultor independiente, Manzano ha colaborado como experto con la Fundación Ideas, participando en publicaciones recientes sobre el cierre de Garoña o el desarrollo del coche eléctrico. Además, ha dado el salto al mundo de la empresa con la creación de Electria, una compañía especializada en el reciclaje de módulos fotovoltaicos del que también la Junta de Andalucía es accionista a través de una sociedad pública de capital riesgo.

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