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Plan fallido en BBVA: la cúpula directiva pierde 266 millones por la caída en bolsa
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POR INCUMPLIR LOS OBJETIVOS DEL PLAN DE FIDELIZACIÓN

Plan fallido en BBVA: la cúpula directiva pierde 266 millones por la caída en bolsa

Mala Suerte. Eso es lo que han sufrido los cerca de 2.200 ejecutivos de BBVA que estaban incluidos en el Programa de Retribución Variable Plurianual en Acciones

Foto: Plan fallido en BBVA: la cúpula directiva pierde 266 millones por la caída en bolsa
Plan fallido en BBVA: la cúpula directiva pierde 266 millones por la caída en bolsa

Mala Suerte. Eso es lo que han sufrido los cerca de 2.200 ejecutivos de BBVA que estaban incluidos en el Programa de Retribución Variable Plurianual en Acciones 2009-2010. Gracias a dicho plan de fidelización podían haber recibido hasta 266 millones de euros en acciones del banco, un premio que finalmente no percibirán por haberse comportado en bolsa peor que un grupo de otras 18 entidades financieras europeas y americanas.

El periodo de cómputo de ese programa, que se puso en marcha el 15 de abril de 2009, concluyó la semana pasada. Fue el momento de hacer cuentas y ver si la retribución percibida por los accionistas de BBVA, medida por la revalorización de la cotización y los dividendos abonados, había sido mejor o peor que la de entidades como Santander, Deutsche Bank, Crédit Agricole, Société Générale, BNP Paribas, Intesa San Paolo, Unicredito, HSBC, Barclays, JP Morgan o Bank of America Merril Lynch. Según cálculos internos, el segundo grupo financiero español ha acabado entre los últimos cuatro puestos de una cesta total de 19 bancos de lo que se denomina Total Sharelholder Returns (TSR).

Por tanto y teniendo en cuenta los criterios de concesión del premio, los directivos de BBVA no van a recibir ninguna acción. Si en la clasificación final hubiera quedado entre los cuatro primeros, este colectivo de privilegiados hubieran podido duplicar el número de acciones del programa de fidelización. El plan abarcaba 15 millones de títulos, el 0,40% del capital del banco, un número que se podría haber multiplicado por dos si la remuneración al accionista de BBVA hubiera entrado en el podio. A precios de mercado, esos hasta 30 millones de acciones valen 266 millones de euros. Del número inicial de valores, 465.000 iban destinados a los consejeros ejecutivos, al presidente, al consejero delegado y al secretario general.

Sin lugar a dudas, lo que ha impedido que a los ejecutivos alcanzar su objetivo es el hecho de que el pasado año las acciones de BBVA se hundieron casi un 40%, la segunda mayor caída en la última década, solo superada por la registrada en 2008, tras la bancarrota de Lehman Brothers y la intervención de AIG, Citi, Royal Bank of Scotland, UBS y Lloyds. Varias de estas entidades se desplomaron en bolsa hasta el punto de llegar a perder más del 80% de su capitalizacion. En 2010, tras las inyecciones de capital público, estos bancos han resucitado en los mercados, mientras que los españoles como BBVA y Santander sufrieron el castigo del aumento del riesgo de la deuda soberana española.

En la entidad con sede en Bilbao dan por bueno que los directivos no perciban ninguna retribución especial si los accionistas tampoco han conseguido beneficios. Pero matizan que hasta el momento ha sido de los pocos bancos que no han recurrido a ampliaciones de capital privadas -Santander, Barclays o Deutsche Bank- o a ayudas públicas -RBS, Lloyds, UBS, Citi y otros muchos- para reforzar sus recursos propios o ser salvados de la quiebra. Una muestra de gestión prudente que ha evitado diluir el beneficio por acción de los inversores. No obstante, BBVA si aprovechó la emisión de 5.059 millones de acciones nuevas con las que financió la adquisición de Garanti Bank (le costó 4.200 millones) para reforzar sus recursos propios en unos 800 millones.

El fin principal del Plan de Retribución Variable era "alinear la retribución del directivo con los intereses de los accionistas a medio y largo plazo". Pero además perseguía "retener a su equipo directivo como elemento clave de la consecución de objetivos, e involucrarlo en la consecución de las metas marcadas por la organización". El hecho de que ahora no perciban la remuneración esperada puede acarrear tensión en la cúpula ejecutiva, algunos de cuyos miembros pueden ser tentados a escuchar ofertas de terceros 

Primer gran plan fallido

Este es el segundo programa de retribución variable plurianual en acciones. El anterior abarcó los años 2006-2008 y fue muy generoso con los directivos. Unos 1.780 componentes de la cúpula directiva percibieron 22 millones de títulos, valorados en su momento en cerca de 200 millones de euros. Con ello premiaron el que el BBVA quedase tercero en un ranking de 14 bancos europeos, algunos de los cuales pasaron verdaderos problemas de supervivencia entre 2007 y 2008.

Un premio casi habitual en las grandes organizaciones, puesto que hasta la fecha apenas ha habido planes de fidelización de tamaño similar que hayan acabado en fracaso. Entre los más recordados estuvo uno de Unión Fenosa y otro de Ferrovial, que optó por alargar el plazo de vencimiento para que sus directivos tuvieron opción de cobrarlo. En cualquiera de los dos casos, los importe eran menores

Mala Suerte. Eso es lo que han sufrido los cerca de 2.200 ejecutivos de BBVA que estaban incluidos en el Programa de Retribución Variable Plurianual en Acciones 2009-2010. Gracias a dicho plan de fidelización podían haber recibido hasta 266 millones de euros en acciones del banco, un premio que finalmente no percibirán por haberse comportado en bolsa peor que un grupo de otras 18 entidades financieras europeas y americanas.

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