DESPUÉS DE FICHAR COMO CONSEJERO INDEPENDIENTE DE GAS NATURAL

Felipe González prepara el lanzamiento de su propio fondo de capital riesgo

Felipe González se parece cada vez más a un hombre de negocios. El ex presidente del Gobierno trabaja desde hace algunos meses en la constitución de

Foto: Felipe González prepara el lanzamiento de su propio fondo de capital riesgo
Felipe González prepara el lanzamiento de su propio fondo de capital riesgo
Felipe González se parece cada vez más a un hombre de negocios. El ex presidente del Gobierno trabaja desde hace algunos meses en la constitución de su propio fondo de capital riesgo. Según ha confirmado a este diario un colaborador de González, el líder socialista prepara el lanzamiento de un vehículo de inversión especializado en apoyar financieramente los nuevos proyectos de jóvenes emprendedores, independientemente del sector o actividad industrial a los que estén ligados.

"Es cierto que está promoviendo la iniciativa, pero todavía está en fase de creación¨, confirma uno de sus colaboradores. De momento, el fondo no está registrado ni ha completado aún una primera ronda de captación de fondos entre los potenciales inversores, aunque Felipe González está participando muy activamente en esta tarea. "Él mismo está tirando de teléfono para explicar a la gente el proyecto e invitarles a que participen como inversores¨, explica un ejecutivo del sector financiero.

Esta nueva actividad empresarial del ex presidente, al que antes solo se atribuía la condición de asesor del multimillonario Carlos Slim, coincide en el tiempo con su reciente nombramiento como consejero independiente de Gas Natural Fenosa. Su incorporación al grupo energético se ha vinculado a las necesidades de la compañía por resolver el conflicto que mantiene con la argelina Sonatrach, a la que tiene que abonar cerca de 1.400 millones de euros tras el laudo dictado por una corte de arbitraje de París.

Su papel como impulsor de un fondo de capital riesgo puede suponer para Felipe González unos ingresos mucho más cuantiosos que los 200.000 euros de consejero. Normalmente, una gestora de fondos puede llegar a cobrar a sus inversores un porcentaje de hasta el 2% del valor del fondo por comisión de gestión, aunque los ingresos relevantes tienen que ver con la retribución variable o carried interest, que equivalen a un porcentaje de las plusvalías totales generadas por el fondo.

Aunque suele ser un sector dominado por los ejecutivos de banca de negocios y grandes consultoras estratégicas, algunas de las más importantes firmas de capital riesgo tienen en sus filas a destacados miembros de la clase política. El paradigma en este campo es la firma estadounidense Carlyle, una de las más importantes de la industria, que ha contado con los servicios de James Baker (secretario de estado de EEUU), George Bush (presidente de EEUU) o John Major (primer ministro de Gran Bretaña).

Siguiendo los pasos de Aznar

En el caso español, el ex presidente José María Aznar ya conoce de cerca el funcionamiento de las finanzas de alto riesgo, pues durante varios años ha sido consejero del fondo británico Centaurus Capital, una firma especializada en inversiones oportunistas en compañías cotizadas, a las que se conoce como hedge funds. El dirigente del Partido Popular se incorporó como asesor en 2007 junto al también político Kenneth Clarcke, ex ministro del Tesoro británico, también de signo conservador.

En aquella ocasión, su fichaje fue justificado por los conocimientos y contactos que el ex presidente tenía de los mercados europeos y asiáticos. ¨Del señor Aznar queremos su visión general, sobre todo en cuestiones de temas de regulaciones, legales, políticos…¨, explicó entonces un directivo de Centaurus. Solo unos años después y con palabras muy parecidas, Endesa anunció la semana pasada el fichaje de Aznar como asesor del presidente de la eléctrica, labor por la que recibirá 200.000 euros.

Precisamente, este tipo de actividades privadas de los ex presidentes, muy bien retribuidas, pero en las no queda claro el uso de su ascendente político, ha abierto un debate en la opinión pública del que se han hecho eco todas las formaciones políticas. La pregunta generalizada es si un antiguo presidente debería renunciar a su asignación vitalicia de 80.000 euros anuales si participa en actividades privadas donde hace valer su agenda de contactos y su capacidad de influir como principal activo.
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