La banca cierra el grifo del crédito al ladrillo ante las señales de un aterrizaje 'suave'... ¿o brusco?
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La banca cierra el grifo del crédito al ladrillo ante las señales de un aterrizaje 'suave'... ¿o brusco?

El riesgo inmobiliario va en aumento. Al calor de la desaceleración del mercado del ladrillo y el incremento de los costes de financiación, la banca comienza

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La banca cierra el grifo del crédito al ladrillo ante las señales de un aterrizaje 'suave'... ¿o brusco?

El riesgo inmobiliario va en aumento. Al calor de la desaceleración del mercado del ladrillo y el incremento de los costes de financiación, la banca comienza a vislumbrar un aterrizaje brusco del sector y ha cerrado los ríos de crédito que hasta ahora manaban abundantemente en esa dirección. “Algunos compradores [de propiedades] se están poniendo nerviosos, incluso los internacionales”, asegura una fuente de un gran banco extranjero, conocedora del sector inmobiliario, a Cotizalia.com

En Madrid, por ejemplo, de acuerdo con estas mismas fuentes, el volumen de transacciones ha caído un 30% durante el último año, se han doblado los plazos de venta, los grandes inversores han reducido su exposición al sector y las promociones de vivienda nueva han tenido que reducir ligeramente sus precios en contra de lo que señalan los datos “oficiales”. Prueba del descenso de operaciones es que los promotores están volviendo al canal agencia inmobiliaria para sacar al mercado sus promociones.

“Se está haciendo cada vez más duro y difícil vender propiedades”, explican desde una consultora, que señala que la incipiente debilidad de las ventas perjudica tanto a la nueva vivienda como a la de segunda mano mientras que el incremento de los tipos de interés están afectando al mercado, sobre todo en el segmento de menores precios que corresponden al interés de los compradores con niveles de renta más sensibles a subidas de tipos de interés.

Otra de las señales de enfriamiento inmobiliario comienza a hacerse envidente en la costa mediterránea. “El cambio de tendencia comenzó hace un año. El mercado necesita una caída de precios de orden del 30% para encontrar el equilibrio”, explica el fundador de una inmobiliaria familiar en la zona levantina que augura que sólo un 20% de las casas actualmente en construcción tendrán acomodo en el mercado. “Semana Santa ha sido terrible en ventas pese a las facilidades dadas por los vendedores”. El movimiento irracional de los precios en los últimos tres años habrían tenido la culpa de las necesidades de este ajuste, según este mismo promotor.

Destaca en el Levante, además, la fortísima caída en la demanda de chalets, que se debería a razones de seguridad tras la ola de robos y atracos en urbanizaciones de la costa en la Comunidad Valenciana y Catalunya, principalmente.

En suma, la preocupación entre los empresarios y brókers inmobiliarios –figura que ha proliferado de forma importante en los últimos años ante las jugosas comisiones y plusvalías fáciles generadas por el intercambio de propiedades- se extiende con el paso de los meses y con ellos la de bancos y cajas en su conjunto cuyo activo ha crecido en los últimos años al calor del boom inmobiliario.. Así, El Banco Central Europeo (BCE) se ha convertido en una inevitable referencia ante la proximidad de dos nuevas subidas de tipos de interés, previstas una antes de verano y otra en septiembre, que situarían los tipos de intervención en el 4,25% para final de 2007

La exposición del sector financiero español al mercado inmobiliario alcanza cotas de vértigo. Bancos y cajas prestaron 249.059 millones de euros para actividades inmobiliarias en su conjunto y 134.314 millones para actuaciones relacionadas estrictamente con la construcción, según datos del Banco de España.

Aunque todas las fuentes consultadas hablan de un aterrizaje suave del sector inmobiliario, los datos aportados en términos de volumen de transacciones, duración media de las mismas, precios e interés comprador de inversores tanto locales como extranjeros auguran una situación más que complicada para el sector residencial en los próximos meses. Nadie pronuncia el políticamente incorrecto hard landing pero las entidades financieras le ven ya las orejas al lobo y han decidido cortar.

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