¿Crisis de relevo en las universidades? Casi el 60% de los profesores se jubilarán antes de 2045
La edad media del personal universitario docente en España es de 50 años, de las más envejecidas de Europa, y así lo perciben desde dentro: "El sistema universitario ya es consciente de la necesidad de renovación"
Un aula universitaria. (Europa Press/Carlos Luján)
Las aulas de las universidades echarán en falta profesores en un futuro no muy lejano. El último informe de la Fundación Conocimiento y Desarrollo (CYD) revela que la edad media del sistema universitario español se sitúa en prácticamente los 50 años, lo que, para el organismo, pone de manifiesto la necesidad inminente de un relevo generacional entre los docentes.
Según el estudio, la edad media del profesorado universitario se ubica en los 49,5 años, además de que el 18,7% tiene 60 años o más. En perspectiva internacional, se constata que España cuenta con una de las plantillas más envejecidas de Europa: casi la mitad del personal docente investigador (49,6%) tiene 50 años o más, frente al 38,6% del promedio de la Unión Europea. Además, España ha sido el cuarto país con mayor envejecimiento del profesorado desde 2015.
Con estos números sobre la mesa, los mismos profesionales de las universidades notan un claustro de docentes más envejecido: "Estamos ante un desafío serio que afecta al conjunto del sistema universitario español. La carrera académica ha perdido atractivo entre las nuevas generaciones", advierte Raúl Antón, vicerrector de profesorado de la Universidad de Navarra.
Entre los motivos, Antón destaca dos principales. Primero, la brecha salarial entre las ofertas del sector privado y las condiciones económicas de los contratos predoctorales, al menos en algunos sectores profesionales; y, en segundo lugar, la percepción de la carrera académica como un camino excesivamente exigente, largo y, a veces, alejado de la vida profesional real.
"Se constata que España cuenta con una de las plantillas más envejecidas de Europa"
En esto último coincide José María Ortiz, vicerrector de Ordenación Académica y Profesorado de la Universidad Nebrija. "La necesidad de un 'relevo generacional' probablemente deberíamos referirla a un relevo de personas que conecte con la forma de aprender de las nuevas generaciones". Asimismo, hace alusión a las tecnologías innovadoras.
"Las nuevas tecnologías, sobre todo la ciencia de datos e IA, modifican nuestra forma de aprender y trabajar. Y esa necesidad de adaptación sí es urgente. Por eso, la renovación general más urgente seguramente sea la metodológica. Aunque es cierto que los años pueden dificultar la capacidad para trabajar con nuevas tecnologías, tenemos el reto de compaginar la transmisión de conocimientos y experiencias (mayores cuanto mayor es un profesor) con el hecho de que uno de los objetivos primordiales es el aprendizaje de los alumnos".
María Lacalle, vicerrectora de Profesorado y Modelo Formativo de la Universidad Francisco de Vitoria, también cree que es "imprescindible" contar con profesores capaces de integrar la inteligencia artificial, tanto en sus disciplinas como en las metodologías de enseñanza-aprendizaje, así como que trabajen en redes internacionales y se mantengan actualizados en las tendencias del entorno profesional para el que forman a sus alumnos. Por ello, considera que se necesitan indicadores de calidad flexibles y dinámicos, que se adapten a los perfiles requeridos y puedan ajustarse a las necesidades cambiantes de la sociedad.
En este contexto, el envejecimiento es más acusado en la universidad pública, donde la edad media es de 50,4 años, frente a los 45,7 años en la privada. En los centros propios de las facultades públicas, el 21,3% del personal docente investigador supera los 59 años y el 34,9% está en la franja 50-59. Lacalle menciona que "no es casualidad que la universidad pública tenga una media de edad mayor". En su opinión, hay varios factores estructurales que lo explican, y que tienen que ver con el modelo de gobernanza, diseño y gestión de una carrera académica altamente regulada.
"Es un modelo que favorece la endogamia, precario en sus etapas iniciales, y que proporciona una estabilidad total una vez alcanzada la titularidad o la cátedra. Por el contrario, la universidad privada destaca por una mayor flexibilidad contractual, una incorporación más temprana de perfiles jóvenes, una mayor rotación y una adaptación más ágil a los cambios en la demanda educativa. En definitiva, los sistemas más protegidos tienden a evidenciar un envejecimiento más marcado, mientras que los modelos más flexibles favorecen una mayor renovación generacional", asegura.
Para ella, "sin duda, el desafío es de gran magnitud, especialmente para la universidad pública", y piensa que será difícil afrontarlo mientras persistan estructuras tan rígidas y poco permeables al cambio. "Las universidades privadas estamos en mejor posición y tenemos mayor capacidad para diseñar un modelo de carrera académica que asegure el relevo generacional y el claustro que necesitamos en un mundo global y digital, en permanente cambio", comenta.
Ortiz, por su parte, opina que el motivo principal está en el crecimiento. Según el vicerrector, las universidades privadas se han visto afectadas, al igual que las públicas, por el invierno demográfico en nuestro país. Sin embargo, les ha afectado menos por varias cuestiones. "Claramente, las universidades privadas atraen más alumnos internacionales que las públicas. Además, crecen más en los estudios de posgrado y en los grados que exigen conocimientos interdisciplinares; seguramente eso se debe a que gozan de estructuras más flexibles, que permiten la cooperación entre departamentos y ámbitos de conocimiento", señala. En resumen, las universidades privadas están creciendo, y eso las mantiene más jóvenes.
En consecuencia, el estudio anticipa una renovación necesaria de casi el 60% de la plantilla, el 56,2% para ser exactos, antes de 2045. "El sistema universitario ya es consciente de la necesidad de renovación", analiza Antón. Por esta razón, recomienda incentivar la carrera académica para que sea, realmente, una opción interesante y valiosa.
"Tendríamos que profesionalizar cada vez más la captación y el desarrollo del talento académico; diseñar itinerarios atractivos, identificar y acompañar a estudiantes con vocación docente e investigadora y, por supuesto, mostrar el valor de la vida académica, como un verdadero servicio a la sociedad. Sin duda, la renovación del profesorado es un desafío, pero también una gran oportunidad", cita.
"El sistema universitario ya es consciente de la necesidad de renovación"
Para Lacalle, "el relevo generacional no debe limitarse a "cubrir vacantes por jubilación", sino que exige repensar el modelo universitario: cómo acompañamos a quienes se retiran, cómo integramos y cuidamos a los que se incorporan y, sobre todo, cómo logramos cumplir mejor nuestra misión de servicio a la sociedad". Bajo su criterio, es fundamental implantar procesos de selección y promoción que sean transparentes y comprensibles para las nuevas generaciones, aspecto señalado por la OCDE como clave para hacer atractiva la carrera académica.
Por último, Ortiz destaca que estarán mejor preparadas las universidades que sepan adaptar su oferta a las demandas de la sociedad. "Tenemos delante muchos retos para la educación superior. Podemos desplegar más y mejor la enseñanza a distancia, con innovaciones derivadas de la IA que ahora mismo nos cuesta imaginar. Además, nuestro país, y en especial Madrid, se ha convertido en el mejor lugar de Europa donde estudiar en inglés; claro que para eso hay que ofrecer títulos oficiales en inglés. La formación para toda la vida sigue y seguirá creciendo, en formatos novedosos y contará con perfiles de demanda cada vez mayores".
Por si fuera poco, incide en que el crecimiento de la población inmigrante ofrece la oportunidad de capacitarla profesional y culturalmente. "Los próximos 20 años van a ser apasionantes para las universidades que sepan afrontar todos esos retos, y los que se irán presentando. Quienes lo hagan irán creciendo y renovarán sus plantillas sin problemas. Ahora bien, quienes se queden quietos tratando de hacer lo mismo que vienen haciendo, y esperando a ver qué pasa en los próximos años, probablemente descubrirán que no les van a pasar cosas buenas", concluye.
Las aulas de las universidades echarán en falta profesores en un futuro no muy lejano. El último informe de la Fundación Conocimiento y Desarrollo (CYD) revela que la edad media del sistema universitario español se sitúa en prácticamente los 50 años, lo que, para el organismo, pone de manifiesto la necesidad inminente de un relevo generacional entre los docentes.