Las ganas de cambiar de trabajo se disparan en enero: cómo saber si es pasajero o quieres irte
Siete de cada 10 profesionales admite que en el primer mes del año suben sus ganas de cambiar de empleo, ya sea tomando ellos la iniciativa (40%) o replanteándose su situación laboral con más intensidad (31%)
Enero cuesta, ya lo dice la expresión. El dicho "la cuesta de enero" hace referencia al periodo de dificultades económicas que muchas personas enfrentan al inicio del año. Entre los motivos, se encuentran la acumulación de deudas, los gastos elevados a causa de la Navidad o las subidas de precios generalizadas, además de la fatiga por la vuelta al trabajo tras un tiempo de fiestas.
En medio de estas sensaciones, se suma la de reflexión. El cierre de diciembre nos hace pensar en el tiempo. El sentimiento de "fin de ciclo" al empezar un nuevo curso es de lo más normal, tanto que muchos se replantean su rutina. De hecho, muchos piensan en un cambio, pero de empresa, concretamente.
Este fenómeno es mucho más común de lo que parece: al 71% de trabajadores les entran más ganas de abandonar su puesto. Según una encuesta realizada por la consultora de recursos humanosHaysa más de 700 profesionales, siete de cada 10 empleados reconoce que en enero aumentan sus ganas de cambiar de empleo, ya sea tomando la iniciativa directamente (40%) o replanteándose su situación laboral con mayor intensidad (31%).
Estos resultados, de acuerdo con la consultora, responden a una doble dinámica. Por un lado, el parón de las vacaciones impulsa a muchos trabajadores a replantearse su carrera; y por otro, se produce la reactivación de los procesos de contratación tras el cierre del ejercicio. En cambio, los psicólogos dan más razones que explican por qué los trabajadores se sienten de esta manera en enero.
Yolanda Cuevas, psicóloga e instructora en mindfulness, explica que enero es un mes "especialmente propicio" para este tipo de pensamientos por varios motivos psicológicos y contextuales. "El inicio de año actúa como un marcador simbólico: animamos a cerrar etapas, hacer balance y nos planteamos cambios, retos, propósitos y objetivos. Y promueve que las personas revisen su vida personal y profesional".
Además, añade, "venimos de un periodo intenso por Navidad, cierre de objetivos laborales, exceso de demandas sociales y familiares que suele generar cansancio físico y emocional. Y uno se pregunta: ¿qué cambios puedo hacer? ¿quiero realmente lo que tengo? Así, la incomodidad se hace más visible".
"Enero siempre ha tenido una carga psicológica particular. No es casualidad que siete de cada diez profesionales sientan el impulso de cambiar de aires justo ahora. Es el resultado de una "tormenta perfecta" que mezcla la biología, la psicología y el ritmo del mercado. Durante las fiestas, el cerebro rompe con el modo "piloto automático". Al detener la inercia del día a día, ganamos una perspectiva que el resto del año nos falta. Es en ese silencio de las vacaciones donde las insatisfacciones que llevábamos meses ignorando —un mal jefe, el estancamiento salarial o la falta de propósito— emergen con fuerza", expresa Ana Ocaña, psicóloga. Al volver a la oficina el 2 de enero, dice, el contraste entre esa libertad reciente y la rutina genera una fricción que muchos interpretan como una señal inequívoca de que su ciclo ha terminado.
"Enero siempre ha tenido una carga psicológica particular. Es el resultado de una 'tormenta perfecta' que mezcla de biología y psicología"
También es un reflejo, en opinión de la psicóloga Sonia García, de la idea de "año nuevo, vida nueva". "Las personas empiezan el año con nuevos propósitos de cambio para mejorar su vida y si por el motivo que sea (sueldo, horarios, relaciones profesionales, falta de conciliación familiar, distancia de casa al trabajo, techo en cuanto a progreso en la empresa...) no están felices en sus trabajos, que es algo bastante habitual, se romantiza con la idea de cambiar de trabajo en enero para empezar el año en un trabajo en el que sí se sientan bien. Realmente, esto suele acarrear frustración porque muchos de los propósitos de año nuevo se pierden a los pocos días de empezar enero y cambiar de trabajo no es algo fácil que pueda hacerse de la noche a la mañana".
En definitiva, es lo que los expertos en psicología denominan como "Efecto de Nuevo Comienzo". En palabras de Ocaña, el calendario nos regala una hoja en blanco y, culturalmente, hemos asociado enero con la capacidad de reinventarnos. "Es más fácil tomar la decisión de actualizar el CV cuando sentimos que el año nos da permiso para ser una versión distinta de nosotros mismos", asegura.
De esta forma, la cuesta de enero se hace del todo real, pero, ¿esta sensación se pasa o realmente el empleado quiere irse de la empresa? Hay claves para ayudar a entender si este sentimiento es real o un "síntoma del blues posvacacional", menciona Ocaña. Si el deseo de cambio nace puramente del agotamiento por volver a las reuniones o del volumen de mails acumulados, esa sensación suele diluirse antes de que termine el mes.
Sin embargo, si la inquietud persiste en febrero, no estamos ante un arrebato de año nuevo, sino ante una verdad latente que las fiestas simplemente dejaron de anestesiar. "Enero no inventa las ganas de irse, solo les quita la venda; el problema suele ser estructural y, en esos casos, la búsqueda de empleo no es un impulso, sino una necesidad de salud profesional", insiste Ocaña.
"Enero no inventa las ganas de irse, solo les quita la venda; el problema suele ser estructural"
Por su parte, Cuevas señala que "cuando el pensamiento de "quiero irme" se repite cada año, se mantiene más allá de enero o va acompañado de señales como apatía, irritabilidad, crítica, quejas, falta de motivación, síntomas de ansiedad o sensación de estar estancado, suele indicar que hay un malestar laboral real y postergar la decisión y acciones no es lo mejor. Enero no crea el problema, pero sí lo pone en evidencia".
García, de su lado, comenta que sí que es posible que, pasado este primer mes, se siga con el deseo de cambio de trabajo y que trate de ejecutarse. Para ello, habría que tener un plan que incluya tareas como actualizar currículum, formarse, mirar ofertas, seleccionar las ofertas, presentar la candidatura o hablar con contactos.
Desde la psicología, es importante no tomar decisiones impulsivas, pero tampoco ignorar estas señales. Más que preguntarse "¿debo cambiar de trabajo ya?", puede ser útil plantearse: "¿qué es exactamente lo que me está pesando de mi trabajo y qué necesitaría para estar mejor?". Esa reflexión es el primer paso para un cambio saludable, sea dentro o fuera de la empresa. Y vivir más acorde con nuestras necesidades y escala de valores.
Enero cuesta, ya lo dice la expresión. El dicho "la cuesta de enero" hace referencia al periodo de dificultades económicas que muchas personas enfrentan al inicio del año. Entre los motivos, se encuentran la acumulación de deudas, los gastos elevados a causa de la Navidad o las subidas de precios generalizadas, además de la fatiga por la vuelta al trabajo tras un tiempo de fiestas.