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¿Piel fina o límites claros? Cada vez más gente deja su trabajo por un ambiente tóxico
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Randstad Workmonitor 2025

¿Piel fina o límites claros? Cada vez más gente deja su trabajo por un ambiente tóxico

Cuatro de cada 10 empleados españoles ha abandonado un puesto de empleo por un entorno de trabajo tóxico, una cifra que se ha incrementado respecto al año anterior

Foto: El estrés en el trabajo. (Pexels)
El estrés en el trabajo. (Pexels)
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¿Harto de tus compañeros de trabajo? No serías el único. De hecho, cada vez más personas se sienten tan mal con el ambiente de su oficina que han dejado su empresa por ese motivo. "Antes muchas personas aguantaban entornos tóxicos porque no veían otra alternativa. Hoy, por suerte, sí las hay: trabajo remoto, cambio de sector, emprendimiento, proyectos digitales... La toxicidad laboral ya no se tolera ni se normaliza, se interpreta como una señal clara para salir corriendo de una empresa", dice Juanjo Marle, psicólogo.

Trabajar con mal ambiente ya no es una opción. Así lo revela el informe Randstad Workmonitor 2025, elaborado por la agencia de empleo del mismo nombre. Cuatro de cada 10 trabajadores españoles (41%) que han dejado un empleo este año lo han hecho por un ambiente laboral tóxico. No solo el dato en sí es preocupante, sino que encima va en aumento, un 9% más que el año anterior. De esta forma, el año pasado eran tres de cada 10 los que se iban por toxicidad laboral.

Esta realidad subraya la necesidad de las empresas de gestionar la cultura corporativa para evitar la pérdida de empleados por estrés, falta de respeto o liderazgo deficiente. "Años atrás, se podía tener esa idea de que teníamos que aguantar pese a un ambiente tóxico, ya que el resto de las condiciones nos permitían tener una vida digna. Sin embargo, si a nivel salarial tu retribución no es buena, y además estás en un trabajo que pone en riesgo tu salud mental, creo que buscar un cambio es la salida más inteligente", explica Francisco Fernández, psicólogo.

¿Y qué hay detrás de estos datos? ¿Somos más tóxicos, menos tolerantes, más vulnerables o más valientes? En realidad, es un conjunto de varios factores, pero los profesionales coinciden en que el mundo está cambiando y los trabajadores con él.

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Primero, la salud mental se ha puesto más en el foco de atención que nunca. "La salud es algo fundamental en cualquier aspecto de la vida, incluido el trabajo. En los últimos años, hemos visto una corriente en crecimiento de la importancia del cuidado de la salud mental. De lo esencial que es poner límites y no permitir ciertas situaciones en el trabajo", comenta Fernández.

Un porcentaje significativo de trabajadores sufre ansiedad laboral, con números que rondan el 37% o más en España (UGT, 2024), afectando más a mujeres (47% vs. 36% hombres). Todo ello, en un contexto con las bajas médicas disparadas. De hecho, el bienestar mental ya es la segunda causa de incapacidad temporal. "Acabar de baja por salud mental es un tema mucho más serio de lo que bastante gente piensa", insiste Fernández. Por ello, antes de que eso suceda, mucha gente prioriza irse si siente que no está en un entorno saludable.

Marle incide en que "somos más conscientes". "Lo que está cambiando de verdad es la capacidad de poner límites y la forma de entender el compromiso. Cada vez más trabajadores saben que echar más horas no es implicarse más. Muchas veces es desorganización, miedo o presión mal gestionada. Antes se premiaba aguantar lo que fuera. Hoy cuestionamos los horarios imposibles, los mensajes fuera de hora y el mal liderazgo. Estamos más entrenados para detectar dinámicas tóxicas y cortar antes. Y eso obliga a las empresas a profesionalizar su forma de liderar personas", señala.

"Lo que está cambiando de verdad es la capacidad de poner límites y la forma de entender el compromiso"

Por otra parte, el hecho de que haya tanto cambio hace que sea difícil que el trabajador se adapte a un lugar de trabajo y no esté de buen humor y, por consiguiente, se generen ambientes tóxicos. Fernández explica que vivimos en un mundo al que no podemos adaptarnos de forma efectiva. Desde la evolución exponencial de la tecnología con la IA hasta el impacto que tienen las redes sociales, "nuestro cerebro no está preparado para la sobreestimulación" y eso nos afecta en cómo nos relacionamos y comportamos.

Si a todo ello, además, le sumamos lo bajos que son los salarios respecto al estándar de vida que hay que conseguir, "¿cómo la gente no va a estar menos tolerante y más enfadada con la realidad que nos ha tocado vivir? El no poder acceder a una vivienda o vivir al límite hace que la ira y la tristeza sean emociones que podamos experimentar mucho más en el día a día", aclara.

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Además, cree que "a la hora de dejar un trabajo influyen muchas variables. Aspectos como nuestro perfil y contactos juegan un papel fundamental para acelerar el proceso. Eso sí, seguimos teniendo miedo a lo desconocido y a veces preferimos sufrir en un sitio antes que atrevernos a descubrir nuevos proyectos. Cambiar de trabajo no es algo tan complejo. Lo que sí es más difícil es acceder a un trabajo en el que no solo nos sintamos bien, sino que las condiciones a nivel de retribución sean competitivas", finaliza Fernández.

En conclusión, trabajar en un ambiente laboral tóxico tiene un doble impacto: psicológico y profesional. Como explica Marle, psicológicamente genera estrés crónico, hipervigilancia, inseguridad y un desgaste emocional que acaba pasando factura, mientras que profesionalmente bloquea el crecimiento, distorsiona la percepción que una persona tiene de sí misma y condiciona su toma de decisiones, incluso durante años. "Muchas personas salen tarde de empresas con mal ambiente y quedan tocadas de su confianza, dudando de su valía y con miedo a volver a equivocarse. La toxicidad laboral puede marcar profundamente una carrera", concluye.

¿Harto de tus compañeros de trabajo? No serías el único. De hecho, cada vez más personas se sienten tan mal con el ambiente de su oficina que han dejado su empresa por ese motivo. "Antes muchas personas aguantaban entornos tóxicos porque no veían otra alternativa. Hoy, por suerte, sí las hay: trabajo remoto, cambio de sector, emprendimiento, proyectos digitales... La toxicidad laboral ya no se tolera ni se normaliza, se interpreta como una señal clara para salir corriendo de una empresa", dice Juanjo Marle, psicólogo.

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