MEDIDA Pionera CONTRA EL ABUSO LABORAL

¿Ignorar un correo de tu jefe fuera de la jornada laboral? En España, mejor olvidarse

Francia ya protege por ley a los empleados que se nieguen a responder a su empresa fuera de su horario laboral. Los expertos ven casi imposible que la medida llegue a nuestro país

Foto: Trabajadores comprueban sus teléfonos móviles en plena calle. (Reuters)
Trabajadores comprueban sus teléfonos móviles en plena calle. (Reuters)

La noticia ha caído con una mezcla de incredulidad y esperanza: desde el 1 de enero, ya es legal en Francia ignorar un 'email', wasap o llamada de tu empresa fuera del horario laboral. La legislación gala trata así de garantizar el "derecho a desconectar" de sus trabajadores, que igual que ocurre en nuestro país se ven cada vez más atrapados en la espiral de mensajes, peticiones o exigencias que reciben de sus jefes en cualquier momento del día, y que estos por supuesto esperan que sean atendidas de inmediato. ¿Puede esta ley producir un efecto dominó que ayude a poner freno a los abusos laborales en España? Los expertos avisan: mejor no hacerse muchas ilusiones.

"Con lo complicado que es abordar la negociación de convenios con las empresas desde la última reforma laboral, asuntos como este pasan directamente al último plano", señala Juan Carlos Casanovas, responsable de negociación colectiva del sindicato Comisiones Obreras (CCOO). Regular hasta el detalle, como hace Francia, en un mercado laboral que tiende a la desregulación, como es España, sería un sinsentido, además de encontrarse con el rechazo de las empresas. "España tiene un mercado de trabajo precario en el que las empresas consiguen todo lo que quieren. Somos terreno abonado para que se produzcan estos abusos", resume Casanovas.

"Con lo complicado que es negociar convenios desde la última reforma laboral, asuntos como este pasan al último plano", advierten en CCOO

El responsable de CCOO incluso vaticina que ni siquiera en Francia esta ley tendrá ningún recorrido, ya que no prevé sanciones a las empresas que incumplan la normativa. "Es más el título rimbombante que le dan que el efecto que va a producir. Lo que hace esta ley es invitar a las empresas y a los representantes de los trabajadores a sentarse a negociar, y si no llegan a un acuerdo es la empresa la que hará una tabla de recomendaciones. Así que el que ya abusa se terminará autoimponiendo unas normas muy laxas que en ningún caso atacarán el problema de fondo".

Un peatón chequea su teléfono mientras camina en plena calle. (Reuters)
Un peatón chequea su teléfono mientras camina en plena calle. (Reuters)

Precariedad, temporalidad, bajos salarios. Son conceptos que definen el mercado laboral español. Sin embargo, poco se incide en esta otra arista del problema que afecta a un perfil de empleado distinto al habitual: los mandos intermedios y la alta dirección de una compañía. Según los psicólogos, estar siempre conectado y pendiente de los dispositivos móviles deriva en incapacidad para conciliar el sueño, estrés o la tan común sensación de estar quemado. La buena noticia: nadie puede obligar a un trabajador a estar pendiente de su teléfono o 'email' profesional si no está claramente estipulado en su contrato, y en ese caso solo se debe estar disponible en los días y horas que marca dicho contrato. Sin olvidar que ese tiempo extra tiene que ser retribuido.

"En puestos de media o alta responsabilidad, es muy habitual que la empresa dé por hecho que el trabajador va a estar disponible las 24 horas, debido a las urgencias que puedan surgir o a la internacionalización de una compañía. Si te mandan un correo a las 10 de la noche desde América Latina, te sientes en la obligación de responder. Pero por mucho que en la práctica se haga, un trabajador fuera de su horario laboral no tiene por qué contestar a su empresa, y puede recurrir con éxito cualquier sanción que se le aplique por no hacerlo", indica Jorge Danés, abogado laboralista.

Los franceses, a favor de la regulación

En Francia, donde se ha estudiado este fenómeno antes de publicar la ley (lleva debatiéndose desde 2014), un tercio de los trabajadores reconoce utilizar sus dispositivos cada día para trabajar fuera de horas. Y cerca de un 60% de los trabajadores sondeados se muestra a favor de regular las comunicaciones laborales para tener claros sus derechos, según una encuesta del grupo Eleas publicada por la agencia AFP. A raíz de ese y otros estudios, la ministra de Empleo francesa, Myriam El Khomri, decidió introducir esta medida para combatir la llamada info-obesidad, que azota cada vez más lugares de trabajo. Con una salvedad: solo estarán sujetas a su cumplimiento aquellas compañías que superen los 50 empleados.

¿Ignorar un correo de tu jefe fuera de la jornada laboral? En España, mejor olvidarse

Para Jordi García Viña, responsable de relaciones laborales de la patronal CEOE, regular por ley las comunicaciones laborales en España sería un anacronismo. "Tenemos suficientes mecanismos para poderlas controlar, por ejemplo, con las inspecciones de trabajo. Una ley introduciría criterios muy rígidos que aportarían más problemas que beneficios en una economía que tiende hacia el teletrabajo y la flexibilidad y en la que aumentan las actividades por proyecto y no por horas". Y prosigue: "No sé muy bien el objetivo de esa ley en Francia. La clave aquí es definir qué es tiempo de trabajo y qué no lo es, según las necesidades de cada actividad, y a partir de ahí definir qué es un abuso laboral y qué no. Porque una cosa es regular y la otra prohibir. Si yo voluntariamente quiero coger el teléfono a las ocho de la tarde, ¿por qué no lo voy a poder hacer?".

García Viña pone como prueba de que la situación no merece, al menos por ahora, medidas radicales, el hecho de que apenas hay demandas de este tipo en los tribunales. "Si se estuviera hablando de esto constantemente, quizá tendría algo de sentido regularlo, pero no es así. Y los pocos casos que existen se resuelven por otras vías".

"Tenemos suficientes mecanismos para controlar las comunicaciones laborales. La clave es definir qué es tiempo de trabajo y qué no", dice la CEOE

En realidad, el Tribunal Supremo ya legisló a este respecto en septiembre de 2015, cuando declaró que ningún trabajador está obligado a ofrecer su número de teléfono o correo electrónico a su empleador, y que las cláusulas que exigen esta información en los contratos son abusivas. Pero como es habitual, la realidad va un paso por delante de los legisladores. No es solo que un empleador ya tiene de antemano esos datos a la hora de contactar con un futuro empleado, sino que en un entorno laboral marcado por el desempleo y el miedo a perder (o no obtener) un trabajo, pocos son los valientes que se atreven a reivindicar la sentencia del Supremo.

En un mercado laboral muy precario, pocos se atreven a ignorar los mensajes fuera de horario. (Reuters)
En un mercado laboral muy precario, pocos se atreven a ignorar los mensajes fuera de horario. (Reuters)

"En un mercado tan precario, nadie se la quiere jugar por no ofrecer datos o responder un correo fuera de horas. Pasa lo mismo con las horas extra, pocos pueden permitirse decir que no. La gente traga con lo que haga falta para mantener su puesto de trabajo. Y esto va a seguir igual o peor en el futuro. La solución no es imponer una ley como la francesa, sino la sensibilización social. Que todos entendamos que hay que conciliar la vida laboral y la familiar, y que socialmente empiece a estar mal visto recibir y tener que contestar un correo o una llamada de tu jefe fuera de tu horario", adelanta Danés.

Sobre esto, Casanovas, de CCOO, echa parte de la culpa a los propios empleados, por haberse dejado conquistar horas de descanso voluntariamente. "Eso provoca que este abuso sea de difícil corrección, porque entra mucho de actitud personal. Si no se tiene un poco de picardía, el abuso llegará hasta donde quiera la empresa. Solo aquellas que tienen algo de concienciación permiten a sus empleados desconectar cuando están en sus casas. Y son pocas, porque es muy cómodo tener a trabajadores pendientes del móvil hasta el fin de semana dispuestos a hacer ese trabajo que para el jefe siempre corre mucha prisa".

Casanovas propone medidas radicales para superar la hiperconexión laboral y los perjuicios en la calidad de vida que conlleva. En concreto, desconectar los servidores de la empresa desde la tarde hasta primera hora de la mañana para que no puedan enviarse correos o mensajes. Volkswagen fue la primera en aplicar este método en 2011, aunque solo en su matriz en Alemania, y lo sigue manteniendo hoy en día. Algunas compañías llegan incluso a eliminar automáticamente cualquier comunicación fuera de horas. En España, ninguna empresa ha considerado oportuno adoptar este tipo de medidas para garantizar el bienestar de sus empleados.

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