LA ESTRATEGIA DE LA CÚPULA TRAS EL 26-M

Ferraz no moverá por ahora ficha en los pactos hasta comprobar si Cs va de farol

La dirección entiende que es Rivera quien debe aclarar si quiere ser "bisagra" de PP y PSOE o bien aspira a "sumar mayorías" a los conservadores. En juego, gobiernos como Aragón o Castilla y León

Foto: Emmanuel Macron recibe a Pedro Sánchez en El Elíseo, este 27 de mayo. (EFE)
Emmanuel Macron recibe a Pedro Sánchez en El Elíseo, este 27 de mayo. (EFE)

"A esperar". La dirección del PSOE no tiene prisa por emprender las negociaciones para la conformación de ayuntamientos y gobiernos autonómicos. Disfruta de una posición cómoda, la de ganador en las cuatro contiendas electorales que se han sucedido en un mes, algo impensable hace solo un año, antes de la moción de censura, y quiere que los demás actores políticos vayan digiriendo los resultados y redefiniendo sus estrategias. En concreto, prefiere ver cómo se va posicionando Ciudadanos antes de mover ficha. De la formación naranja depende el signo de los ejecutivos de Castilla y León, Aragón y Murcia, y de varias capitales. Ferraz quiere saber si Albert Rivera se conforma con "sumar mayorías al PP" o bien retorna a su papel de "bisagra" de socialistas y populares.

El PSOE ha optado por no dejarse llevar por la ansiedad. Hay tiempo, recuerdan. Los ayuntamientos de toda España se constituirán el sábado 15 de junio, y ahí ya se obtendrá la primera foto del nuevo reparto del poder institucional. Después, se irán conformando los parlamentos regionales y a continuación los ejecutivos autonómicos. Y quizá el último escalón, a finales de junio o primeros de julio, el Congreso pueda acoger el debate de investidura de Pedro Sánchez. Todas las negociaciones se cruzarán y unirán, inevitablemente, aunque todos hablen de que no entrarán en el intercambio de cromos.

Este martes, se reunió por vez primera el comité nacional de negociación de gobiernos de Ciudadanos, con su número dos al frente, José Manuel Villegas. La formación naranja puso condiciones muy duras al PSOE. El dirigente subrayó que es "muy complicado" llegar a alianzas con los socialistas en las comunidades en las que Cs es decisiva salvo que los barones "renieguen" de la política de acuerdos de Sánchez con "separatistas y populistas" y exijan la aplicación inmediata del artículo 155 de la Constitución en Cataluña.

"Hay que esperar a que Cs mueva ficha. Estamos dispuestos a hablar, y se puede acordar si hay voluntad. No sabemos si la tiene", dicen en Ferraz


"Tranquilidad, tranquilidad", respondían en Ferraz y en las cúpulas regionales señaladas por los naranjas. Nada de recurrir al gatillo fácil. O no, al menos, por ahora. Los socialistas creen que todos los partidos, sobre todo Cs —aunque también Podemos—, han de repensar qué camino seguir, siendo conscientes de que no se abrirán las urnas de manera general hasta dentro de cuatro años. En realidad, el compás de espera obedece también a que el PSOE no sabe muy bien cómo modulará su discurso Rivera. "No queda otra más que esperar a que se les pase el enfado. No sabemos a qué atenernos. Nosotros estamos dispuestos a dialogar y pactar, pero no sabemos por dónde irán. Sí que creemos que no nos van a apoyar en todos los sitios, y por tanto alguno de nosotros se verá perjudicado", indica un alto mando del PSOE de Murcia, que ganó el domingo las autonómicas por primera vez desde 1991 y superó en un escaño a un PP que ha tutelado con comodidad el Gobierno regional en los últimos 24 años.

"No sabemos qué harán"

"Todo en ellos es contradictorio —opina una fuente del aparato de Ferraz—. El lunes dieron un paso hacia delante, al no ponernos vetos, y en cambio este martes dan uno hacia atrás. Tienen un lío monumental y no saben por dónde tirar. Además, hay distorsiones en el mensaje que lanzan desde Madrid al que llega desde los territorios. No sé si tiene mucho sentido la especulación. Realmente, no sabemos qué harán. Hay que esperar a que ellos muevan ficha. Nosotros estamos dispuestos a hablar, y si hay voluntad, se puede llegar a acuerdos. Pero el problema es que no sabemos si Cs tiene esa voluntad formal. Son ellos los que se tienen que aclarar". "Nosotros, de momento, a esperar", conviene un cargo del equipo directo de Sánchez.

Sánchez usa a su favor sus conversaciones con los liberales Macron, Rutte y Michel para añadir presión exterior a Cs y disuadirle de una alianza con Vox

"Estamos todavía en las primeras horas después del 26-M", sentencian desde el círculo más próximo a Luis Tudanca, el secretario general del PSOE castellanoleonés, que también aspira a convertirse en nuevo presidente después de 32 años de gobiernos del PP. En definitiva, en Ferraz y en los territorios intuyen que Cs está todavía marcando músculo, siguiendo el guion teatral que obliga a situarse en una posición de máximos antes de sentarse a la mesa. Pero quizá los naranjas no vayan de farol. Certidumbres con Rivera, dicen en el PSOE, ninguna.

Ferraz no moverá por ahora ficha en los pactos hasta comprobar si Cs va de farol

Por si acaso, la presión de Ferraz a Rivera va en aumento. El secretario de Organización, José Luis Ábalos, continuó este martes la senda dibujada la víspera y advirtió a Cs en TVE de que no se aspira al liderazgo de la oposición "colocándose en un plano subalterno del PP". El presidente en funciones, por su parte, ya dijo en la misma noche electoral que "es hora" de que los naranjas "levanten el cordón sanitario" hacia el PSOE.

Luis Tudanca, líder del PSOE en Castilla y León, celebra su victoria en Valladolid el 26-M. (EFE)
Luis Tudanca, líder del PSOE en Castilla y León, celebra su victoria en Valladolid el 26-M. (EFE)

Y este martes, a su llegada a la cumbre informal de líderes en Bruselas, insistió en que "en Europa no se entiende que un partido que se autodefine como liberal se apoye en la ultraderecha para conformar gobiernos", en alusión a Vox. Sánchez arguyó que los españoles han hablado ya cuatro veces —en las generales del 28-A y en las autonómicas, municipales y europeas del 26-M— y han dejado muy claro que quieren que el PSOE "lidere sus gobiernos". Así que ahora toca que "todas" las fuerzas, también Podemos, reconsideren sus estrategias y garanticen, siguió, dos "cosas fundamentales". Una, la "estabilidad" de las instituciones, y otra, que los gobiernos regionales y municipales "no descansen en formaciones antieuropeístas y de ultraderecha".

Sánchez persigue que a la presión interna hacia Cs se añada el empuje del exterior. Por eso la Moncloa hizo hincapié en su cena, el lunes por la noche, con el presidente francés, Emmanuel Macron, de la misma familia política que Rivera, la liberal. Al día siguiente, mantuvo un almuerzo de trabajo con Macron, de nuevo, y con los primeros ministros de Holanda y Bélgica, Mark Rutte y Charles Michel —ambos liberales—, y con el 'premier' portugués, el socialista António Costa. Y después mantuvo una conversación de media hora con la canciller alemana, la democristiana Angela Merkel. De fondo, la renovación de los cargos institucionales de la UE, que socialistas y liberales quieren cerrar, con el concurso de los populares, pero también la colección de fotos con homólogos de Rivera que repudian a la ultraderecha.

Las directrices llegan de Madrid

El PSOE ganó el 26-M en 10 de las 12 autonomías donde se celebraban comicios. En todas, menos Navarra y Cantabria. En dos, Castilla-La Mancha y Extremadura, reconquistó su mayoría absoluta, con lo que la gobernabilidad está allí resuelta. En Asturias, solo el PSOE, con 20 escaños de una Cámara de 45 escaños, suma más que las cuatro formaciones de derecha, y podrá apoyarse en Podemos (4) e IU (2), de modo que Adrián Barbón podrá convertirse en el sucesor de Javier Fernández sin problemas. En Baleares, el PSIB ganó por primera vez en las islas y Francina Armengol podrá renovar como presidenta con el respaldo de los morados y los nacionalistas de MÉS. En la Comunidad Valenciana, que adelantó sus autonómicas al 28 de abril, Ximo Puig podrá reeditar su Pacte del Botànic con Compromís y Unidas Podemos.

En Castilla y León y Murcia, el PSOE hará valer su victoria en feudos del PP y la necesidad de cambio. En Aragón, ayuda que se necesitaría al PAR

Pero en Aragón, Castilla y León y Murcia el PSOE, aun habiendo vencido en las urnas, no alcanza la mayoría absoluta con sus socios de izquierdas por el desplome de los de Pablo Iglesias. Y en las tres comunidades los socialistas sí llegarían a ese umbral con el único respaldo de Cs. En Ferraz siguen a la expectativa, conscientes de las dificultades. Creen que es posible que Tudanca pueda convertirse en presidente (está a seis escaños de la mayoría absoluta), por mucho que él sea un barón inequívocamente sanchista, perfil que choca con la exigencia de los naranjas. "Aquí la campaña ha estado marcada por el combate entre el PP y Paco Igea [el candidato naranja a la Junta de Castilla y León], y han insistido en la necesidad del cambio, como ocurría en Andalucía, por lo que puede justificar apoyarnos", aseguran en el círculo de Tudanca, que será quien por parte del PSOE pilotará directamente las negociaciones.

Ferraz no moverá por ahora ficha en los pactos hasta comprobar si Cs va de farol

Los socialistas señalan que hay buena relación y sintonía entre Tudanca e Igea, y que Cs cuenta con un poderoso aliciente, "fundir al PP, zamparle sus estructuras", porque quedó muy trasquilado tras el 26-M. Los populares perdieron la hegemonía en su feudo histórico —y bajaron de 42 a 29 procuradores, por los 35 del PSOE—, y no ganaron más que en una capital de provincia, Salamanca, y sin mayoría absoluta. Los de Sánchez, en cambio, ganaron en seis de las nueve (en Valladolid, León, Palencia, Burgos, Segovia y, con absoluta, en Soria), la candidatura Por Ávila (de ex del PP) venció en la capital abulense y en la última, Zamora, IU se impuso con más de la mitad de los ediles.

Igea sí escribió este martes en su perfil de Facebook que "es el final de una era" en la región, que "se avecinan semanas de duras negociaciones y de responsabilidad", y que ya "nada volverá a ser igual", pero no aclaró si ese cambio que persigue se materializará con el PSOE al mando de la comunidad o bien con el PP. Y, en todo caso, la política de pactos se tutelará desde Madrid, y no desde Valladolid. Y de eso es plenamente consciente Tudanca.

Diego Conesa celebra los resultados del PSOE murciano, en la noche del 26-M. (EFE)
Diego Conesa celebra los resultados del PSOE murciano, en la noche del 26-M. (EFE)

Lo mismo percibe el equipo del líder socialista murciano, Diego Conesa. "Tenemos una relación normal con Cs aquí, pero no fluida porque son poco de fiar. No tienen autonomía para decidir. Al final, optarán según su conveniencia, según le convenga a Madrid", afirman fuentes próximas al secretario regional, que recuerdan que a la suma de PP (16) y Cs (6) solo le haría falta la abstención (ni siquiera el apoyo) de Vox (4), puesto que la mayoría absoluta se sitúa en los 23 escaños y PSOE (17) y Podemos (2) solo agrupan a 19 diputados. "Aquí la mayoría sociológica es claramente de centro derecha. Pero hemos ganado las elecciones y tenemos como argumento favorable los 24 años de PP. Pero sí, todo dependerá de su líder. 'Albert Rivera rules' [las reglas de Albert Rivera]", apuntan.

Aragón y Zaragoza, a un escaño

Ese argumento del "cambio" también lo esgrime el PSOE para reivindicar la candidatura de Ángel Gabilondo en Madrid. Los socialistas no ganaban unas autonómicas desde 1987, y lo hicieron el pasado domingo. El problema es que la suma de su candidato (37) y Cs (26) se queda en 63 escaños, a cuatro de la absoluta. En Ferraz sí se tiene "en mente" una combinación que permitiría hacer a Gabilondo presidente: una alianza de socialistas y naranjas que contara con la abstención del Más Madrid de Íñigo Errejón (20 actas en la Asamblea), y que se compensaría concediendo a Begoña Villacís la alcaldía de la capital. Para que la concejala naranja asumiera las riendas del ayuntamiento, necesitaría la mayoría absoluta del pleno. O sea, el sí de su grupo (11), del PSOE (8) y de al menos 10 de los 19 representantes de Más Madrid, la formación de la todavía regidora, Manuela Carmena.

En Ferraz no se tira la toalla con Gabilondo: podría ser presidente con el respaldo de Cs a cambio de hacer alcaldesa a Villacís, pero se requiere a Errejón

Esta sería una operación complicadísima y a tres bandas que, a día de hoy, suena bastante irreal, ya que PP y Cs sí han mostrado disposición a negociar. No obstante, en ambas instituciones, para que fueran gobernadas por la derecha, haría falta el concurso activo —o sea, el sí, y no solo la abstención— de Vox, que amaga con pedir entrar en el Ejecutivo, hasta ahora una línea roja para la formación de Rivera. De ahí que los socialistas esperan que si el partido extremista de Santiago Abascal impone condiciones muy duras, Cs acabe mirándoles a ellos. Villacís no vetó en campaña a Pepu Hernández, el candidato de Sánchez, pero en cambio su compañero Ignacio Aguado sí levantó un muro contra Gabilondo, y lo escenificó en el debate de Telemadrid: lo convirtió en el blanco de sus críticas. La dirección federal se quiere emplear a fondo para conseguir Madrid, como ya hizo en 2015, pero es consciente de que las posibilidades de éxito son muy escasas. Gabilondo, por su parte, ya ha emplazado por carta a todos los partidos para una primera ronda de contactos, en calidad de fuerza más votada.

Ferraz no moverá por ahora ficha en los pactos hasta comprobar si Cs va de farol

En Aragón, Javier Lambán ganó las elecciones, y subió de 18 a 24 escaños. Seis más. Pero no llega a la mayoría absoluta (34) con Podemos (5, y tenía 14 parlamentarios), Chunta Aragonesista (3) e Izquierda Unida (1). Se queda a un diputado solo. El barón socialista necesitaría al Partido Aragonés (3), socio del PP en las generales. Pero Lambán tiene a su alcance una suma más sencilla: agregar sus 24 actas a las 12 de Cs. PP (16), naranjas y Vox (3) no alcanzan el umbral mínimo, y tendrían que echar mano del PAR. El problema, en este último caso, es que los regionalistas y la ultraderecha son difícilmente combinables, de ahí que se vislumbre como una opción más plausible que Lambán logre la mayoría con los de Rivera. El líder autonómico socialista sí ha sido muy combativo con el soberanismo catalán y ha tenido numerosos choques con Sánchez.

Ayuntamientos como posible compensación

En juego entraría asimismo la alcaldía de Zaragoza. La candidata, Pilar Alegría, muy bien vista por Ferraz, ganó los comicios de manera clara (10 ediles), pero no toca, por solo un concejal, la mayoría absoluta con Zaragoza en Común (3), la marca del todavía regidor, Pedro Santisteve, y Podemos (2). PSOE y Cs sí llegan a los 16 representantes necesarios. Ferraz, a efectos internos, vería más ventajas en resguardar el liderazgo de Tudanca y de Alegría, y tiene menos incentivos para salvar a Lambán, aunque sin duda la importancia estratégica de una comunidad es mucho mayor que la de un ayuntamiento.

Aún quedan semanas de negociaciones y pactos cruzados: la primera fecha es el 15 de junio, cuando se constituirán los ayuntamientos de toda España

En la dirección se dicen dispuestos a negociar pactos cruzados, utilizando consistorios como monedas de cambio —"si hay que hablar, tenemos que ceder todos"—, pero señalan que a fin de cuentas el PSOE tiene plazas seguras y un poder institucional muy amplio, al que se sumará el Gobierno central. Sin alianzas con Cs, puede perder ciudades como Granada, Córdoba, Oviedo o Ciudad Real —ahora en sus manos— y no conseguir Cáceres, Badajoz o Jaén, pero con el 26-M ha ganado otras como Gijón, A Coruña, Ferrol, Santiago y posiblemente Ourense o Logroño.

Javier Lambán y Pilar Alegría, la noche del 26-M en Zaragoza. (EFE)
Javier Lambán y Pilar Alegría, la noche del 26-M en Zaragoza. (EFE)

"La pregunta no se nos tiene que hacer a nosotros, sino a Rivera. ¿Habrá posición nacional o dará carta blanca a los territorios? ¿Pacto global con el PP o no? ¿Aspira a ser bisagra o bien a sumar mayorías al PP, a complementarle allá donde no llegue? Es Cs quien debe mover pieza primero", razonan en Ferraz. Y es que es pronto para ver el mapa al completo. Aún quedan semanas de negociación para que la gobernabilidad del país, en todos sus escalones, esté rematada.

Canarias y Navarra, dos comunidades complicadas y con repercusión en la investidura de Sánchez

En Extremadura y Castilla-La Mancha -mayoría absoluta-, Asturias, Baleares y Comunidad Valenciana -con pactos de izquierdas-, la continuidad del PSOE en la presidencia estaría garantizada. Además, los socialistas podrán sumar a partir de este 26-M La Rioja, puesto que sus 15 escaños y los dos de Podemos dan la mayoría absoluta necesaria a su candidata, Concha Andreu. En Castilla y León y Murcia dependen de Cs y en Aragón, o de los naranjas o del PAR. 

En Canarias, la gobernabilidad no está tan clara. El PSOE ganó en votos y en escaños (25 de un Parlamento de 70), y podría optar por uno de estos dos caminos: una alianza de progreso, con Nueva Canarias (5), Podemos-Equo (4) y la Agrupación Socialista Gomera (3) -llega a los 37 diputados), o bien una entente con sus enemigos de Coalición Canaria (20), el partido que lleva presidiendo las islas desde 1993. Una suma con CC, aunque quizá muy rebatida en la federación socialista, ayudaría a la investidura de Pedro Sánchez, pues la abstención o el apoyo de sus dos diputados allanaría su elección. El PSOE también llegaría a la mayoría absoluta (36) con el PP (11). 

No obstante, CC puede intentar retener la presidencia del archipiélago, atrayendo al PP (11), la Agrupación Socialista Gomera (3) y Cs (2). Lo que tiene claro esta vez el PSOE es que para toda combinación de gobierno exigirá la presidencia del Ejecutivo regional. 

Navarra es, de nuevo, una comunidad muy compleja. En la comunidad foral venció la coalición Navarra Suma (Na+), que agrupa al PP, Unión del Pueblo Navarro y Ciudadanos, que obtuvo 19 diputados de un Parlamento de 50 asientos (podrían ser 20 tras el recuento definitivo que arranca este miércoles). La segunda fuerza, la que tiene la llave, es el PSN-PSOE, que subió de siete a 11 asientos. Por detrás quedaron las cuatro fuerzas que integraron el Ejecutivo en la última legislatura: Geroa Bai (9), EH Bildu (8), Podemos (2) e Izquierda-Ezkerra (1). Los socialistas de María Chivite tienen la llave. La secretaria general ya ha dicho que busca un Gobierno de progreso, lo que excluye de la ecuación, en principio, a Na+. Pero tanto ella como la dirección de Pedro Sánchez insisten en que no quieren apoyo ni acuerdos de EH Bildu. 

La única salida, no exenta de riesgos, es que Chivite encabezara un Gabinete con Geroa Bai (la marca ligada al PNV en Navarra y que es la de la presidenta en funciones, Uxue Barkos), Podemos e I-E (coalición de IU, Batzarre, Los Verdes y Plataforma Navarra por el Cambio), pero que forzosamente, para prosperar, necesitaría de la abstención de EH Bildu. Sin embargo, los dos diputados de Na+ que están en el Congreso (y que, llegado el caso, podrían facilitar la investidura de Pedro Sánchez) son de UPN, no del PP ni de Cs. Claro que ayudar a Na+ supondría indisponer al PNV, con seis actas en la Cámara Baja: Joseba Egibar ya ha advertido de que el voto a Sánchez está ligado a lo que pase en Navarra y a que no se ceda paso a la coalición de derechas en la comunidad foral. 

Otro caso mediático y complicado es Barcelona. ERC ganó por apenas 4.833 votos a la actual alcadesa, Ada Colau (Barcelona en Comú), pero empató con ella en escaños, a 10. El tercer puesto se lo llevó el PSC (8), y tras él la plataforma de Manuel Valls avalada por Ciudadanos (6), Junts per Catalunya (5) y el PP (2). PSC y PSOE coinciden en hacer todo lo posible para no dar la capital catalana al independentismo, luego todo acuerdo pasaría por una alianza con Colau y con Valls. Si no se tejiera un pacto alternativo que sumara mayoría absoluta, gobernaría la lista más votada, la del republicano Ernest Maragall. 

Elecciones Municipales y Autonómicas

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