DISPUESTO A ABRIR UNA NEGOCIACIÓN

Ciudadanos y Valls, al borde de la ruptura definitiva por el apoyo a Ada Colau

El ex primer ministro francés lanza su apoyo a la candidata de los comunes sin consultar con Ciudadanos, que respalda su plataforma. Los de Rivera se inclinan por negociar con Collboni

Foto: El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera (d), Inés Arrimadas (i) y Manuel Valls (c). (EFE)
El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera (d), Inés Arrimadas (i) y Manuel Valls (c). (EFE)

“Esto no va a salir bien”. La frase la pronunció un dirigente de la cúpula del partido de Albert Rivera hace ya unos meses, cuando se percató de que el fichaje naranja para la alcaldía de Barcelona, el flamante ex primer ministro de Francia Manuel Valls, podría acabar siendo uno de los mayores problemas para Ciudadanos. Y así ha terminado siendo. El último desencuentro de la formación naranja y el candidato, de una larga lista, se confirmó este miércoles cuando Valls lanzó la posibilidad de apoyar a Ada Colau sin condiciones para evitar que la alcaldía de la Ciudad Condal acabe en manos de los independentistas. Una decisión que Ciudadanos no solo no comparte sino que se apresuró a enmendar de inmediato.

En contraposición, la formación que aún lidera Inés Arrimadas en Cataluña lanzó su propia oferta: se abre a negociar “con condiciones” —ellos sí— con el candidato socialista, Jaume Collboni. El partido naranja insiste en que el resultado obtenido en Barcelona no les permite en ningún escenario gobernar la ciudad y, por tanto, asumen que estarán en la oposición. Eso sí, compartiendo el objetivo de que los partidos secesionistas no alcancen la alcaldía y añadiendo que tampoco lo hagan “los populistas” (en clara referencia a Colau), se abren a negociar una alternativa. “A pesar de las diferencias que hay con la candidatura socialista, la opción que reúne esas condiciones es Collboni”, aseguran fuentes del partido.

Ciudadanos espera ahora la respuesta de Valls, aunque dirigentes del partido reconocen ya pocas esperanzas de que dé marcha atrás. La molestia en el seno del partido de Rivera va en aumento: no comprenden por qué el candidato que lidera la plataforma que ellos impulsaron ha decidido de forma unánime el apoyo a Colau y todavía comprenden menos que lo haga sin ningún tipo de condición.

Más allá del ultimátum evidente lanzado por Rivera, Valls tiene los números suficientes para que su propuesta salga adelante. El grupo naranja en el ayuntamiento —compuesto por seis concejales— está dividido: tres votos harán lo que diga Valls, y los otros tres son de Ciudadanos. En este momento, la opción de Ada Colau alcaldesa sería viable: los 10 votos de los comunes, sumados a los ocho del PSC y los tres que aportaría Valls darían como resultado 21 concejales, lo que marca la mayoría absoluta.

Un fichaje lleno de encontronazos

Hace algo más de un año, era el propio exdirigente galo el que lanzaba la noticia en una entrevista en TVE. “Estoy pensándomelo”, decía Valls en referencia a si existía una oferta por parte de Ciudadanos para ser su candidato al Ayuntamiento de Barcelona. En el partido naranja se dejaron deslumbrar por su currículo (alcalde, ministro del Interior e incluso primer ministro de Francia) y entendían que era una apuesta segura e incluso ganadora. "Es la única opción que tenemos para intentar ganar", repetían una y otra vez. Además, meses antes, durante la campaña de las elecciones catalanas que ganó Inés Arrimadas, Valls no dudó en dar su apoyo explícito al partido naranja.

Sin embargo, pronto empezaron los desencuentros. Primero, no hubo un acuerdo satisfactorio para Ciudadanos en el lanzamiento de la plataforma. Valls no quería que las siglas naranjas formaran parte de la candidatura que le impulsaría, a pesar de que las estructuras y los recursos del partido estuvieron detrás en todo momento. Se erigió como un candidato 'independiente' que quería contar con activos del PP y del PSC (a pesar de que en aquel momento Ciudadanos ya estaba muy enfrentado a Miquel Iceta) y llegó a decir que él “no era el candidato de Rivera ni de Arrimadas”.

El alcaldable de Barcelona, Manuel Valls. (EFE)
El alcaldable de Barcelona, Manuel Valls. (EFE)

Las listas fueron otro problema. El ex primer ministro francés rechazó incluir a buena parte de la gente de Ciudadanos en sus listas con vetos explícitos, como el de la hasta ahora portavoz del partido en el ayuntamiento barcelonés, Carina Mejías, que tampoco consiguió salir elegida diputada en las Cortes Generales el pasado 28 de abril. Valls quería un equipo nuevo y que no estuviera tan vinculado a Ciudadanos. Al final, el acuerdo pasó por incluir a parte del equipo naranja y el resto lo eligió él directamente. En el partido ya se dieron cuenta de que Valls no era un “verso libre”, era alguien en quien confiaban y dejaron de confiar. Directamente. Sin medias tintas. No parecía haber vuelta atrás.

De los dirigentes de peso, solo Inés Arrimadas acudió a la campaña del 26-M para compartir algún acto con él e incluso participó activamente con vídeos para pedir el voto. Rivera no estuvo en ninguno, ni tampoco el resto de su equipo más cercano. Parte de la ruptura ya era evidente.

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