CONSECUENCIAS DE LA DEBACLE DEL 26-M

Aragón y Andalucía lideran la sublevación de los territorios contra Pablo Iglesias

Todos estos movimientos coinciden con la hoja de ruta deslizada desde el Más Madrid de Íñigo Errejón para extender su proyecto político a otros territorios

Foto: El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias (d), junto al secretario de Organización del partido, Pablo Echenique (i). (EFE)
El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias (d), junto al secretario de Organización del partido, Pablo Echenique (i). (EFE)

Cruce de culpas tras la debacle electoral de Unidas Podemos el 26-M. Si desde la dirección estatal del partido en Madrid cuestionan que los resultados de los líderes territoriales del partido el domingo han quedado muy por debajo de los obtenidos por Pablo Iglesias en las pasadas elecciones generales (un 14,3% frente a un 6,52% de media), algunos de ellos, encabezados por el candidato en Aragón, Nacho Escartín, y la líder andaluza, Teresa Rodríguez, no solo no se dan por aludidos sino que vuelcan la responsabilidad de su fracaso en el secretario general. Su pretensión ahora pasa por desembarazarse de la marca Podemos y reivindicar un "perfil propio".

En los próximos días, está previsto que la dirección convoque un Consejo Ciudadano Estatal (CCE), máximo órgano de decisión del partido entre asambleas, donde algunos líderes territoriales, con un poder institucional completamente menguado, cuando no inexistente, como es el caso de Castilla-La Mancha y Cantabria, donde no han obtenido representación, planteen una sublevación frente a Madrid. Antes del CEE, en Aragón convocarán su propio consejo autonómico para definir esta hoja de ruta, pero como ya anunciaba Escartín, reivindicarán, en la línea con Andalucía, marcar distancias para adoptar posiciones como las de Kichi en Andalucía "o Joan Ribó, Ada Colau o Manuela Carmena".

Kichi y Teresa Rodríguez. (Cordon Press)
Kichi y Teresa Rodríguez. (Cordon Press)

Avanzan, asimismo, que la dirección nacional no los "va a callar”. La formación en Aragón ha pasado de tener 14 diputados y un 20,56% a cinco escaños y un 8,1%. Además, sus votos no serán clave, como sí lo fueron en la pasada legislatura, para facilitar la investidura de un Gobierno progresista. En la capital, donde no se reeditó la confluencia de Zaragoza en Común, presentando una lista alternativa a la encabezada por el alcalde, Pedro Santisteve, se perdió la alcaldía tras la fractura y Podemos quedó en última posición con tan solo dos concejales, que tampoco servirán para buscar acuerdos de progreso.

En Andalucía, la apuesta de Teresa Rodríguez de independizarse de la matriz de Podemos, a través de la marca Adelante, ha vuelto a resurgir con fuerza tras el 26-M. Ahora se busca aunar fuerzas con otros líderes territoriales para imponer un nuevo modelo orgánico y cuestionar el liderazgo de Iglesias. El secretario de Organización, Pablo Echenique, es en quien más están volcando sus acusaciones.

Su mensaje tras el 26-M, aprovechando tanto la debacle de Podemos como el reforzamiento de José María González 'Kichi', el único alcalde de los denominados ayuntamientos del cambio que ha conservado el bastón de mando, ha sido claro: "Empujar" desde Andalucía para el "renacer" de Podemos con Kichi como "buque insignia". Buscan también que el alcalde gaditano se convierta en "un faro de esperanza desde el sur". En esta línea, han vuelto a aparecer en público algunos exdirigentes del partido morado, como Carolina Bescansa, quien este martes argumentaba que "el Podemos original vive de manera más elocuente en Más Madrid, en la candidatura de Íñigo Errejón o de Kichi en Cádiz, y el Podemos que ahora se presenta como tal se parece más a lo que históricamente era Izquierda Unida".

El intento de rebelión interna desde los territorios lo había intentado articular, tras la escisión liderada por Íñigo Errejón, el líder de Podemos en Castilla-La Mancha y hasta las elecciones autonómicas vicepresidente del Gobierno manchego, José García Molina, a través de la denominada 'Declaración de Toledo', a la que se adhirieron una docena de sus homólogos en otras comunidades. El adelanto electoral dejó en suspenso su intención de crear una suerte de dirección colegiada paralela a Madrid. Sin embargo, todo ha quedado desbaratado después de que Molina se quedase sin representación al no alcanzar el mínimo necesario. Ahora son otros secretarios generales autonómicos quienes buscan ocupar su lugar para plantar cara a la dirección estatal.

El mismo domingo, el líder en Castilla-La Mancha presentó su dimisión, y este miércoles por la mañana se extendían las dimisiones a toda la ejecutiva regional del partido. Al mismo tiempo, reclamaban por carta a Echenique la creación de una gestora. En Madrid, la dirección regional también está en manos de un equipo técnico tras la dimisión de su secretario general, Ramón Espinar, al igual que en Cantabria y La Rioja.

Todos estos movimientos coinciden con la hoja de ruta deslizada desde el Más Madrid de Íñigo Errejón para extender su proyecto político a otros territorios. En la Comunidad de Madrid, sus votos no fueron suficientes para sumar con el PSOE, pero ponen en valor que frente al “retroceso” de Podemos en otros territorios, ellos habrían logrado “ensanchar” el campo progresista. En su particular batalla con Podemos, Más Madrid obtuvo casi un tercio más de diputados y convertirá las instituciones madrileñas en su fortín desde el cual obtener visibilidad, recursos y creación de cuadros para escalar su proyecto político al resto de España.

La batalla por quién se hace con el espacio a la izquierda del PSOE se desarrolla cada vez más en el espacio público y mediático. Desde Unidas Podemos, se achacan los malos resultados, precisamente, a la división y los proyectos personalistas como el que encabezaría Íñigo Errejón. El líder de la formación, Pablo Iglesias, ha ligado su futuro a la posibilidad de formar un Gobierno de coalición progresista con el PSOE, que siempre se resistió a ceder poder para así lograr la investidura. Este mismo martes, el presidente en funciones, Pedro Sánchez, pedía a Pablo Iglesias desde Bruselas “reconsiderar” su estrategia tras los resultados del domingo y a Ciudadanos que levantase el cordón sanitario de cara a explorar hipotéticos acuerdos autonómicos. Motivo por el que desde Unidas Podemos ya han lanzado la sospecha de que "el PSOE quiere explorar la vía naranja".

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