el PSC reconquista el cinturón rojo

Colau pierde Barcelona pero propone a Maragall un tripartito de izquierdas

El bloque independentista concurrió dividido a estos comicios y hubo sorpresas para todos los gustos

Foto: La alcaldesa de Barcelona y candidata a la reelección, Ada Colau. (EFE)
La alcaldesa de Barcelona y candidata a la reelección, Ada Colau. (EFE)

ERC fue la gran triunfadora de las elecciones locales de este domingo. El bloque independentista concurrió dividido a estos comicios y hubo sorpresas para todos los gustos. Pero los resultados fueron contundentes: Junts per Catalunya (JxCAT) no pudo revalidar los amplios resultados de Convergència, que siempre ganaba los comicios municipales. Con un 97% escrutado, los 3.339 concejales de CiU pasaron a 2.753. Y los 669.000 votos que tenía se redujeron en esta ocasión a 515.000 sufragios para JxCAT. En cambio, los 510.000 votos de ERC pasaron a ser en estos comicios 794.000 y los 2.384 concejales se elevaron a 3.067. Los de Puigdemont pasaron de primera a tercera fuerza municipal, un varapalo en toda regla que pasará factura al ‘expresident’ fugado.

En resumidas cuentas, ERC revalidó su victoria del 28-A sobre JxCAT, mientras los socialistas veían también cómo de 531.000 votos pasaban a 742.000, aunque en número de concejales ascendían solo de 1.279 a 1.294. Estas elecciones certificaron la resurrección del PSC, que incluso ganó las elecciones en Sant Vincenç dels Horts, el pueblo de Oriol Junqueras (eso sí, por 66 votos), pero también reconquistó la mayoría absoluta en gran parte de las poblaciones del cinturón rojo de Barcelona: Hospitalet de Llobregat, Santa Coloma de Gramenet, Gavà, Sant Adrià del Besòs, Sant Boi del Llobregat, Cornellà, Sant Joan Despí, Esplugues de Llobregat… Una victoria sin paliativos. En otras poblaciones, el PSC volvió a ser el más votado, aunque sin mayoría absoluta: Molins de Rei, Sant Just Desvern, Sant Feliu de Llobregat…

Sin embargo, la alcaldía de Barcelona sigue en el aire. Ernest Maragall (ERC) ganó las elecciones, aunque empató en concejales con Ada Colau (Barcelona en Comú, BeC), que se apresuró a felicitar a su rival y a proponer un tripartito de izquierdas en la capital de Cataluña. Por primera vez, ERC ganó las elecciones en Barcelona y en Lleida. Ernest Maragall (ganó unos 80.000 votos) venció a Ada Colau (que perdió más de 20.000 votos) por varios miles de votos, tal y como pronosticaban los sondeos. Quedaron empatados a concejales, con 10 cada uno, pero el republicano obtuvo 4.000 votos más. Eso no le garantiza la alcaldía, ya que la mayoría absoluta está en 21 concejales y necesitaría, al menos, un tripartito para alcanzarla.

La oferta de Colau

Ada Colau fue la primera en reconocer su derrota. “Ganó ERC y por tanto he de felicitar a Ernest Maragall”. Luego, le hizo la primera propuesta a su rival: “Maragall decidirá con quién empieza a hablar, pero me parece que con una amenaza real de rechazo a todo lo que viene de fuera, y de ascenso de la extrema derecha, y con la necesidad de una desjudicialización de la política, el resultado es clarísimo: la ciudadanía nos pide que hablemos entre nosotros y nos pongamos para cambiar la política, que envíe un mensaje de esperanza al mundo”.

Colau pierde Barcelona pero propone a Maragall un tripartito de izquierdas

Puso los números encima de la mesa: “Las izquierdas hemos tenido un resultado histórico. Barcelona es una ciudad profundamente de izquierdas. Ha ganado Maragall, pero por muy pocos votos. En estos momentos, hay 28 concejales de izquierdas en Barcelona. Es un resultado histórico para la ciudad de Barcelona”. Dos más dos son cuatro: la propuesta de tripartito municipal ya está en la agenda política y los 28 concejales de ERC, BeC y PSC están en el centro de la estrategia. Luego, ratificó su propuesta: “Estamos dispuestos a hablar con las restantes fuerzas de izquierdas para que esta ciudad siga avanzando”, dijo Colau, que acabó entre lágrimas dando las gracias a sus votantes. Ahora habrá que esperar, no obstante, a ver qué dicen sus rivales y, en especial, el candidato socialista, Jaume Collboni, que logró ocho concejales y recuperó 70.000 votos que se le habían escapado en 2015.

En la capital, quien se llevó el peor batacazo fue JxCAT, que bajó de sus 10 ediles a solo cinco. El efecto ‘preso político’ no surtió efecto. Joaquim Forn no pudo participar en la campaña. Y la segunda, Elsa Artadi, no convenció. Los posconvergentes sacaron, así, el peor resultado de su historia en Barcelona. El PP, en cambio, perdió un solo concejal y se quedó con dos, cuando todas las encuestas le daban fuera del consistorio. Los sondeos también fallaron al situar a la CUP e incluso a la candidatura BCAP, alentada por la ANC, dentro del consistorio.

Colau pierde Barcelona pero propone a Maragall un tripartito de izquierdas

También muy importante fue el triunfo republicano en Lleida, donde ERC ganó las elecciones por primera vez y el PSC perdió tras 40 años de puño y rosa. Es una victoria muy importante. La victoria se produjo por 81 votos. ERC y PSC se quedan, así con 7 concejales cada uno (PSC tenía 8 y ERC tenía 3), mientras que JxCAT se queda con los 6 que ya tenía CiU y Ciudadanos baja uno y se queda con tres, mientras que PP repite con dos ediles.

El PP resiste

Algo similar ocurre en Tarragona, donde el socialista Josep Fèlix Ballesteros, que gobernaba con nueve concejales, bajó a siete, empatado con ERC, aunque con 500 votos más. En Tarragona, Ciudadanos mantiene sus cuatro concejales, mientras que JxCAT sigue con los tres de la antigua CiU, la CUP continúa con dos, el PP baja de cuatro a dos y una candidatura independiente tiene otros dos. Los independentistas tienen la posibilidad de arrebatar la alcaldía al socialista solo si realizan un pacto a cuatro.

Girona, en cambio, seguirá siendo feudo de JxCAT, que revalidó su victoria aunque perdió un concejal y se quedó con nueve de un total de 27 ediles. En esta ciudad, la CUP pasó de cuatro a seis concejales, convirtiéndose en la segunda fuerza política, empatada en ediles con el PSC, que también recuperó dos. El PP, en cambio, perdió el concejal que tenía en la capital gerundense.

Los populares obtuvieron buenos resultados en dos de sus feudos: Badalona y Castelldefels. Curiosamente, las dos grandes ciudades cercanas a Barcelona, donde ya tenían un importante nicho de votos y donde los candidatos, Xavier García Albiol y Manuel Reyes respectivamente, se presentaban sin las siglas del PP: pedían el voto personalmente a los ciudadanos. Y estos respondieron: García Albiol volvió a ganar los comicios, sumando 7.000 votos más que en 2015 y aumentando de 10 a 11 (de un total de 27) sus concejales. Reyes, a pesar de perder 1.500 votos, mantuvo sus ocho concejales, mientras que los socialistas pasaron de cuatro a seis.

Con estos resultados, no obstante, los republicanos podrían tener la posibilidad de controlar la Diputación de Barcelona, ya que aunque los socialistas ganaron ampliamente en votos en la provincia de Barcelona (625.000 sufragios), la suma de ERC (566.000 votos) y JxCAT (297.000 votos) los supera en concejales: 791 del PSC frente a 1.168 republicanos y 808 posconvergentes. En Girona, la diputación seguiría en manos de JxCAT. En Lleida, ERC ganó en votos pero tiene menos concejales que JxCAT. Y en Tarragona, los vencedores fueron las pequeñas candidaturas de Primàries, auspiciadas por la ANC, que sacaron 408 concejales (todos en pequeñas poblaciones) con 95.000 votos. JxCAT, que cosechó 73.000 sufragios, obtuvo 485 ediles; el PSC, con 61.000 votos, tiene 206 concejales, y ERC, con 50.000 votos, acaparó 397 ediles. La diputación en esta demarcación, pues, dependerá de las negociaciones entre independentistas.

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