Las siete letras que definen unas elecciones

El pueblo de Alicante donde siempre gobierna un alcalde llamado Antonio

En este municipio del sur de la provincia de Alicante, todos los alcaldes han respondido al mismo nombre desde mayo de 1950

Foto: Carteles electorales en Rojales. (Antonio Trives)
Carteles electorales en Rojales. (Antonio Trives)
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    En Rojales siempre gana Antonio. En este municipio del sur de la provincia de Alicante, todos los alcaldes han respondido al mismo nombre desde mayo de 1950. El río Segura divide el municipio en dos. En el malecón fluvial, frente al ayuntamiento, unos tablones de madera instalados para la cita electoral anuncian e informan de las cuatro candidaturas que el domingo se disputan la alcaldía.

    En teoría, todos parten con las mismas opciones de gobernar esta localidad de 17.869 habitantes. Pero atendiendo a lo ocurrido en todas las elecciones locales celebradas tras la dictadura, toda la atención la acapara el candidato saliente de la alcaldía. ¿Por qué? Porque se llama Antonio. Al preguntarles por el regidor que hizo una acción específica o bajo el mandato de quién se desarrolló tal proyecto, necesitan recurrir a apellidos o motes. "Espero que sea casualidad y que un nombre no de las facultades para que uno gobierne", dice María, una de las vecinas del pueblo.

    Siete letras, como las que forman Rojales. Antonio, el nombre más común en España y en particular en la provincia de Alicante, según los datos del Instituto Nacional de Estadística del padrón continuo a 1 de enero de 2017. Desde esta fecha y hasta el domingo, ha encabezado todas las corporaciones municipales. Y el legado puede continuar si el PSOE obtiene la alcaldía. "¿Entonces este año sabemos ya quien va a ganar? Aunque parezca cosa del destino, yo creo que es pura casualidad", dice escéptica Blanca, residente en el pueblo alicantino.

    Antonio Rodríguez y Antonio González encabezaron las corporaciones en distintos periodos hasta principios de 1975, cuando fue nombrado Antonio Martínez García. Con la llegada de la democracia, este concurrió a las elecciones locales de 1979 con el Partido Independiente. De las cuatro candidaturas presentadas, la única encabezada por un Antonio era la suya. PSOE, UCD y el Movimiento Comunista del País Valencià estaban liderados por Elías, Manuel y José, respectivamente. Ganó las elecciones el único Antonio que se presentaba por 51 votos de diferencia con el Partido Socialista.

    Antonio Martínez García —el cuarto por la izquierda— y Antonio Pérez —segundo por la derecha—, último alcalde Antonio, en la inauguración del Museo de Semana Santa en 1995.
    Antonio Martínez García —el cuarto por la izquierda— y Antonio Pérez —segundo por la derecha—, último alcalde Antonio, en la inauguración del Museo de Semana Santa en 1995.

    En las siguientes elecciones locales, en 1983, solo concurrieron dos partidos, el PSOE, con Joaquín a la cabeza, y una coalición compuesta por Alianza Popular, Partido Demócrata Popular, Unión Liberal y Unión Valenciana, liderada por el alcalde saliente, Antonio Martínez García. Volvió a ganar, con 1.365 votos frente a los 1.238 del PSOE. En 1987, tres candidaturas, tres nombres distintos pero, entre ellos, el mismo Antonio, que revalida la alcaldía, incrementando la brecha con el PSOE.

    Cuatro años después, en las de 1991, ya bajo las siglas del Partido Popular, Martínez García obtiene de nuevo la alcaldía. Entonces el PSOE mantiene a su candidato anterior, Roque, pero la mayoría de rojaleros vuelve a decantarse por un Antonio. Aunque en las elecciones de 1995 el PSOE concurre por primera vez con un Antonio, Pérez, como cabeza de lista, el candidato del PP alcanza su quinta legislatura consecutiva, en unas elecciones en las que se presenta Esquerra Unida-Els Verds. Su candidato no tiene el nombre talismán.

    Llegan las últimas elecciones locales del siglo XX y tres partidos se postulan para arrebatarle la alcaldía al Partido Popular. Un nuevo duelo entre dos Antonios. Repiten el candidato popular y el del PSOE. Esquerra Unida y la Agrupación Independiente de Rojales acuden a la cita con una candidatura que no sigue el patrón. El resultado ya lo saben, no trae sorpresas. Aunque el PSOE recorta distancia, el omnipresente nombre se mantiene al frente de la corporación de la mano de la candidatura del PP.

    En las elecciones de 2003, Antonio Martínez García, tras seis legislaturas consecutivas como alcalde, decide no presentarse a una posible reelección. El PSOE mantiene a su alcaldable, Antonio Pérez, pero el PP rompe la tradición y no presenta a un candidato llamado Antonio. Como si fuera fruto de una maldición, la primera vez que los populares presentan una candidatura con un nombre distinto —Carmelo— pierden la alcaldía tras 24 años gobernando. El efecto Antonio es tan potente que el PSOE pasa de 1.482 votos a 2.203, lo que le permite alcanzar la alcaldía por primera vez.

    Carteles con los candidatos. (Antonio Trives)
    Carteles con los candidatos. (Antonio Trives)

    El Partido Popular reacciona para las elecciones de 2007 y presenta de nuevo a un Antonio, Martínez Cánovas, hijo del longevo alcalde. El PSOE mantiene al suyo, Pérez, con el que gana las elecciones, pero los dos concejales que obtiene el GRIP, un partido compuesto y formado por residentes extranjeros, pacta con los populares y retoman la alcaldía. Ha sido preciso recurrir de nuevo a este nombre de siete letras para recuperar el consistorio.

    Este pequeño municipio agrícola experimenta un drástico cambio demográfico. En el año 2000, la población era de 7.321 personas, de las cuales 2.563 eran residentes nacidos en el extranjero, principalmente del resto de Europa. En siete años, Rojales pasa a tener 17.543 censados con un 71% de población extranjera. La mayoría, personas jubiladas que se asientan en macrourbanizaciones alejadas del casco urbano.

    Parece que tanto PSOE como PP entienden que la alcaldía solo se consigue si mantienen a sus candidatos y no se arriesgan a que el cabeza de lista sea alguien que no tenga el hasta ahora determinante nombre. La formación compuesta por residentes extranjeros se diluye dentro de los populares para los comicios de 2011 y entra en escena un nuevo partido, Pader —Partido Demócrata de Rojales—, al frente del cual se presenta Desiderio. Atendiendo a la anecdótica tendencia, la pelea por hacerse con la alcaldía parece que anticipa que es cosa de dos. No hay sorpresas ni se rompe la dinámica. De nuevo un Antonio gana las elecciones. El PSOE es el partido más votado y Antonio Pérez llega de nuevo a la alcaldía.

    En 2015, el PP no presenta a ningún Antonio, el PSOE mantiene al suyo y no deja dudas sobre el resultado. El PSOE obtiene mayoría absoluta

    En las últimas elecciones celebradas, las de 2015, el escenario es el mismo que en 2003. El PP no presenta a ningún Antonio, el PSOE mantiene al suyo y la participación por segunda vez del Pader con su mismo candidato, Desiderio, no deja dudas sobre el resultado. El PSOE obtiene mayoría absoluta.

    El domingo, las 6.407 personas que forman el censo electoral de Rojales —2.073 residentes extranjeros— están llamadas a las urnas. Cuatro décadas después de las primeras elecciones tras la dictadura, el escenario se repite. Cuatro candidaturas y un Antonio: Antonio Pérez. Ciudadanos, PP y Pader se presentan con Alejandro, José Enrique y Desiderio, respectivamente. Rojales, el municipio que ha contado con 15 alcaldables distintos, solo ha conocido un nombre. La superstición o la pura coincidencia quedará resuelta el próximo domingo.

    Elecciones Municipales y Autonómicas
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