PRIMER Y ÚNICO DEBATE EN TELEVISIÓN

La batalla de la derecha y los golpes de Aguado marcan el debate en Telemadrid

De nuevo, la pugna nada soterrada entre PP, Cs y Vox estalla en un plató antes de los comicios. El candidato naranja imita a su jefe Albert Rivera e intenta liderar la oposición al favorito, Gabilondo

Foto: Isabel Díaz Ayuso, Rocío Monasterio, Ignacio Aguado, Isa Serra y Ángel Gabilondo, este 19 de mayo antes del debate en Telemadrid. (EFE)
Isabel Díaz Ayuso, Rocío Monasterio, Ignacio Aguado, Isa Serra y Ángel Gabilondo, este 19 de mayo antes del debate en Telemadrid. (EFE)

Debate de guante blanco, rígido, sin pasión, aunque a ratos efectista. Pero que sí sirvió para retratar qué está en juego en la Comunidad de Madrid en los comicios del 26 de mayo: la batalla a muerte por la joya de la corona del PP. La izquierda puede recuperarla por primera vez en 24 años, los populares pelean por no perderla y a la vez han de combatir contra Ciudadanos y Vox por capitalizar esa lucha. Eso explica los golpes constantes de Ignacio Aguado, el candidato de Ciudadanos, y la emulación de la estrategia de Albert Rivera en las generales. O los intentos de Isabel Díaz Ayuso, del PP, para aglutinar el voto conservador en torno a sus siglas. O un Ángel Gabilondo, el aspirante socialista favorito en las encuestas, que buscaba vestir ya el traje presidencial y que encajó a veces descuadrado los ataques que le sobrevenían por el flanco derecho, especialmente de Cs.

Son las grandes líneas que resumen un debate de casi dos horas este domingo en Telemadrid, moderado por los periodistas Jon Ariztimuño y María Rey, el primero y único en la tele entre los candidatos a la presidencia de la comunidad autónoma. Un encuentro a cinco bandas, con los primeros espadas de PP (Isabel Díaz Ayuso), PSOE (Ángel Gabilondo), Ciudadanos (Ignacio Aguado), Unidas Podemos Madrid En Pie (Isa Serra) y Vox (Rocío Monasterio) que contaba con la ausencia de Íñigo Errejón, al que la Junta Electoral Central prohibió la entrada en los debates porque su partido, Más Madrid, con el que hace tándem con Manuela Carmena en el ayuntamiento de la capital, es de nueva creación y no ha tenido representación en comicios anteriores.

Como ocurriera en los choques previos a las generales del 28 de abril, Cs buscó el cuerpo a cuerpo con el PSOE. Albert Rivera quiso abanderar la oposición a Pedro Sánchez a base de ataques sin tregua. Ignacio Aguado reprodujo esa estrategia. Con la (gran) diferencia de que quien gobierna la Comunidad de Madrid, y quien lo ha hecho en los últimos 24 años, es el PP. Pero el que podría ganar el 26-M es Gabilondo. Y contra él se dirigió la mayor parte de su tiempo. Desde el arranque. "El 26-M nos jugamos mucho, nos jugamos todo", que Madrid sea una región "de libertad o de imposición", que mantenga "impuestos bajos o se convierta en un infierno fiscal para las clases medias y trabajadoras", que las familias "prosperen" o gobiernen "los amigos de 'okupas' o que amparan a los radicales".

Eso ya sucedió en su turno inicial, el 'minuto de plata', porque ya cuando se entró en harina, con los bloques temáticos, acusó al candidato socialista de ser "corresponsable de la ruina" del país porque formaba parte del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero. "Oír hablar de economía a Gabilondo es como oír hablar a Herodes de fomentar la natalidad", le lanzó sin ambages. Aguado enseguida reprochó al exministro que oculte un "sablazo fiscal" tras enseñar simplemente "la patita" al señalar que no habrá subidas de impuestos para el 98% de los madrileños —el PSOE solo cargará más a las rentas más altas, ha prometido—. "Agárrense la cartera", dijo, para enfatizar que por "cada euro que suba Sánchez" los tributos a los ciudadanos, Cs lo bajará en el tramo autonómico, ya que pretende convertirse en el "salvavidas naranja" para aquellos que no quieren "rejones fiscales".

"Escuchar a Gabilondo hablar de economía es como oír a Herodes hablar de fomentar la natalidad", dice Aguado, buscando el cuerpo a cuerpo con el PSOE


Aguado copió a su jefe Rivera y convirtió su atril en una colección de recortes de periódicos, fotos y objetos con los que plasmar sus acusaciones al resto. Sobre todo al PSOE. A un Gabilondo que sacó fuera de sus casillas por momentos y que no pudo rebatir siempre porque gestionó mal los limitadísimos tiempos de que disponían todos los aspirantes, y que eran controlados con rigidez por los dos moderadores. La instantánea que más juego le dio era una de Pedro Sánchez y Pablo Casado en la Moncloa, "cum fraude y máster 'fake", señaló, aludiendo a los casos de la tesis doctoral del presidente y del sospechoso máster del líder del PP.

"¿Es su consejera de Educación?"

Tanto imitó al presidente de Cs que hasta dejó en el atril del candidato socialista una imagen, la de una noticia sobre actos vandálicos cometidos contra cajeros automáticos y en la que se veía a Isa Serra, que nunca ha negado su pasado de activista y de combate directo a la banca en la época más dura de la crisis. "¿Esta es su consejera de Educación y Civismo, señor Gabilondo?", le preguntó en varias ocasiones. Y es que el favorito, al que definió como "fiel escudero" de Sánchez —a los naranjas les interesa identificar a ambos para justificar su veto—, "no viene solo, viene con sorpresa", y es la compañía de Más Madrid y de Unidas Podemos. "¿Y a quién trae usted de la mano?", le espetó en ese momento Gabilondo, en uno de los pocos momentos en los que combatió a su adversario. Se refería, naturalmente, a Vox.

Ayuso: "Algunos se disfrazan del PP pero ni lo son, ni lo serán. Solo uniendo el voto en torno al PP garantizaremos los derechos para los madrileños"

Aguado prácticamente obvió a su competidora directa, Isabel Díaz Ayuso. Pero ella sí que tuvo presente a Cs y Vox en todo momento, siempre con el fin de agrupar todo el voto conservador en torno al PP. Hay "dos modos de entender la vida", repitió durante todo el programa. Uno, liberal, y otro, el de las izquierdas. El primero "triunfa en Europa" y el segundo "lo sufren los países oprimidos". Está en juego "avanzar o retroceder" y "algunos se disfrazan del PP pero ni lo son ni lo serán", avisó. "Solo uniendo el voto en torno al PP garantizaremos esos derechos. Dividir el voto solo ha demostrado que ganan las izquierdas". Esa fue su línea de combate clara. La aspirante del PP había acudido a los platós de Telemadrid muy aleccionada para no meter la pata ni introducir declaraciones polémicas. Llevaba el discurso aprendido —leyó en ocasiones el guion que llevaba preparado— y lo iba reproduciendo en ocasiones algo a cámara lenta.

Ayuso subrayó que el PP es la única garantía para que "no gobierne la izquierda". De hecho, presumió de ser la única fuerza presente en el plató que no ha tendido alianzas con el PSOE. "Ustedes lo harán, por mucho que digan que no —le dijo a Aguado, poniéndole el ejemplo de Andalucía, con Susana Díaz—. El baile de Cs es como la yenka". "Cs sumará sus votos a los socialistas", llegó a afirmar en su minuto de oro final, en el que también pretendió meter la estocada de muerte a Monasterio: "Vox no entrará en la Asamblea. Piense su voto". La aspirante del PP acudió al debate con el propósito de defender los 24 años de gestión de los Gobiernos del PP —obviando los casos de corrupción que sus rivales sí le sacaron— y de exponer algunos anuncios vistosos de su programa, como el transporte público gratuito para mayores de 65 años, el recorte de las listas de espera sanitarias o una nueva rebaja impositiva. "Ánimo, Ayuso, que podemos ganar a Sánchez y a sus recetas populistas, pero no se confunda de adversario", le había tirado anteriormente el cabeza de cartel naranja.

Y si Aguado se ayudó de fotos y objetos que los activistas han lanzado contra dirigentes de Cs como Begoña Villacís en sus escraches —como rollos de papel térmico—, Ayuso mostró a cámara varios utensilios que venían a sintetizar sus propuestas. Un móvil apagado —Telemadrid prohibió que pudieran utilizar dispositivos electrónicos— para ilustrar su compromiso con una región "digitalizada", una tarjeta sanitaria, la tarjeta Multi de transportes o una bandera de la Comunidad de Madrid. El resto de aspirantes optó por no mostrar cachivaches ni innovar en la puesta en escena.

Del bipartidismo al 'bibloquismo'

Gabilondo, por su parte, continuó con su línea de campaña. Nada de ataques a sus rivales, explicación de sus propuestas básicas —construcción de más centros de salud, lucha contra la pobreza infantil, construcción de viviendas de alquiler barato, acuerdo por el empleo, más recursos para la innovación... y subida fiscal para los más ricos, aunque "también hay bonificaciones en nuestro programa, no es todo freír a impuestos"—, tono sosegado en el discurso, mano tendida a los demás partidos. Pero en ocasiones se le vio desdibujado y sobrepasado por los ataques de Cs. En un momento pidió "mesura" en las interpelaciones. "Hace poco era un extremista, ahora soy un insolvente... a ver cómo va la semana", lamentó, tratando de combatir el marcaje de Aguado, que durante el espacio le afeó varias veces su gestión como titular de Educación, para agrietar su buena imagen. "Estoy muy orgulloso de haber sido ministro del Gobierno de España", zanjó.

Gabilondo intenta huir de la crispación y se revuelve contra Aguado por atizarle con Podemos: "¿Y usted, a quién trae de la mano?". Se refería a Vox

El candidato socialista no quiso descartar expresamente los pactos con los naranjas, como le había reclamado Isa Serra. Reconoció que la formación de Rivera no es su "aliado natural" y que "algunos se autoexcluyen" de los acuerdos. "Ya le digo yo que eso no va a pasar", respondió por él Aguado cuando uno de los dos conductores de Telemadrid preguntó a Gabilondo si estaría dispuesto a entenderse con Cs. Aun sin descartar radicalmente como pareja de baile a los liberales, sí dio a entender que sus socios prefererentes serán Más Madrid y Unidas Podemos, porque busca "acuerdos de progreso", "de reforma, de modernidad" con la defensa de la Constitución como límite. "Las izquierdas bloqueamos las salidas haciendo bloques... ¿Vamos a superar el bipartidismo haciendo 'bibloquismo' y no hablando unos con otros?". Le llegó a parecer tan insidioso Aguado a Gabilondo que le preguntó con quién se entenderá, porque si busca adelantar al PP, llama "ultraderechistas" a Vox y desprecia a la izquierda, "¿qué piensa sacar, mayoría absoluta?".

Isa Serra intentó sacar provecho de la ausencia de Errejón y de los avances conseguidos por Unidas Podemos en estos años. Como hiciera Pablo Iglesias en los debates de las generales, se limitó a exponer sus propuestas y atacar, con bajo perfil, al PP, advirtiendo de que es "fundamental" que haya un Gobierno de izquierdas en la Comunidad. "No solo es una oportunidad, sino una necesidad". Serra, a preguntas de María Rey, no se negó a incorporarse a un Gabinete con Gabilondo de presidente y su excompañero Errejón de vicepresidente.

Dos trincheras ideológicas

Rocío Monasterio pretendía borrar el miedo de los potenciales electores a la ultraderecha aderezando cada afirmación con una amplia sonrisa. Hablara de lo que hablara. Su punto fuerte era la defensa "con determinación", "con coraje" de las ideas, en clara contraposición con PP y Cs. Así, insistió en que "el inmigrante ilegal no tiene que estar en España" ni tiene que beneficiarse de la sanidad universal. "Nosotros tenemos que acoger y dar la bienvenida a los inmigrantes legales", y no a los que llegan a nuestras fronteras "saltando la valla". Pero también reiteró las proclamas contra la "ideología de género" —ahí incluyó las leyes contra la homofobia y la transfobia que aprobó la Asamblea de Madrid con los votos del PP de Cristina Cifuentes, pero que no gustaron a algunos de los suyos y que no han sido desplegadas— y contra el "adoctrinamiento en las aulas" que, a su juicio, quiere la izquierda y ha permitido la derecha en todos estos años.

Serra subraya la "necesidad" de echar al PP tras 24 años, y Monasterio incide en las banderas de Vox: inmigrantes, "ideología de género"...

Gabilondo no quiere el 'bibloquismo', pero lo cierto es que se percibieron dos claras trincheras ideológicas. Mientras las tres formaciones de la derecha pujaban por reformas impositivas o la libertad educativa, los dos partidos de la izquierda señalaban que había que ajustar la tributación para que paguen más los que más tienen y condenaban la degradación de los servicios públicos y la "desigualdad" a que el PP (con la última compañía de Cs) ha conducido la región. Y si populares, naranjas y Vox se sumergieron en una disputa por el liderazgo, la competición de PSOE y Unidas Podemos fue silenciosa. Gabilondo y Serra apenas se tocaron. Sí en la política de pactos y sí en cuestiones como la concertada, que los morados quieren suprimir y los socialistas, no, aunque sí desean potenciar la enseñanza pública.

En un debate sin grandes ataques, rígido, sin apenas intercambios dialécticos entre los candidatos, es probable que se mueva poco voto. Pero la situación está muy ajustada en la Comunidad de Madrid. Las encuestas pronostican una victoria por la mínima de la izquierda. Así que todo puede pasar de aquí a una semana.

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