MARTA GARCÍA, NÚMERO DOS DE FELISUCO (CS)

Empresaria ganadera, sin pelos en la lengua y monárquica: la apuesta de Cs en Cantabria

Marta García entró en política para decir lo que piensa. Su amor por Cantabria le llevó a dar el paso. Cada palabra suya derrocha sinceridad y tiene muy claro lo que necesita su tierra

Foto: Marta García, número dos de Ciudadanos al Parlamento de Cantabria. (EC)
Marta García, número dos de Ciudadanos al Parlamento de Cantabria. (EC)

Tiene 250 animales y 200 hectáreas de campo que gestionar. Es empresaria ganadera, madre de una niña, tiene premios que para llenar una vitrina y se define como políticamente incorrecta. Marta García (Campoo, 1979) nació donde nace el río Ebro, aunque su vida está en el municipio de Soba desde hace muchos años. Su amor por Cantabria y defender el medio rural le hizo dar el salto a la política. Mientras dirigentes de todos los colores y medios de comunicación se apuntan a la moda de hablar sobre la España vaciada, ella tiene muy claras las necesidades de su tierra y de otras muchas que poco a poco se asfixian en este país. "Servicios básicos. Educación, sanidad y dependencia. Y después de eso, la digitalización. Pero lo primero es esencial", repite una y otra vez.

Lo tiene claro. "Lo que en Madrid dais por hecho, en muchísimos sitios de España aún ni existe". La conversación telefónica transcurre sin interferencias porque conoce un punto estratégico en el que la cobertura llega. Si se mueve mucho, la línea se corta. "No te miento. En mi casa no hay cobertura", insiste. El objetivo de García, número dos de Félix Álvarez 'Felisuco' en la lista de Ciudadanos al Parlamento de Cantabria, es trabajar por que su hija Lucía —y todos los niños y jóvenes de la región— no se vea obligada a marcharse por falta de oportunidades. "Si quieren irse, que lo hagan porque sea su decisión. No porque aquí no pueden seguir", insiste.

Marta García hace tándem con Félix Álvarez.
Marta García hace tándem con Félix Álvarez.

Le cuesta adaptarse a su nueva vida. Reuniones, visitas a la ciudad, aparcamientos de pago fuera del monte al que está habituada y una agenda llena de citas. Es difícil cuadrar todos los compromisos mientras afronta la época de partos entre su ganado. "Estoy hasta arriba", reconoce.

Cuando en enero de 2018 el secretario de Organización del partido naranja, Fran Hervías, le pidió una reunión, acudió sin expectativas. "No sabía qué querría aquel político". Tras enumerarle decenas de quejas sobre las necesidades del mundo rural y la situación en la que se encuentra, el de Ciudadanos le preguntó si haría algo más que quejarse. Ella entendió que debía dar el paso. "Aquella frase me removió", reconoce. Nunca había participado activamente en política, aunque estuvo afiliada al Partido Regionalista de Cantabria durante muchos años. Igual que su padre y tantos otros cántabros, como si fuera un carné de club de fútbol que pasa de generación en generación. La decepción con el Gobierno de Revilla fue la gota que colmó el vaso.

García se formó como auxiliar de enfermería y trabajó en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla. El día a día en el servicio de cuidados intensivos viendo a niños y madres en los momentos más críticos de su vida acabó dando un giro de 180 grados a la suya. Decidió incorporarse como joven ganadera y emprender. Empezó comprando 33 vacas autóctonas y 12 yeguas monchinas, ambas especies en peligro de extinción. Conoció de cerca el funcionamiento de la Administración, el sistema de subvenciones y el lío de normativas que existen —autonómicas y comunitarias—, dándose cuenta de que en lo que respecta a legislación, "en España hay 17 países".

Parte del ganado de García. (EC)
Parte del ganado de García. (EC)

"Cada comunidad autónoma aplica una normativa. Y no tiene sentido que Cantabria tenga una completamente diferente a la del País Vasco o Asturias estando al lado", explica, igual que tampoco entiende que en la Administración justificaran decisiones con el mantra de "lo dice la Unión Europea". Gracias a ser finalista en el Premio Joven Innovador en 2017, pudo viajar a Bruselas como representante de España. Allí comprobó de primera mano el funcionamiento europeo en materia rural y las contradicciones que existen en la legislación nacional. Otra de las cosas que piensa combatir.

Si algo defiende a capa y espada es el sector primario. No tiene pelos en la lengua y afirma que entra en política para decir y defender lo que piensa. "Si no sale o no me escuchan, me vuelvo a mi casa, que trabajo no me falta", dice. "No podemos acordarnos solo de este sector cuando hay que celebrar algo. Una buena noticia en España se celebra comiendo y bebiendo los mejores productos, pero no nos acordamos a la hora de invertir", reprocha.

El candidato de Cs a la presidencia de Cantabria, Félix Álvarez. (Carmen Castellón)
El candidato de Cs a la presidencia de Cantabria, Félix Álvarez. (Carmen Castellón)

Recibió un premio de la Asociación de Empresarias de Cantabria, una organización muy potente en la región. No sabía que debía dedicar unas palabras y lo fio todo a la improvisación. Su sinceridad fue, al final, la llave del éxito. "No soy políticamente correcta, porque no tengo que agradar a nadie. Lo que ves es lo que soy". En aquella gala celebrada en Santander entre vestidos largos y corbatas, hizo un alegato en defensa del mundo rural y, sobre todo, de la mujer rural. Su otra gran batalla. En un medio tan masculinizado, "a las mujeres no nos escuchan en el campo" y somos muy necesarias, recuerda. Los aplausos se escucharon en toda la ciudad.

A su puerta ha llamado más de una fuerza política, pero el proyecto en el que confía es Ciudadanos. Está orgullosa de hacer tándem con Félix Álvarez, "es un gran trabajador" y "es increíble verle tan volcado con temas como la discapacidad y, al mismo tiempo, con los autónomos y la economía de Cantabria". Le ilusiona su entrada en política porque entiende que estará en un sitio en el que se pueden cambiar las cosas. Vuelve a hablar de su candidato a la presidencia y no puede evitar dejar a un lado lo profesional, "si tengo que destacar algo, de verdad que destaco su corazón".

Marta García, junto al Rey tras el Congreso de Jóvenes Agricultores. (EC)
Marta García, junto al Rey tras el Congreso de Jóvenes Agricultores. (EC)

Cuando dice esa frase de "yo con la verdad voy hasta Roma" no exagera en absoluto. Que se lo pregunten al actual ministro de Agricultura, Luis Planas, con el que compartió conversación hace solo unas semanas en Jaén. Marta recibía un premio (otro) en el 2º Congreso de Jóvenes Agricultores que clausuraba el Rey. Felipe VI se interesó por sus proyectos —mención especial al humus de lombriz, un fertilizante que produce ella— y por Soba. "Fue increíble conocerle", reconoce Marta, que se sabe monárquica y desde aquel día posa con el Rey en su foto de perfil de WhatsApp.

Le explicó al jefe del Estado que en su pueblo, por no haber, no hay ni cobertura. Hizo un repaso de las carencias tan increíbles a las que miles de ciudadanos se enfrentan en España en pleno siglo XXI, rebatiendo al ministro Planas, que trataba de resaltar los avances logrados. Tuvo más 'feeling' con la anterior ministra del ramo, Isabel García Tejerina, con la que también coincidió.

Ante los movimientos activistas surgidos en torno a su medio, asegura que los ganaderos y agricultores son "verdaderos ecologistas" porque viven dedicados a mimar la tierra y la biodiversidad. Rechaza de plano a los que se dicen animalistas, "que intentan humanizar a los animales", insistiendo en que "los derechos de las personas siempre prevalecen". Y lo dice ella, que tiene a sus vacas como reinas en el campo a ritmo de música celta.

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