GÓMEZ IGLESIAS LLEVA ya CUATRO LETRADOS

La abogada del pequeño Nicolás le abandona una semana antes del juicio por "presiones"

Pide al tribunal que retrase el juicio, que estaba previsto para el próximo 20 de mayo

Foto: Francisco Nicolás Gómez Iglesias, en 'Preguntes freqüents'. (TV3)
Francisco Nicolás Gómez Iglesias, en 'Preguntes freqüents'. (TV3)

La última abogada de Francisco Nicolás Gómez Iglesias, conocido popularmente como el pequeño Nicolás, ha decidido abandonar a su cliente. La letrada, Ana Blanco Vázquez de Prada, que se hizo cargo de la representación legal del joven hace escasas semanas, ha presentado un escrito ante la Sección 17 de la Audiencia Provincial de Madrid en el que expresa su decisión de renunciar a la defensa del chico, que se enfrenta a siete años de prisión por el viaje que Gómez Iglesias organizó a Ribadeo haciéndose pasar por representante de Vicepresidencia del Gobierno y de la Casa Real.

La sala juzgará al acusado el próximo 20 de mayo por los delitos de usurpación de funciones públicas, falsedad documental y cohecho activo cometidos presuntamente por el joven durante la mencionada visita a la localidad lucense. También juzgará a los policías municipales de Madrid Jorge González Hormigos y Carlos Pérez López-Dávila por usurpación de funciones y cohecho pasivo al ayudar a Gómez Iglesias a simular ser quien no era aportando aparatos de transmisión, rotativos luminosos, pinganillos, acreditaciones y otros elementos policiales que daban apariencia de comitiva oficial a los dos vehículos que había alquilado el joven para viajar a Ribadeo a entrevistarse con el alcalde de la localidad y con un empresario.

En el escrito trasladado a la Audiencia Provincial, la abogada asegura que desde el pasado viernes viene "sufriendo presiones indirectas" que pueden "afectar al libre ejercicio" de su libertad profesional en el marco del mencionado procedimiento. "Y, lo que es más importante, ponen en peligro el correcto ejercicio del derecho a la defensa de Francisco Nicolás", argumenta la letrada.

"Dado que la independencia del abogado resulta tan necesaria como la imparcialidad del juez, dentro de un Estado de derecho, siempre que actúe exento de presión, mi sentido de la responsabilidad, honestidad, rectitud y lealtad para con mi cliente, mi profesión y los tribunales me han obligado a anunciar mi renuncia a la representación letrada de Francisco Nicolás con la única finalidad de poder garantizar su derecho a una correcta defensa y alejada de presiones mediáticas, a pesar de la inmediatez del juicio oral", esgrime Blanco Vázquez de Prada, que también reclama el aplazamiento de la vista.

"Pidiendo excusas de antemano a esta ilustre sala, a la Fiscalía y a cuantos abogados participan en el proceso, guiada no por el temor sino por la buena fe procesal y mi sentido de lealtad profesional, anteponiendo el correcto ejercicio del derecho a la defensa y a un proceso justo, vengo a solicitar la suspensión del acto del juicio señalado para el día 20 de mayo y nuevo señalamiento que permita al letrado que me suceda una correcta defensa en un procedimiento tan complejo", solicita la letrada, que aún no ha recibido la respuesta de la Sección 17.

Fuentes jurídicas aseguran que la sala valorará ahora la petición, que perfectamente puede ser rechazada, dado que hay muchos testigos citados para declarar durante el juicio y está todo previsto. La misiva de renuncia ya está en manos de todas las partes que forman parte del procedimiento, por lo que únicamente falta la respuesta de los tres magistrados que componen el tribunal.

La Fiscalía considera que Gómez Iglesias organizó una reunión con el entonces presidente de Alsa Jorge Cosmen "con la finalidad de ganarse su confianza". Para ello, "dispuso toda una serie de medios" que hacían creer al empresario que el joven "ostentaba un cargo público consistente en ser enlace entre la Vicepresidencia del Gobierno y la Casa Real". "Después de varios contactos, concertó una reunión para el 13 de agosto de 2014 en un restaurante del puerto deportivo de la localidad de Ribadeo (Lugo) a la que, según el acusado, asistiría una persona muy importante de la Casa Real", describe el ministerio público.

Para llevar a cabo su plan, Gómez Iglesias —continúa la Fiscalía— contactó con González Hormigos, cabo de la Policía Municipal destinado en el Grupo de Escoltas, al que conocía de antes. "Le explicó su propósito, le pidió que proporcionara los medios policiales necesarios para aparentar el carácter oficial de la reunión y concertaron la gratificación que recibiría por los servicios", añade el ministerio público, que sitúa en 2.000 euros esa cantidad y agrega que luego el joven pidió la colaboración de la Policía Local de Ribadeo para que esta acompañara a la comitiva una vez que llegara a la población y se identificó con el mismo cargo simulado.

Acreditaciones mendaces

A continuación, continúa el escrito fiscal, contrató cuatro vehículos con sus respectivos conductores, confeccionó en su ordenador personal "acreditaciones oficiales mendaces del Ministerio del Interior" para dos de esos coches, llamó por teléfono al restaurante San Miguel, situado en el puerto deportivo, en nombre de Presidencia del Gobierno, y reservó tres mesas. Mientras esto ocurría, González Hormigos propuso a otro funcionario de la Policía Municipal de Madrid, Pérez López-Dávila, participar en el viaje como escolta a cambio de 400 euros.

El 13 de agosto, la comitiva salió desde el madrileño paseo de La Habana. Estaba formada por un Audi A6, un BMW Serie 7, un Audi A8 y un Citroën C5. Cada uno tenía un conductor asignado por la empresa de alquiler que había proporcionado los vehículos. Conformaban la comitiva (además de los mencionados chóferes, los policías municipales —que portaban sus armas reglamentarias— y el propio Gómez Iglesias) dos escoltas contratados por el joven para el viaje que no están acusados. Con los rotativos luminosos, los pinganillos policiales, aparatos de transmisión y otros elementos obtenidos en dependencias municipales, los nueve miembros del convoy que simulaba ser parte del Gobierno iniciaron su marcha.

Al llegar a Ribadeo, les esperaban un vehículo y dos motocicletas de la Policía Local del pueblo, que escoltaron a la comitiva con los rótulos luminosos activados hasta el puerto deportivo. Una vez en el restaurante, les recibió el alcalde, con quien Gómez Iglesias —tras presentarse como enlace entre Vicepresidencia y Casa Real— habló unos minutos. A continuación, el joven almorzó con Cosmen. "Durante la comida, González Hormigos avisó a Gómez Iglesias de que tenía una llamada de la vicepresidenta del Gobierno", que en aquel momento era Soraya Sáenz de Santamaría. El policía municipal de Madrid le entregó un teléfono y el joven se levantó de la mesa para atender la llamada, que según la Fiscalía "era totalmente simulada y no existió en realidad".

Tras el almuerzo, el chico se montó en el coche que le había traído con los rotativos policiales y, escoltado por el resto de vehículos y miembros de la comitiva, regresó de vuelta a Madrid. Una vez en la capital de España, abonó los 2.000 euros acordados a González Hormigos, que posteriormente pagó 400 a Pérez López-Dávila. Dos días después, 'La Voz de Galicia' tituló: "Al final no era Juan Carlos I quien estaba comiendo en Ribadeo". "Gómez Iglesias llamó por teléfono al periodista para que retirase la información porque se trataba de un asunto de seguridad nacional", apunta la Fiscalía en su escrito.

Blanco Vázquez de Prada no es la única abogada que ha abandonado a Gómez Iglesias. La letrada María Victoria Vega renunció el pasado febrero a la defensa del joven. La abogada había representado al chico en el caso en que el Centro Nacional de Inteligencia le acusaba de injurias por decir públicamente que el organismo dirigido por el general Félix Sanz Roldán pinchaba teléfonos sin orden judicial. Vega, que había ganado ese procedimiento, dejó a Gómez Iglesias después de que este apareciera en un programa de TV3 con un lazo amarillo en la solapa en apoyo a los políticos independentistas procesados. "No estoy de acuerdo con estas payasadas", argumentó la letrada. Antes, también renunciaron a la defensa del joven los abogados Víctor Sunkel e Israel Paz. Fue en marzo de 2017, cuando los letrados dejaron al joven sin especificar el motivo "por confidencialidad".

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