ELECCIONES MUNICIPALES Y AUTONÓMICAS

Iglesias repite campaña para el 26-M, con la mano tendida al PSOE y tono moderado

Ni se piden sillones ni se anticipan exigencias concretas, más bien todo lo contrario. Incluso se reconoce que la iniciativa ahora corresponde a Ferraz

Foto: El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias (d), junto al secretario de Organización, Pablo Echenique (c), y la secretaria de Participación, Noelia Vera. (EFE)
El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias (d), junto al secretario de Organización, Pablo Echenique (c), y la secretaria de Participación, Noelia Vera. (EFE)

Unidas Podemos mantendrá la misma estrategia de campaña para las elecciones del 26-M que la seguida durante las elecciones generales, tendiendo la mano al PSOE, en esta ocasión para extender a municipios y comunidades autónomas hipotéticos gobiernos de coalición progresista, y una moderación tanto en el tono como en las formas, lo que habría marcado la diferencia durante los debates electorales, pero sin dejar de “decir verdades” por ello. Desde la dirección del partido están satisfechos con la campaña electoral realizada, “la mejor que se podía hacer”, concluyen, que les habría permitido salvar la situación evitando la debacle que pronosticaban los sondeos. Con todo, Unidas Podemos pasará en esta legislatura de tener un grupo parlamentario de 67 escaños —sin contar los cuatro de Compromís, que optaron por irse al Mixto— a otro de 42 diputados.

Las pretensiones de Ferraz de gobernar en solitario se combatirán con argumentos que huyen de la confrontación directa, apelando a una suerte de responsabilidad de Estado, como sería la necesidad de dotar al Ejecutivo de estabilidad y evitar situaciones como las de la pasada legislatura, en que se precipitó su final tras el rechazo a los Presupuestos por la mayoría del Congreso. Pablo Iglesias evitaba ya este lunes, durante su intervención inicial en la reunión del Consejo Ciudadano Estatal, máximo órgano de decisión entre asambleas, tomar la iniciativa o establecer líneas rojas, como sucedió tras las elecciones generales de 2015. Se trata de "una nueva etapa".

Iglesias repite campaña para el 26-M, con la mano tendida al PSOE y tono moderado

Ni se piden sillones ni se anticipan exigencias concretas, más bien todo lo contrario. Incluso se reconoce que la iniciativa ahora corresponde a Ferraz, que insiste en que su apuesta pasa por gobernar en solitario. Se acabaron los golpes de efecto. Al menos, de momento. También se ha tomado nota de la rueda de prensa de Pablo Iglesias pidiendo a Pedro Sánchez la vicepresidencia del Gobierno antes incluso de entablar negociaciones. Un “error” que acabó reconociendo el propio líder de Podemos, aunque justificando que se hizo porque en aquel momento el PSOE estaba dando a entender a los periodistas que el partido de Iglesias se abstendría en la investidura de Sánchez. Tampoco se menciona la posibilidad de un bloqueo, aunque "las grandes decisiones en Podemos las toman los inscritos".

Con los comicios del próximo 26-M condicionando todos los movimientos de los líderes políticos tras las generales, el posicionamiento de Unidas Podemos será coherente con lo manifestado hasta ahora. Se seguirá abogando por gobiernos progresistas de la mano del PSOE, con la pretensión de buscar acuerdos multinivel en todas las administraciones e intentar así vincular unos acuerdos con otros. No en vano, Iglesias mencionaba la Comunidad Valenciana como ejemplo a seguir, donde Ximo Puig ya ha abierto la puerta a Podem tras la petición de estos últimos de incorporarse al Consell liderado por el PSPV, junto a Compromís. Tampoco se cierra la puerta, cuanto menos al diálogo, con las formaciones vascas y catalanas, o regionalistas como el PRC.

En esta línea, el líder de Podemos ha anticipado que acudirá a su encuentro en Moncloa con Pedro Sánchez, este martes, con la idea de trasladar su voluntad de entendimiento y colaboración. El concepto fetiche es 'diálogo' y, como realizando una enmienda a tiempos pasados, argumentaba ante la dirección de su partido que “todos debemos ceder”, además de “escuchar y empatizar para abrir una nueva etapa de entendimiento sin líneas rojas, sin arrogancia, claridad y con la verdad por delante”.

La receta que permitió a Iglesias coger oxígeno en el segundo debate electoral se convierte en estrategia global, al entender que una buena parte del electorado progresista y votante del PSOE cree que su presencia en el Gobierno es una garantía para empujar a los socialistas hacia la izquierda. Le favorece también en esta estrategia el posicionamiento de las fuerzas sociales y de los sindicatos mayoritarios, que este Primero de Mayo se mostraron favorables a un Gobierno de coalición que garantizase derogar las reformas laborales o introducir medidas de alcance en el mercado de trabajo para luchar contra la precariedad.

Con el conflicto catalán menos protagonista en la agenda política y durante la fase final de la campaña, lo cual indica que tampoco lo será en las municipales, autonómicas y europeas, se confía en que se pueda llegar a acuerdos autonómicos con los barones del PSOE centrados en una agenda social. Iglesias también está centrando sus esfuerzos en buscar la empatía de los sectores del PSOE que más resistencias presentan a un Gobierno de coalición. Se avanza que solo se reclamará un peso proporcional al de los resultados electorales, y hasta se traslada de puertas hacia adentro que incluso una presencia “minoritaria” en el Gobierno del Estado sería positiva, porque se podrían realizar más cambios que desde la comodidad de la oposición. Se pone como ejemplo la realidad europea, donde existen gobiernos multicolor, para perder el miedo a lo que sería una novedad en España.

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