toma de posesión

Susana Díaz presume de la centralidad del PSOE tras los pactos con Podemos

La dirigente andaluza convierte su toma de posesión en una fiesta para su partido en la que se evidencia una gran brecha política con toda la oposición andaluza y anticipa una dura etapa en minoría

Foto: Susana Díaz y Pedro Sánchez, ayer, en la toma de posesión de la primera como presidenta de la Junta de Andalucía. (EFE)
Susana Díaz y Pedro Sánchez, ayer, en la toma de posesión de la primera como presidenta de la Junta de Andalucía. (EFE)

Un día después de la constitución de los ayuntamientos, cuando las críticas desde el PP siguen arreciando contra el PSOE por sus pactos con las candidaturas populares de Podemos para desbancar a sus principales alcaldes, los socialistas insistieron en venderse como el centro político y los garantes de la estabilidad en España. La toma de posesión de Susana Díaz como presidenta de la Junta de Andalucía fue una jornada festiva para su partido, pero sirvió también para arrojar una foto del momento político, y no todo en el PSOE es felicidad desbordante.

Hay preocupación, y se nota, en un amplio sector del partido por cómo van a funcionar los nuevos Gobiernos constituidos con el apoyo de las marcas blancas de Podemos y también porque cale la etiqueta de “radicales” que les ha colocado el PP. Contra todo esto se conjuraron el domingo en Sevilla a la vez que el secretario general del PSOE pronosticaba la antesala del cambio político en España en las próximas generales.

Tanto Pedro Sánchez como Susana Díaz se esforzaron en vender una imagen del PSOE como garante de la estabilidad política, el diálogo y el cambio ordenado en España. En los corrillos del Parlamento andaluz, los socialistas no ocultaban su felicidad por el vuelco político y la pérdida de poder del PP, aunque eran muchos los que ponían en off cautelas y freno a tanto alborozo.

La dirigente andaluza se encargó de que su multitudinaria toma de posesión, con más de 400 invitados, reuniera a lo más granado del PSOE. El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero fue una de las estrellas, junto a pesos pesados de la anterior dirección como José Bono, José Blanco, Trinidad Jiménez o Elena Valenciano. Compartieron protagonismo con los nuevos alcaldes del PSOE en Sevilla (Juan Espadas), Córdoba (Isabel Ambrosio) o Jerez (Mamen Sánchez), el portavoz socialista en el ayuntamiento de Madrid, Antonio Miguel Carmona, y los barones Emiliano García-Page y Ximo Puig, que llegó tarde a la cita. Los grandes ausentes fueron los expresidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán, barridos del mapa político por el caso ERE y en el punto de mira de Ciudadanos en las negociaciones de la investidura. También faltó Felipe González, que estaba en la lista de invitados.

Zapatero, Pedro Sánchez, Antonio Sanz y Juan Espadas, en la toma de posesión de Susana Díaz. (EFE)
Zapatero, Pedro Sánchez, Antonio Sanz y Juan Espadas, en la toma de posesión de Susana Díaz. (EFE)

El acto sirvió para dejar clara la enorme brecha política que se ha abierto entre PSOE y PP, pese a la presencia del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, o del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, que hizo gala de su talante cordial y conciliador pese a la debacle de su partido y el duro pulso por las principales alcaldías andaluzas. La ausencia de todos los líderes de la oposición andaluza fue entendida por el PSOE como una declaración de intenciones o de guerra, más bien.

Susana Díaz afronta un complicado gobierno en minoría. Sus llamadas al diálogo, sus promesas de gobierno “para todos” y sus avisos de una “concepción cabal de la democracia” quedaron diluidos en mitad de las clamorosas ausencias de los líderes de PP, Podemos, Ciudadanos e IU en Andalucía. Ni uno sólo de sus adversarios tuvo la cortesía de aparecer por el Parlamento ayer domingo. Juan Manuel Moreno Bonilla, Teresa Rodríguez, Juan Marín y Antonio Maíllo alegaron asuntos personales o de partido para ausentarse. Los dirigentes del PSOE lamentaron la descortesía y comentaron que vivieron la misma hostilidad en algunos de los ayuntamientos donde han desbancado al PP, cuyos antiguos regidores decidieron ausentarse para evitar ceder el bastón de mando.

Cambios en el Gobierno y nuevo organigrama

La dirigente socialista prepara cambios en su futuro gobierno y guarda celosamente quiénes se incorporaran a su gabinete. Ella misma bromeó con el hecho de que no es una “revolucionaria”, pero avanzó que habrá novedades. El próximo miércoles ha convocado a la plana mayor del PSOE andaluz, habrá Comité Director, y en los próximos días presentará a su Ejecutivo.

Los socialistas admiten que su intención es cerrar todo lo antes posible tras más de 80 días bloqueados por el no al unísono de la oposición andaluza, del que logró salvarla el apoyo final de los nueve diputados de Ciudadanos. A esto se une su avanzado estado de gestación, ya de ocho meses, y después de haber trasladado que los médicos le han dicho que puede dar a luz en cualquier momento. Hasta que pasen las generales, el PSOE asume que afrontará meses muy duros con un gobierno en minoría en Andalucía.

Díaz ha reconocido el perfil bajo del anterior Ejecutivo y, en consecuencia, ha anunciado que dará un trato diferenciado a la consejería de Educación

Díaz no ha ocultado en algunas ocasiones que su anterior gobierno tuvo un perfil político mucho más bajo de lo que hubiera deseado, y planea cambios. Ha anunciado que dará un trato diferenciado a la consejería de Educación, que ahora mismo asume también competencias de Empleo, y Sanidad, que hasta ahora estaba unida a Igualdad y Asuntos Sociales. También planea una reorganización total del área económica, aunque no despejó si eso conllevará también nuevas caras al frente de estas políticas. Habló de la importancia de impulsar un nuevo modelo productivo y para eso, aseguró, reorganizará las competencias de su gobierno. Además, volverá a contar con una consejería de Cultura.

La marcha atrás de C's en Almería

El PSOE tampoco ocultó su desconcierto por el cambio de última hora en alcaldías como Almería, donde Albert Rivera mandó parar a última hora un acuerdo con los socialistas. El PP se fajó para evitar un descalabro total en las capitales andaluzas y el presidente andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, e incluso Mariano Rajoy descolgaron los teléfonos para presionar a Rivera sobre las alianzas de los socialistas contra el PP y salvar las alcaldías de Almería, Jaén y Granada.

Susana Díaz se mostró sorprendida por este cambio de criterio, aunque Ciudadanos alegue que su hoja de ruta pasa por apoyar a la lista más votada y ella misma haya podido salvar su situación política gracias al partido naranja. Este cambio desbarató sus planes. Quería pactos a la izquierda y la derecha, con las candidaturas de Podemos y Ciudadanos, para barrer al PP del mapa político andaluz y de camino poder situarse en el centro político. Esa es su gran obsesión, ocupar la centralidad del tablero. Para deshacerse de las críticas de los populares, los socialistas, incluida Susana Díaz, se dedicaron a sacar a la palestra algunos ayuntamientos andaluces de menor tamaño como Ayamonte (Huelva), Castilleja de Guzmán y Guillena (Sevilla), en los que PP y Podemos han pactado para desbancarlos, aunque en este último municipio la huida de un concejal de Pablo Iglesias rompió el pacto.

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