EL 24M FUERZA LA RENOVACIÓN A LA QUE SE RESISTE RAJOY

El final de una era

Luis Fernanda Rudi, Esperanza Aguirre, Teófila Martínez, Rita Barberá, Javier León de la Riva... Toda una generación de políticos ha sido víctima del tsunami del 24-M

Foto: El final de una era

Veinte días después de las elecciones municipales y autonómicas, los pactos postelectorales han acabado no sólo de pintar de rojo-podemos el mapa político español sino que, además, se han llevado por delante a una generación de políticos que han dicho o dirán adiós en las próximas fechas. La mayoría son del PP -Rita Barberá, Teófila Martínez, Esperanza Aguirre, Ana Botella, Francisco Javier León de la Riva, probablemente Luisa Fernanda Rudi- y de la misma quinta o apenas unos más que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Un aviso a navegantes por mucho que el inquilino de La Moncloa no quiera darse por enterado.

Poco después de las elecciones europeas, este diario preguntaba a Rajoy si no era tiempo de plantearse una renovación en su propia figura. Acababa de irrumpir en el panorama político Pablo Iglesias con sus cinco eurodiputados; Albert Rivera empezaba a fagocitar inexorablemente a Rosa Díez -otro de los cadáveres que deja estas elecciones-; el Rey de España anunciaba su abdicación en la figura de Felipe VI; el PSOE ya se había visto forzado a la renovación por el cataclismo electoral de 2011, tanto en municipales y autonómicas como en las generales, y Alfredo Pérez Rubalcaba volvía a su despacho de la Complutense mientras Ferraz se lo disputaban tres 'jóvenes' como Madina, Díaz y Sánchez Castejón… Por si fuera poco, en el Banco de Santander y en El Corte Inglés, dos de los principales símbolos económicos del país, la biología había forzado la renovación. Hasta en la Iglesia católica, en Roma y en Madrid, con el Papa Francisco y la jubilación de Rouco Varela, se abrían las ventanas y corría aire nuevo.

La respuesta de Mariano Rajoy a la pregunta de si se veía afrontando unas elecciones generales debatiendo con Pablo Iglesias, Pedro Sánchez o Albert Rivera fue respondida de manera displicente y desabrida por el presidente del Gobierno. “No, por mucho que usted me quiera jubilar”.

Menos de un año después, las urnas y la geometría variable de los pactos, pone en entredicho la decisión de Rajoy de no afrontar una renovación generacional en el Partido Popular: las urnas se han llevado por delante a toda una generación de políticos que, en muchos casos, han representado los mejores años de ese partido criados a la sombra de José María Aznar y, por tanto, al lado también del propio Rajoy.

Rita Barberá, en la última sesión plenaria del Ayuntamiento de Valencia. (EFE)
Rita Barberá, en la última sesión plenaria del Ayuntamiento de Valencia. (EFE)

Barberá, el fin de las mayorías absolutas

Rita Barberá anunciaba este jueves que ponía fin a sus 24 años de mando municipal en Valencia. Ni siquiera acudiría a recibir el acta de concejal y, por tanto, no haría el traspaso de poderes. Como mucho, le espera un retiro dorado en ese caro cementerio de elefantes políticos en que se ha convertido el Senado, donde llegan a coincidir dos y hasta tres expresidentes de comunidad.

Barberá, cuya capacidad de generar mayorías absolutas era admirada en Génova, ha sido incapaz de sostenerse en la debacle de una Comunidad barrida por los escándalos de corrupción, donde se inició la Gürtel con los trajes de Paco Camps y en la que proliferaron las obras hinchadas de presupuestos y ahítas de buen uso como el aeropuerto de Castellón del hoy ya ignorado Carlos Fabra o el chapucero Palau. Alberto Fabra, que se resistió a ser sustituido como candidato cuando Génova se lo sugirió, es de otra generación. Y por ello, purgará sus penas como jefe de la oposición en lo que se aventura como una muy larga travesía del desierto.

Esperanza Aguirre, paseando a 'Pecas'. (Reuters)
Esperanza Aguirre, paseando a 'Pecas'. (Reuters)

Esperanza Aguirre, la victoria más dolorosa

Las cosas no le han ido mucho mejor a Esperanza Aguirre. El “eterno problema” de Rajoy -junto a un Gallardón que pasó a mejor vida política hace unos meses-, ganó también, como Barberá, sus elecciones. Pero el resultado final ha sido que su empeño personal por ser alcaldesa de Madrid y demostrar que era la gran 'esperanza' del PP -incluso para conservar La Moncloa- ha acabado siendo su definitivo sepulcro político.

Aguirre no cedió en su empeño de ser candidata -aunque eso le costara la carrera a su otrora delfín, Ignacio González, que ya no podrá ni refugiarse en el Consejo Consultivo eliminado por el pacto de Cifuentes y Aguado- y Rajoy, desoyendo a muchos barones del PP y miembros de la cúpula de Génova, acabó por elegirla como candidata a Madrid. Eso sí, siempre que “una de las suyas”, Cristina Cifuentes, lo fuera para la Comunidad. Aguirre no sólo fue incapaz de sacar esa mayoría absoluta que “sólo ella puede lograr”, como vendía su entorno, sino que obtuvo una victoria insuficiente para gobernar con Ciudadanos y perdió en Madrid por 6.000 votos frente a su 'compañera' Cifuentes. Este último dato ha certificado la amplitud de la derrota.

Todos dan por seguro que Aguirre abandonará la oposición y que, 'si sabe lo que le conviene', no dará guerra y entregará la presidencia del PP a Cifuentes

En el PP de Madrid todos dan por seguro que Aguirre abandonará la oposición y que, “si sabe lo que le conviene”, no dará guerra y entregará la presidencia del PP regional a Cifuentes, máxime si, como todo parece, ésta se convierte en la presidenta de la Comunidad. Con todo el poder y la ascendencia que le dará sobre los cientos de cuadros del partido que se quedan dependiendo de la Comunidad de Madrid.

El final de Aguirre no será llorado por muchos de los que compartieron carrera política con ella. Ni mucho menos, por ejemplo, por Ana Botella, la alcaldesa saliente y otra que ha puesto fin a su carrera entre el desprecio y en algunos casos la humillación pública de Aguirre en los escasos mítines que compartieron.

Teófila y Rudi, símbolo local de Aznar

En Andalucía, y a la espera de nuevas 'víctimas' de última hora, ya es seguro el adiós de Teófila Martínez, símbolo durante casi tres décadas del poder municipal del PP en Cádiz, vestigio de las piezas que colocó Aznar en Andalucía junto a Celia Villalobos en Málaga. Teófila no ha podido parar el empuje de Podemos en su ciudad y ha acabado siendo víctima del apoyo de Ciudadanos a la investidura de Susana Díaz: ésta ya no necesitaba al PP y ha optado por dejarla caer, como ha sucedido también en otras ciudades.

Malos tiempos para las mujeres alcaldesas o exalcaldesas del PP. Es el caso de Luisa Fernanda Rudi, exalcaldesa de Zaragoza en su día y ya expresidenta de Aragón. Una amalgama de partidos -con Podemos, el PSOE o la Chunta- pugnan por apartarla definitivamente. Si acaba perdiendo, hay quien le augura un puesto en el Ejecutivo de Rajoy aunque sea para unos meses. Simplemente un adiós en diferido.

Javier León de la Riva, en una de sus últimas comparecencias públicas. (EFE)
Javier León de la Riva, en una de sus últimas comparecencias públicas. (EFE)

León de la Riva da un paso atrás

El histórico alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, también se ha visto sobrepasado por el tsunami del 24M. Ganó en las urnas, pero una coalición de partidos de izquierdas le ha robado el sillón consistorial en el que, tras 20 años de PP, ha vuelto a sentarse el PSOE. El polémico político popular, acorralado también por una sentencia judicial que le inhabilitaba para ocupar un cargo público, decidió finalmente no recoger su acta de concejal, abandonando un Ayuntamiento que ha gobernado dos décadas ininterrumpidamente.

Éste es el panorama del PP de cara a las generales: con una renovación ignorada por Rajoy pero forzada por las urnas -como le sucediera al PSOE de Rubalcaba hace cuatro años-. Él insiste que sus cambios “antes del verano” serán poco más que “chapa y pintura”. En Génova los que hablan de cambiar de candidato lo hacen sólo en susurrros, mientras que levantan la voz quienes aseguran que “a cinco meses, sería un suicidio cambiar. Él por lo menos garantiza el mensaje de la recuperación. Abrir ahora el melón de la sucesión, aunque sea por dedazo y tras el batacazo electoral, es absurdo”. Y ni siquiera quedan 'barones' para recambio: Cospedal está en la oposición en Castilla-La Mancha y Alberto Núñez Feijóo -sin acudir siquiera él a las urnas- ha sufrido un histórico varapalo en las municipales y las diputaciones. “¿Queda alguien más?”, se pregunta un dirigente histórico de los populares...

Elecciones Municipales y Autonómicas

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