la segunda transición

Las Mareas gallegas cambian gobiernos de corbata por gorros y camisas de cuadros

El cuello abierto, libre de corbatas es un detalle común en las tres personas que están llamadas a agarrar el bastón del mando de las tres urbes a partir del 13 de junio

Foto: Xulio Ferreiro, candidato a la Alcaldía de La Coruña, junto a Pablo Iglesias (EFE)
Xulio Ferreiro, candidato a la Alcaldía de La Coruña, junto a Pablo Iglesias (EFE)

Las Mareas gallegas que el 24M llegaron como un tsunami hasta las puertas de los Ayuntamientos de A Coruña, Santiago y Ferrol van imprimiendo nuevos aires a un protocolo político acartonado. El cambio de signo ideológico que se le avecina a esta tríada de municipios, los más importantes de la provincia, parece una suerte de 'tres en raya'  que tiene un reflejo anecdótico en la estética. Las tres urbes, que estaban en manos del PP desde el 2011 con ajustadas mayorías absolutas en 2011, están haciendo la transición de las corbatas hacia los gorros y las camisas de cuadros o remangadas. 

Es la síntesis visual de una corriente de ensayo político, el de la Mareas, que pasa por diluir las siglas (IU, Podemos y Anova, fundamentalmente) bajo una marca unitaria que ha dado el pelotazo electoral en tres ciudades gallegas -con réplicas más pequeñas en otras localidades- y que marca la pauta hacia una Marea gallega latente para las autonómicas del 2016, que pasaría por integrar al partido de Pablo Iglesias, muy en sintonía con Yolanda Díaz, coordinadora de IU en Galicia, y Xosé Manuel Beiras, de Anova, que ya fraguaron su alianza en AGE, que sirvió de laboratorio a Podemos.

El cuello abierto, libre de corbatas es un detalle común en las tres personas que están llamadas a agarrar el bastón del mando de las tres urbes a partir del 13 de junio. Son Xulio Ferreiro, de Marea Atlántica, en A Coruña; Martiño Noriega, de Compostela Aberta (CA) para el Pazo de Raxoi en Santiago, y Jorge Suárez, de Ferrol en Común (FeC), para la ciudad naval. Dos abogados y un médico (Noriega), licenciados en las universidades gallegas que coinciden en la barrera de los 40, rehúyen el formalismo y no se ajustan al corsé de partido-aparato que suele marcar la agenda política.

Mitin de Xosé Manuel Beiras en Ribeira, A Coruña. (EFE)
Mitin de Xosé Manuel Beiras en Ribeira, A Coruña. (EFE)

Aterrizan con el compromiso de imponer un código ético y la reducción salarial, priorizar los servicios sociales y auditar las cuentas para rescatar servicios privatizados y generar empleo desde el municipio. 

Casi dos semanas después de los comicios locales que en Galicia supusieron el primer revolcón severo del PP de Alberto Núñez Feijóo, que perdió 184.000 apoyos en una comunidad que funciona como leal granero de votos azules, las Mareas se han asomado a la orilla de otras formaciones de izquierda que les servirán de aliados en su travesía de gobierno, fundamentalmente al PSOE, al que dieron el sorpasso en las tres ciudades. 

En A Coruña, el alcalde saliente, Carlos Negreira (PP), recibió el martes al entrante, Xulio Ferreiro, dando ambos la impresión de una cordialidad desenfadada lejos del batacazo que ha supuesto para el PP haber perdido la ciudad herculina, bastión socialista que habían logrado tocar por primera vez en 2011 después de décadas de 'vazquismo', con Francisco Vázquez como alcalde durante 23 años consecutivos.

El recuento final, el que se realizó el 29 de mayo ante la Junta Electoral, dio una ligera ventaja de 28 votos al PP coruñés como la lista más votada al impugnar, éstos, varias papeletas que acabaron sumando a su favor con 36.885 apoyos por delante de Marea, con 36.857 y diez ediles. 

Marcar las líneas rojas

Con todo, el bastón de María Pita pasará del partido de la gaviota a la Marea Atlántica con el apoyo, ya anticipado, del PSOE de Mar Barcón. Las dos formaciones mantuvieron el jueves su primer contacto oficial para marcar las líneas rojas que le garantizarán a Ferreiro el voto favorable de los seis concejales socialistas a su investidura, unos mínimos que pasan por fijar prioridades en servicios sociales, educación y empleo. Barcón, una veterana todoterreno de la política local, asume como propios los malos resultados del PSOE y abre la puerta a la renovación interna en sus filas al anunciar que no se volverá a presentar como alcaldable. 

En Santiago, la capital gallega, las negociaciones todavía dan sus primeros pasos para sentar a Martiño Noriega al frente del Pazo de Raxoi. Lidera Compostela Aberta, que ha sido la lista más votada con diez ediles y 458 votos de ventaja (98,2% escrutado) sobre el PP de Agustín Hernández, exconselleiro al que Feijóo envió al Ayuntamiento in extremis como tercer alcalde del mandato después de que el primero, Gerardo Conde Roa, fuera condenado por fraude fiscal, y al segundo, Ángel Currás, le cayeran imputaciones judiciales por supuesta corrupción a repartir entre él mismo y casi todos sus ediles. 

De los tres futuros alcaldes gallegos de nueva hornada que han traído las Mareas, el compostelano es el que tiene un perfil político más definido y único experimentado en la gestión local. No en vano es, todavía, alcalde en funciones de Teo, un municipio del cinturón urbano de Santiago que gobierna desde 2007 y que delegó temporalmente para dar la batalla por la capital, a la que llega al primer asalto. 

Noriega es el hijo político de Xosé Manuel Beiras en Anova, formación surgida en 2012 de una escisión del Bloque Nacionalista Galego y que se integra en las Mareas junto a IU y Podemos, una opción que los nacionalistas rechazaron para ir en solitario y perder 72.000 votos y 121 ediles con respecto al 2011.  
Raro es verlo sin un gorro -varios-, que se han convertido en su seña de identidad casi con vida propia hasta el punto de que uno de los mítines centrales de su campaña lo denominaron 'The Martinho´s Ghorro Mitin Chou'. Compostela Aberta mantuvo esta semana su primer contacto con el BNG para certificar una coincidencia “al 90%” en sus líneas programáticas.

Por último, en Ferrol, las negociaciones entre la plataforma Ferrol en Común, PSOE y BNG para formar un gobierno de coalición encaran su cuarta jornada acercando posturas. La investidura de Jorge Suárez, funcionario de Justicia en la Fiscalía de Menores y delegado de CCOO, está garantizada pero discuten si el futuro gobierno de la ciudad será bipartito (junto al PSOE) o tripartito, integrando al BNG. 

La polémica adelantó al futuro regidor cuando avanzó que el Ayuntamiento no financiaría las procesiones religiosas de la Semana Santa ferrolana, Fiesta de Interés Turístico Internacional, con mucho arraigo en el sector más conservador de una ciudad dividida, básicamente, entre la parte obrera de los astilleros y la militar de la Armada. 

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