montoro prepara ya los presupuestos

El PP espera pocos cambios, pero más peso y mensaje político en el nuevo Gobierno

Reemplazar a Wert no arregla nada, Guindos tiene que seguir en Economía para aspirar a la presidencia del Eurogrupo y sustituir a Montoro sería demasiada crisis, apuntan en el PP

Foto: El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que presidió la reunión del Consejo de Ministros. (EFE)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que presidió la reunión del Consejo de Ministros. (EFE)

Reemplazar a José Ignacio Wert no arregla nada, Luis de Guindos tiene que seguir en Economía para aspirar a la presidencia del Eurogrupo y sustituir a Cristóbal Montoro a estas alturas (a menos de seis meses de las elecciones) es demasiada crisis para seguir con la misma política. Son frases repetidas estos días entre dirigentes y diputados del Partido Popular. Mariano Rajoy ha levantado tantas expectativas públicas con el anuncio de cambiar sus equipos como despiste y escepticismo interno sobre su alcance. En el PP esperan pocas caras nuevas, pero sí más peso y mensaje político en el gabinete y menos "tecnocracia".

Sin pistas de movimientos ni consultas, en fuentes de los populares sólo coinciden en que su jefe tendrá que hacer algún nombramiento o ascenso llamativo para apuntalar lo que no está dispuesto a modificar: el núcleo de su gabinete y su proyecto. Es lo que ya se apunta por la vía de los hechos en la sede de Génova, donde los principales dirigentes cuentan con seguir, Rajoy confirma con encargos a María Dolores de Cospedal en el puesto y la incógnita reside en saber quién y con qué título vendrá a reforzar la dirección, o quién será el responsable de la campaña para las elecciones generales.

María Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría. (EFE)
María Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría. (EFE)

Descontado el problema de la tradicional pugna entre la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, y Cospedal, el miembro del Ejecutivo peor visto entre los barones del partido (todos a la baja o de salida) es el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, no es el único que achaca buena parte de sus males electorales al Ejecutivo, en su caso a José Manuel Soria. Montoro les impuso la disciplina presupuestaria y el control del déficit hasta el pasado ejercicio y no le perdonan porque culpan a los recortes de su descalabro el 24-M. Casi todos intentaron puentear al ministro con Rajoy, pero el presidente del Gobierno siempre respaldó al titular de Hacienda, responsable de uno de sus principales éxitos macroeconómicos del Gobierno.

"Cambiar a Montoro sí sería una crisis en toda regla", reconocen en fuentes gubernamentales y de la sede de Génova. Pero también una victoria de la oposición, dejar fuera a quien tiene que vender las nuevas bajadas de impuestos para 2016 y al responsable de preparar el proyecto de los próximos presupuestos generales del Estado que las debe que hacer creíbles, recuerdan en los mismos medios; además de destacar lo claro que ha dejado Rajoy que en ningún caso está dispuesto a cambiar de política económica. Montoro prepara el techo de gasto que llevará al Consejo de Ministros en julio. Y en contra de la posible salida del ministro del gabinete está sobre todo la confianza de Rajoy, la personal y la que se deriva de su gestión después del logro de encauzar el drama del déficit público heredado en 2011.

El ministro de Economía, Luis de Guindos. (EFE)
El ministro de Economía, Luis de Guindos. (EFE)

Si en el PP no se esperan que Rajoy prescinda del ministro de Hacienda, en el caso del de Economía, Luis de Guindos, todavía resulta más descartable. El jefe del Ejecutivo sigue empeñado en que sea el próximo presidente del Eurogrupo, tiene comprometido el apoyo de Angela Merkel en ese propósito y la partida se juega este mes en las instituciones de la UE. Si Guindos logra el ascenso seguiría al mismo tiempo con su actual cartera en España hasta una posible reforma de las funciones del Eurogrupo, cambios que no se harían antes del otoño y ya con la legislatura terminada.

La salida de José Ignacio Wert del Ministerio de Cultura para ser embajador en la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) es la hipótesis más barajada en medios del Partido Popular como hueco fácil para afrontar una remodelación en el gabinete que podría ser más amplia con otros cambios de cartera. La marcha de Wert paliaría la animadversión de algunos sectores sociales (el autodenominado "mundo de la Cultura") hacia el Ejecutivo, pero ningún voto para el PP, según reconocen sus dirigentes. La baza de Rajoy estaría más bien en el peso o la imagen de quien le pudiera relevar, en buscar un "Pablo Casado" para el Ejecutivo, alguien nuevo que aporte renovación, desde esa cartera o desde otra que entrara en el baile de ministros.

Como cada vez que se levanta el telón de los cambios en el Gobierno, en el partido empiezan las apuestas sobre titulares a la baja o al alza. Entre los últimos está ahora (como siempre) la ministra de Fomento, Ana Pastor, válida para cualquier ascenso. Como novedad figura el nombre de Alfonso Alonso, el ex portavoz del Grupo Popular en el Congreso que Rajoy incorporó al gabinete en el ministerio de Sanidad que tuvo que dejar Ana Mato. A partir de este verano puede tener "más recorrido político" dentro de los cambios anunciados y esperados, según sus antiguos subordinados en el Congreso.

Los nuevos ministros o los que lleguen por promoción interna tendrán que dar más peso político al gabinete –dicen en fuentes del PP– a costa del nutrido grupo de '"tecnócratas". Es de nuevo la pugna entre los más fieles a Sáenz de Santamaría y los miembros del Gobierno más "de partido": el llamado G-5 de los íntimos de Rajoy: Pastor, José Manuel García-Margallo, José Manuel SoriaJorge Fernández Díaz y el exministro y comisario de la UE Miguel Arias Cañete.

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