calendario marcado por la indefinición política

El empresariado catalán se mentaliza para meses de vacío de poder

Tras los comicios del 27-S, y cuatro meses perdidos desde el punto de vista municipal, llegarán los debates de investidura del Parlament, que serán tortuosos si entra en juego la independencia

Foto: Vista de la ciudad de Barcelona. (Efe)
Vista de la ciudad de Barcelona. (Efe)

Desde las Torres Negras de La Caixa hasta la Torre Telefónica, al otro extremo de la Diagonal, una certidumbre empieza a calar en el empresariado de Barcelona: vienen meses de vacío de poder en el que la desconexión a la italiana que vienen aplicando a la clase política desde su deriva independentista va a acentuarse más si cabe, según diversas fuentes consultadas entre empresarios y altos directivos catalanes asistentes a la XXXI Reunión del Círculo de Economía.

El nombramiento de Ada Colau como alcaldesa es sólo el principio, pero también el detonante, de un futuro inmediato marcado por la ausencia de decisiones administrativas, la indefinición política y el tacticismo electoral. Colau se convertirá en el factor determinante, pero no el único, de un nuevo escenario donde se ralentizará buena parte de la actividad económica.

Se espera que Ada Colau tome posesión el próximo 13 de junio. Hasta entonces no se moverá un papel en el Consistorio, aunque hay numerosos casos pendientes, desde la prórroga de los servicios de Telefonía hasta la firma de la organización del torneo de tenis Open Godó. La propia Colau ha exigido a Xavier Trias que no mueva nada sin su consentimiento. En julio se celebrará el primer pleno del Ayuntamiento. Pero en el mismo, sólo se aprobará el cartapacio municipal, con las áreas que asume cada regidor. Después, agosto y vacaciones.

Ada Colau (BComú), en la galería gótica del Ayuntamiento de Barcelona. (Efe)
Ada Colau (BComú), en la galería gótica del Ayuntamiento de Barcelona. (Efe)

Luego en septiembre viene la Diada, las fiestas de la Mercé y, sobre todo, la campaña de las autonómicas para el 27 de septiembre. Con un Gobierno municipal en minoría y una nuevas elecciones a las puertas sería extraño que Ada Colau y su equipo se atreviesen a tomar decisiones de calado, con lo que todo volverá a ser aplazado a la espera de cómo quede el paisaje después de la batalla electoral.

En ese mes de septiembre tampoco se espera que la Generalitat haga nada, por el mismo motivo: mantener la unidad de las fuerzas soberanistas y no alterar a los posibles socios en una declaración unilateral de independencia: ERC y las CUP. Con ello, la sensación de vacío de poder en Cataluña se agravará, con las dos principales administraciones bloqueadas.

Parlament ingobernable

Pero más allá de la clave plebiscitaria en que Artur Mas quiere convocar los comicios, lo cierto es que todas las encuestas prevén un escenario de ingobernabilidad en la cámara catalana por la fragmentación de las fuerzas políticas. La irrupción de Podemos y el auge de C’s y las CUP dibujarán un nuevo mapa que dificultará los pactos, según todas las previsiones.

El presidente de la Generalitat, Artur Mas (i), escucha la intervención del presidente del Círculo de Economía, Antón Costas, en Sitges. (Efe)
El presidente de la Generalitat, Artur Mas (i), escucha la intervención del presidente del Círculo de Economía, Antón Costas, en Sitges. (Efe)

De modo que tras septiembre, y cuatro meses perdidos desde el punto de vista municipal, se sumarán los debates de investidura del Parlament, que se apuntan tortuosos y más si lo que luego está en juego es una declaración unilateral de independencia.

Parálisis en la Plaça Sant Jaume

Podría pensarse que para entonces la parálisis agarrotará el lado autonómico de la Plaza Sant Jaume pero no a su vecino municipal. Pero fuentes del Ayuntamiento no se muestran muy optimistas. Ada Colau tendrá que nombrar a sus 15 gerentes, diez por distrito y cinco por áreas. Eso, sin contar los adjuntos. Todos cargos de confianza para una formación como Barcelona en Comú, que carece de cuadros y que ni siquiera esperaba la victoria. Una solución podría pasar por ascender a funcionarios de carrera pero es una incógnita saber qué ocurrirá.

En todo caso, hasta que los nuevos gerentes se hagan con la complejidad de la máquina municipal –el Ayuntamiento de Barcelona es como una empresa con una plantilla de 15.000 personas– pueden seguir pasando meses durante los que la acumulación de temas pendientes ralentizará aún más la toma de decisiones.

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