CARRERAs POR LA RENOVACIÓN EN EL PP

Diputados de Madrid y Valencia quieren una gestora para relevar ya a Aguirre y Fabra

Parlamentarios del PP por Madrid, la Comunidad Valenciana y Baleares quieren que se aceleren los cambios antes de las generales para que Cifuentes y Bonig sean entonces las figuras regionales

Foto: El presidente de la Comunidad Valenciana, Alberto Fabra, (2d) y la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre (d). (EFE)
El presidente de la Comunidad Valenciana, Alberto Fabra, (2d) y la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre (d). (EFE)

La carrera de la renovación o la supervivencia entre los dirigentes del PP no se queda entre los barones salientes y los miembros de la dirección: también se amplía ahora a los diputados, los próximos que se examinan en las urnas. Parlamentarios de Madrid y la Comunidad Valenciana quieren que se aceleren los cambios en el partido para que en la campaña de las elecciones generales las figuras de Esperanza Aguirre y Alberto Fabra hayan desaparecido de la primera fila y Cristina Cifuentes e Isabel Bonig sean ya el referente público del PP madrileño y valenciano. Y lo mismo ocurre en Baleares con José Ramón Bauzá, pero con el agravante de que no tiene ni aspirante al relevo. Tras los resultados electorales, Esperanza Aguirre ha pedido un congreso extraordinario y se ha retirado de la presidencia del Partido Popular.

En el comité ejecutivo nacional quieren un relevo ordenado al frente de las direcciones regionales del partido, tanto de los barones y lideresas que se quieren retirar como de los que dan por amortizados, pero siempre después de los comicios generales del otoño. La legislatura termina de hecho a finales de septiembre y a partir de ahora todo es precampaña, hasta las maniobras para constituir los ayuntamientos el 13 de junio y las posteriores negociaciones para formar los parlamentos autonómicos y gobiernos correspondientes que se darán a continuación.

Cristina Cifuentes, candidata del PP a la Comunidad de Madrid. (EFE)
Cristina Cifuentes, candidata del PP a la Comunidad de Madrid. (EFE)

Diputados y diputadas del PP por las circunscripciones citadas (Madrid, Valencia, Alicante, Castellón y Baleares) aducen que es absurdo que sus presidentes autonómicos derrotados en los comicios y de salida por voluntad propia o obligados no pueden seguir en primera línea en sus respectivas regiones cuando llegue la campaña para intentar ganar los comicios porque son “la personificación de la derrota en el 24-M”. Por eso plantean abiertamente la conveniencia de articular una reorganización interna, e incluso la creación de gestoras con los nuevos dirigentes “al alza” para garantizar una imagen de renovación total y la movilización de todos los cuadros regionales del partido.

En el caso de la Comunidad Valenciana, los diputados populares por esa Comunidad insisten en que si Fabra se quiere ir no tiene que esperar a un congreso regional posterior al nacional previsto para enero o febrero de 2016, sino dar paso a la actual consejera de su Gobierno, Isabel Bonig, y secretaria general del partido, que es quien cuenta con el consenso de buena parte de la organización regional para ser la futura presidenta del PP de la Comunidad Valenciana. Y, si en la sede de Génova no quieren congresos regionales (requiere permiso de los órganos nacionales), proponen buscar fórmulas de transición para que quede evidencia pública del relevo y Fabra deje de ser la referencia del partido.

La dirigente popular Isabel Bonig. (EFE)
La dirigente popular Isabel Bonig. (EFE)

En Madrid, varios diputados y diputadas de la circunscripción abiertamente “antiesperancistas” proponen la creación de una gestora desde la sede de Génova si Aguirre se resiste a dejar el cargo de presidenta regional. Insisten en que la lideresa debe dejar de serlo en el orden organizativo en cualquier caso: tanto si por alguna carambola de pactos lograra ser alcaldesa de Madrid (es en lo que quedó con Mariano Rajoy) como si pasa a la oposición municipal, como parece lo más seguro.

En la dirección nacional no quieren ni oír ni hablar de abrir una guerra interna en Madrid ahora mismo. Están centrados en los pactos para salvar todos los ayuntamientos que puedan en toda España y se declaran de acuerdo con la oferta que hace Aguirre al PSOE y Ciudadanos para que Manuela Carmena no sea alcaldesa de la capital. Hasta le van a copiar el mensaje en otras instituciones donde se dé una situación similar de amenaza de gobiernos avalados por Podemos. La consigna interna es guardar silencio y dejar hacer a la lideresa hasta el 13 de junio.

El problema con Aguirre se planteará con toda su crudeza después de esa fecha y cuando Cristina Cifuentes se pueda confirmar como presidenta de la Comunidad de Madrid. Llegado el caso, la tradición del PP indica que no puede haber bicefalia: la presidencia de la autonomía lleva asociada la del partido en la región correspondiente. Es el mismo principio esgrimido en su día por Aguirre para asumir el control absoluto del PP madrileño que ahora mantiene y no quiere dejar hasta el próximo congreso regional.

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