Entrevista a francisco sosa wagner

“Podemos y Ciudadanos son símbolos de la segunda Transición que necesitamos”

El exeurodiputado de UPyD Sosa Wagner analiza en 'El Confidencial' las diferentes situaciones que se han dado en el panorama político español

Foto: Sosa Wagner (EFE)
Sosa Wagner (EFE)

PREGUNTA. El domingo 25 de mayo de 2014 se celebraron las elecciones europeas. En esas elecciones, UPyD sacó más de un millón de votos. El 24 de mayo de 2015, en las municipales y autonómicas, ha llegado a duras penas al 1 por ciento, con sólo 200.000. ¿Eso es un batacazo o una defunción?

RESPUESTA. He leído que tienen un congreso en julio, abierto a la militancia, con lo cual a ver qué deciden… Yo creo que la situación es muy delicada, pero todavía no se puede certificar la defunción. También en política la vida da muchas vueltas.

P.: Sé que es usted muy reticente a hablar de todo aquello que ocurrió, lo que le dijeron cuando propuso el acercamiento a Ciudadanos…

R.:… Sí, sí, lo que digo cuando me sacan el tema de nuevo es que yo ya he hecho la mili. Yo me quiero olvidar de eso, he vuelto a mi cátedra en mi ciudad de provincias, que es León, y estoy disfrutando de la vida apacible de estudio y escritura que me gusta.

P.: Al menos podrá decirme, usted que es tan aficionado a la ópera, a qué obra le recuerda todo lo que escucha en la actualidad. Cuando Rosa Díez habla ahora…

R. Je, je, je… A ver, no hablaría tanto de Rosa Díez como de la dirección, que es muy colegiada ahora. Hay algunas óperas, como Rigoletto, en las que la actriz está medio muerta y sigue cantando unas arias preciosas, como si no pasara nada. Como aficionado a la ópera, ese podría ser el momento.

La corrupción no es nueva, pero en España estamos ante magnitudes desconocidas hasta ahora

P.: ¿Qué tiene en común la crisis del PSOE y del PP?

R.: La desideologización. La falta de respuesta a los problemas actuales, que son muy complejas. Y hablamos del PSOE y del PP, pero son problemas en realidad de la socialdemocracia y de la democracia cristiana. Durante todo el siglo XX, esos dos grandes movimientos políticos han tenido una partitura para conducirse. El final del siglo ha dejado trastocado todo eso y los políticos, sin brújula, no aciertan a dar con las fórmulas adecuadas para seducir a la ciudadanía. Lo que ocurre es que es muy difícil que los políticos aporten esas respuestas. Volvamos a la ópera: Los políticos son los actores, pero las obras las escriben otros, en este caso los filósofos, los pensadores, los economistas… Montesquieu no fue diputado, ni Carlos Marx fue diputado, ni Rousseau tampoco. Eso es lo que está faltando ahora. La crisis de fondo del PSOE y del PP es la misma porque a los dos le falta fuerza ideológica interna.

P.: Lo que dice de los políticos como actores tiene sólo una pega: ¿y si resulta que los partidos políticos se han convertido en maquinarias de ganar elecciones y la ideología es una mera excusa?

R.: Pero los partidos políticos siempre han sido eso, y esa es una de las piezas esenciales del sistema que hay que repensar: la estructura y la organización de los partidos políticos. Yo no estoy convencido de que el sistema de organización de los partidos políticos europeos sea el más adecuado. ¿Y cuál es entonces? Pues no lo sé. Tampoco sé si el modelo americano es mejor… Lo que sí se es que la estructura actual de los partidos sirve de forma muy deficiente para dar respuesta a las organizaciones.

P.: No me extraña que no tenga clara la respuesta porque usted mismo se contradice. Por un lado, critica que todos los partidos tienden a la estalinización y por otro afirma que no le gustan las primarias…

R.: Exacto, porque no tengo una respuesta a todo eso. En la lógica de cualquier partido, existe la legitimidad que generan las elecciones a los órganos del partido, elegidos por los militantes. Si paralelamente se eligen por primarias las listas electorales, estamos creando dos legitimidades distintas que es muy complicado que convivan entre ellas.

P.: ¿Todos los partidos tienen su Robespierre?

R.: Hombre, espero que no, je, je, je… Danton decía cuando veía a Robespierre hablando en la tribuna: "Cuidado con este señor, que este se cree lo que dice…"

P.: Le escribió usted a Savater que todos los partidos son como los ríos que nacen limpios, entre rocas, en la montaña y, a medida que van creciendo y acercándose al mar, se llenan de cacas de vaca, meado de pastores, desechos industriales… ¿Quiere decir que la corrupción en política es un mal inevitable?

R.: No, eso está referido a la evolución de las organizaciones. La corrupción es otra cosa. Está presente en todas las sociedades, desde Sófocles para acá. He encontrado en un periódico español de finales del XIX en el que se decía del partido gobernante “desde partido a pandilla su corrupción le llevó, y hace poco que murió con síntomas de cuadrilla”. ¿Se da cuenta? Y no se trata de quitarle hierro a la corrupción actual en España, sobre todo porque estamos en presencia de magnitudes de corrupción que no se han conocido nunca.

Rosa Díez es como esas cantantes de ópera que, aun muriendo, siguen interpretando bellas arias, como si no pasara nada

P.: Empezamos hablando del año transcurrido desde las elecciones europeas. Para recordar tanto cambio, tanto vértigo, en un solo año, quizá tendríamos que remontarnos a la Transición. ¿Será esta la segunda Transición, como se dice?

R.: Y si no estamos ya, es bueno que esa segunda Transición se inicie. ¡Ojo! Sin renegar, en absoluto, de la Transición tal y como se hizo. Pero es evidente que en este momento hay que promover una renovación amplia de las estructuras políticas, sindicales, productivas y sociales que consigan modernizar España.

P.: ¿Podemos y Ciudadanos son símbolos de esa segunda Transición o agentes del momento, que luego desaparecen?

R.: Creo que pueden convertirse perfectamente en símbolos de esa segunda Transición. Y me parece muy importante que los partidos tradicionales, que siguen teniendo una enorme fuerza de implantación, se vean en la obligación de tener que pactar con estas dos formaciones. Yo no oculto que no tengo simpatía por Podemos, como sí la tengo por Ciudadanos, pero los dos partidos nuevos son piezas fundamentales para esa renovación de la que hablábamos. Por eso es muy importante que no se dejen llevar por chiquilladas demagógicas.

P.: En su libro dice usted: “Me preocupa el futuro del sistema democrático, y prometo que estoy sobrio”

R.: Je, je, je… Sí, lo digo para aclarar que no estoy bajo los efectos del Anís Las Cadenas… Y es por lo que le decía, por la necesidad de reformar lo que tenemos, de modernizarlo, y por las grandes dudas conceptuales que a mí me genera todo esto.  

Elecciones Municipales y Autonómicas

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