resultados electorales del 24-M

El PP pierde casi la mitad de las diputaciones y su influencia en miles de municipios

El nuevo mapa político tras las municipales fuerza al PP a ceder el control de las diputaciones al PSOE. El partido de Mariano Rajoy, pese a todo, conservará 19, lejos de las 28 que llegó a lograr en 2011

Foto: El secretario de Estado de Administraciones Públicas, Antonio Beteta. (EFE)
El secretario de Estado de Administraciones Públicas, Antonio Beteta. (EFE)

El Partido Popular se había enfrentado a tirios y troyanos en su defensa numantina de las diputaciones provinciales. Pero los resultados del 24-M han abierto un nuevo mapa político que, en resumen, significa que los conservadores perderán (dependerá en última instancia de los pactos posteriores) casi la mitad de las diputaciones que controlaban hasta el domingo en beneficio del PSOE.

El PP, pese a todo, ha sido el partido mayoritario en 22 diputaciones; en 12, el partido más votado ha sido el PSOE y CiU en las cuatro provincias catalanas. Sin embargo, los pactos de izquierda le impedirán gobernar en casi la mitad de las plazas.

Y es que el PP perderá, casi con toda seguridad, a expensas de los pactos, feudos tan emblemáticos como A Coruña o Pontevedra (la cuna política de Rajoy) o Lugo. En Pontevedra, los 12 diputados del PP son insuficientes contra los 15 del PSOE-PSG, BNG y la Marea de Vigo. Además, se dejará Alicante (muy probablemente) o Valencia (cuyo expresidente Rus aparece vinculado a un asunto de corrupción). El PP se aferra sólo a Castellón, vinculada históricamente a la familia Fabra. No gobernará, igualmente, Albacete, pero mantiene Cuenca y Guadalajara.

El crecimiento de los socialistas no se limita a Andalucía, que es donde más ha avanzado en coherencia con los resultados municipales. También en provincias como Zaragoza, Teruel, Cáceres o Extremadura, donde ha sido el partido que más concejales ha obtenido. CiU, por su parte, conservará las cuatro diputaciones de Cataluña pese al avance de Podemos o Ciudadanos. El País Vasco (por su peculiar régimen foral), los archipiélagos canario y balear y, lógicamente, las comunidades autónomas uniprovinciales (además de Ceuta y Melilla) se sitúan al margen del recuento de las diputaciones provinciales. 

Los miembros de las diputaciones provinciales son nombrados en función de los concejales electos en cada partido judicial

Los resultados oficiales no se conocen todavía. Se trata de un hecho verdaderamente singular que el Ministerio del Interior achaca a problemas técnicos vinculados al recuento del voto de forma eléctrinica. Al haberse detectado algunos errores en algunas mesas, se ha optado por congelar el recuento. En todo caso, hay que destacar el enrevesado (y arcaico) sistema electoral con el que se eligen los miembros de las diputaciones provinciales, que son nombrados en función de los concejales electos en cada partido judicial. La ley fija en 1.040 el número de diputados provinciales para toda España. Y su número se calcula en función de la población de cada provincia (entre 25 y 51 son los elegidos), mientras que su presidente sale de una votación indirecta.

La importancia política de las diputaciones ha crecido en los últimos años en el marco de las reformas de las haciendas locales que ha impulsado el actual Gobierno. Hasta el extremo de que han asumido muchas de las funciones que han perdido miles de pequeños municipios, que se han quedado prácticamente sin competencias. En particular, los de menos de 5.000 habitantes, que se han visto obligados perder el control (en aras de reducir costes) en materias tan transcendentes como la recogida y el tratamiento de basuras, la limpieza de las calles, los accesos a los núcleos de población, el alumbrado público o la pavimentación de vías urbanas.

Las diputaciones han asumido muchas funciones perdidas por miles de pequeños municipios, que se han quedado casi sin competencias

La ley habilita a las diputaciones, incluso, a la prestación de los servicios de gestión de la recaudación tributaria, en periodo voluntario y ejecutivo, y de servicios de apoyo a la gestión financiera de los municipios con población inferior a 20.000 habitantes. Estas mayores competencias –frente a quienes propugnaban su eliminación– es lo que explica su fuerte influencia política, toda vez que la política de inversiones depende en buena medida del signo ideológico del Gobierno de la Diputación.

No se trata de una cantidad pequeña. Al contrario. Las diputaciones provinciales cuentan con un presupuesto total de más de 23.000 millones de euros, lo que les confiere una gran influencia sobre los más de 6.000 municipios a quienes afectan sus decisiones. La deuda viva de las diputaciones, cabildos y consejos insulares se situaba al acabar el año 2014 en 6.308 millones de euros, con un descenso del 6,9% respecto del año anterior.

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