cómo influye la estética en los votantes

Tres expertos en comunicación política 'desnudan' a los candidatos del 24M

La comunicación no verbal también traslada un mensaje a la audiencia y los políticos los saben. La corbata demasiado corta, la coleta despeinada... cada detalle de la imagen puede influir

Foto: Esperanza Aguirre, Begoña Villacís y Ada Colau
Esperanza Aguirre, Begoña Villacís y Ada Colau

La comunicación no verbal también traslada un mensaje a la audiencia y los políticos lo saben. La corbata demasiado corta, la coleta despeinada o el bajo de los pantalones largo indican desinterés por la imagen. La barba recortada, el traje a medida o el pelo engominado, por contra, muestran que la estética es prioritaria. Pero no todo es blanco o negro. Existen los descuidos calculados con una intención concreta, aquellos que se visten para ser coherentes con los valores que defiende su partido y los que saben adaptar su indumentaria al contexto en el que lucen sus outfits. Cada detalle puede influir en los votantes.

Aguirre: camaleónica

Aguirre celebra San Isidro en Madrid (Efe)
Aguirre celebra San Isidro en Madrid (Efe)

Esperanza Aguirre, candidata a la alcaldía de Madrid, sabe “estar en el sitio adecuado con la vestimenta perfecta”. Así lo entiende Ignacio Martín, de la Asociación de Comunicación Política (Acop). “Es camaleónica; lo borda; la hemos visto con pantalones cortos jugando al pádel y con traje típico para ir a bailar chotis; sabe qué llevar en cada momento; tan pronto se pone unos vaqueros como va de punta en blanco cuando la ocasión lo merece”, añade. “No deja espacio a la improvisación", opina Jorge Santiago, director del Instituto de Gobierno y Marketing Político (Cigmap) de la Universidad Camilo José Cela. “Cuida su aspecto mucho y se sabe adaptar a cada ocasión”, insiste.

Para Martín, Aguirre también tiene otra característica importante. “Compra en Zara”, sentencia. “Ella misma lo dice; y comprar donde compran millones de españoles transmite cercanía; se aproxima así a los valores de la calle”, explica el miembro de Acop, quien además cree que con este modo de vestir Aguirre mata dos pájaros de un tiro. “Así también combate su origen nobiliario”, asegura. “Es elegante y conservadora desde el punto de vista estético”, añade Luis Arroyo, presidente de Asesores de Comunicación Pública, quien también la califica de “valiente”. “Su ropa dice exactamente lo que ella piensa”, detalla.

Cifuentes: rebeldía calculada

Cifuentes en un mitin en Ciudad Río (Efe)
Cifuentes en un mitin en Ciudad Río (Efe)

La candidata del PP a la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, “trata de imitar a Aguirre”. Así lo entiende Ignacio Martín, quien matiza que en el sentido de que intenta llevar en cada acto lo más adecuado. “Cuida todos los detalles”, añade Arroyo. “Viste bien y nunca desentona”, completa Martín. Sin embargo, cuenta con una característica que la diferencia de su compañera la lideresa. Cifuentes “tiene un punto de rebeldía con el que marca distancia respecto a determinados sectores de su propio partido”. “Ella siempre dice el número de tatuajes que tiene y los que puede enseñar y los que no, lo que supone un guiño tanto a su electorado como al resto; una suerte de rebeldía calculada”, resume.

“Dentro de lo clásico, es atrevida y eso va acorde con su personalidad ecléctica”, subraya Arroyo. Santiago, sin embargo, le critica el exceso de maquillaje. “Los elementos de la imagen no pueden prevalecer sobre el mensaje, eso es siempre negativo”, argumenta el profesor. “El hecho de que se hable más de cómo se ha pintado que de lo que ha contado le hace daño a nivel comunicativo”, insiste.

Gabilondo: el académico gris

El aspirante socialista a presidir la Comunidad de Madrid, Ángel Gabilondo, es visto como más coherente que Carmona por los expertos en imagen-mensaje. “Un ex rector, profesor universitario y todo un intelectual debe ir vestido así”, asegura Arroyo. “Si le viéramos en zapatillas, desconcertaría a los electores”, explica Jorge Santiago. Perdería credibilidad si cambiara su atuendo por algo más informal. “Es un académico y aunque su imagen parezca aburrida y seria, no debe cambiarla bajo ningún concepto”, coinciden todos los expertos consultados. Además, añade Martín, esta apariencia "le aporta un punto institucional".

Ángel Gabilondo (Efe)
Ángel Gabilondo (Efe)

Villacís, cómo disimular lo atractivo

Sin duda es la candidata que más ha dado que hablar en esta campaña electoral. Es joven y guapa, cosa que no siempre es positiva. “A priori debería ser bueno, siempre es agradable estar con alguien atractivo físicamente”, cree Santiago. Además, lo llamativo debería servir incluso para darse a conocer. La clave, según el profesor, es acompañarlo de un buen mensaje para dejar de lado los prejuicios. “Villacís tiene el reto de trasmitir que es guapa y también profesional”.

Begoña Villacís (Daniel Muñoz)
Begoña Villacís (Daniel Muñoz)

En la misma línea, de hecho, debe cuidar su vestimenta. “La clave está en no ser nunca desmesurada ni exagerada”, apunta el académico. No debe resaltar demasiado las virtudes físicas, porque pueden distraer el mensaje que quiere transmitir. Villacís parece entender este consejo y nunca viste con pantalones ni vestidos entallados ni luce complementos o joyas vistosas.

Colau, la candidata del pueblo

Ada Colau en Barcelona (Efe)
Ada Colau en Barcelona (Efe)

La aspirante a ser alcaldesa de Barcelona por Barcelona en Comú, Ada Colau, no ha cambiado ni un ápice su forma de vestir. Lo contrario hubiera sido, de hecho, mal visto por sus seguidores. Su estética vinculada a “las bases de barrio de zona marginal”, como la califica Martín, es un modo de “demostrar su rebeldía hacia la política y las instituciones, que no solucionan el problema de los desahucios”. “Ella no invierte nada en imagen porque quiere que el pueblo la identifique con él”, entiende.

Para Jorge Santiago, la candidata transmite un mensaje contrario al de Aguirre, pero también utiliza la estética como ella para trasladarlo al público. “Sabe bien a quién se dirige y es consciente de que su imagen debe ir de la mano de la narrativa”. Pantalones y camisetas de una medida justa, normalmente de colores tenues y un peinado igual para todas las ocasiones. Según el profesor de la Camilo José Cela, comprende lo que representa y deja claro que ella es la persona idónea para solucionar los problemas.

Llamazares, corrección atípica

Gaspar Llamazares, siempre en traje (Efe)
Gaspar Llamazares, siempre en traje (Efe)

El candidato de Izquierda Unida a la presidencia de Asturias, Gaspar Llamazares, es “muy correcto” en su estética, que se aleja de la de otros líderes como Alberto Garzón o Cayo Lara, que nunca se ponen corbata y van incluso con la camisa por fuera. “Aunque lo que lleva Llamazares no son trajes a medida ni de una pieza, sabe estar a la altura de las circunstancias; no se le puede hacer la crítica fácil que se hace a los de izquierdas como a Pablo Iglesias; su forma de vestir es muy respetuosa con los ciudadanos”, añade el experto de Acop.

Luis Arroyo, por su parte, achaca el atuendo habitual de Llamazares a toda una trayectoria política vinculada a altas instituciones, como el Congreso de los Diputados, aunque insiste en que la vestimenta “es algo secundario para el mensaje que él quiere transmitir”. Santiago, por su parte, tacha al diputado de incoherente, porque se desvincula de la indumentaria típica de los grupos de izquierda. “Si una persona que no le conociera tuviera que encasillarle en un partido político, probablemente no diría Izquierda Unida”, concluye el profesor.

Carmena, por encima del bien y del mal

A sus 71 años, la exjuez Manuela Carmena, que se presenta a la alcaldía del ayuntamiento de la capital de España por Ahora Madrid, “ya no tiene que demostrar nada a nadie” –dice Martín– y así lo reflejan sus prendas, que son las mismas que lucía antes de ser candidata. “Cambiar ahora de estilo sería como traicionarse a sí misma”, agrega. “Tiene mucho enganche y no ha cometido errores de marketing político”, explica Jorge Santiago. “Es coherente a la hora de presentar su mensaje, no lleva nada que llame especialmente la atención, ni maquillaje en exceso ni relojes o pendientes vistosos, y su ropa es de lo más sencillo”, analiza el profesor. Según los expertos, Carmena busca ser “muy clara” en el mensaje que transmite y sabe al colectivo al que se dirige, que en ningún caso entendería una imagen similar a las candidatas del Partido Popular, por ejemplo.

Manuela Carmena en un acto de la precampaña (Efe)
Manuela Carmena en un acto de la precampaña (Efe)

Bauzá, el pijo del PP

El candidato del PP a la presidencia de Baleares, José Ramón Bauzá, “encarna uno de los tópicos más clásicos del partido de Mariano Rajoy”. “Con traje, repeinado, con gonima, pantalones de pinzas, camisa remangada, cinturón de colores luce el estilismo típico del PP; es el cliché de la formación popular”, subraya Martín.

José Ramón Bauzá (Efe)
José Ramón Bauzá (Efe)

Carmona, el común

Antonio Miguel Carmona (Efe)
Antonio Miguel Carmona (Efe)

Para Martín, Antonio Miguel Carmona, candidato del PSOE a la alcaldía de Madrid, “no arriesga” en lo estético. “Apuesta por la forma institucional”, no como están empezando a hacer algunos dirigentes políticos como Pedro SánchezAlbert Rivera o Pablo Iglesias, que buscan llamar la atención sobre su juventud huyendo del traje habitual. Carmona no está en esa línea. “No da ninguna importancia a la indumentaria”, asegura Arroyo, para quien el candidato pretende así “fijar la atención únicamente en el mensaje”.

El profesor de la Universidad Camilo José Cela, Jorge Santiago, por su parte, le acusa de ser “demasiado común”. “Debería haber llamado más la atención, haber generado alguna emoción, algún conflicto”, porque cuando los sondeos favorecen es importante no arriesgar, pero cuando se necesitan apoyos “es el momento de sorprender”.

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