SE IRÁ A CASA SI NO ES PRESIDENTE

Ximo Puig, líder socialista en Valencia: la última oportunidad del lermismo

El PSPV vuelve a jugársela en unas elecciones después de tres intentos con distintos candidatos. Es la última oportunidad de Ximo Puig y, con él, de los herederos de Joan Lerma

Foto: El candidato del PSPV a la Presidencia de la Generalitat, Ximo Puig. (Efe/Kai Försterling)
El candidato del PSPV a la Presidencia de la Generalitat, Ximo Puig. (Efe/Kai Försterling)

Desde que Joan Lerma perdió la presidencia de la Generalitat Valenciana en 1995, el PSPV-PSOE ha tenido tres candidatos (y medio) distintos a la presidencia de la Generalitat, otros tantos secretarios generales y varias gestoras. Estos datos ayudan a entender por qué en estos 20 años los socialistas valencianos no han logrado nunca ser alternativa real al poder hegemónico del PP en el territorio.

Elecciones tras elecciones, los distintos candidatos -Antonio Asunción, que tomó el relevo de Joan Romero, que dimitió con su cara en las vallas preelectorales, Joan Ignasi Pla y Jorge Alarte- han cosechado peores resultados que su predecesor. Y nada augura que esto vaya a cambiar con la candidatura de Ximo Puig. Las encuestas le vaticinan el peor resultado de la historia. Pero hay una diferencia: Puig tiene serias opciones de ser presidente de la Generalitat.

Para entender la crisis permanente en que vive el PSPV desde 1995 hay que saber qué es el lermismo. Más que una corriente interna del socialismo valenciano, el lermismo es el núcleo duro del partido, el aparato, casi su ADN. Su fundador, Joan Lerma, niega su existencia. Pero lo cierto es que la sombra del que fue primer presidente de la Generalitat, secretario general y hoy senador, es muy alargada dentro del socialismo valenciano.

El senador socialista, Joan Lerma, junto al exministro de Fomento, José Blanco. (Efe/Bernardo Rodríguez)
El senador socialista, Joan Lerma, junto al exministro de Fomento, José Blanco. (Efe/Bernardo Rodríguez)

Los intentos de renovación que ha vivido el socialismo valenciano siempre han perseguido desvincularse de ese sector. Pero cuanto más trataron de alejarse de ese poder estructural, más dura fue la caída de los que lo intentaron. "Un congreso del PSPV es un cónclave en el que participa todo el partido pero siempre gana el lermismo", explica con sorna un veterano dirigente socialista usando el popular dicho futbolístico. Y si no lo gana, que se prepare para la presión que le viene encima al desafiante.

El último en hacerlo fue Jorge Alarte. Tras un tortuoso mandato al frente del partido, los malos resultados electorales hicieron el resto. El PSPV de siempre retomó el control y puso al frente a Ximo Puig, un lermista de toda la vida. Tan de toda la vida que fue secretario de Lerma como presidente de la Generalitat.

El fichaje del escritor Fernando Delgado

Pero el exalcalde de Morella y ahora diputado en el Congreso, pese a su procedencia y sus apoyos internos, se ha propuesto ofrecer una imagen pública distinta. El control del partido está en manos de algunos miembros de su ejecutiva, mientras que él lleva ejerciendo como candidato desde hace ya un par de años. En ese empeño de cambiar la percepción que tiene la sociedad valenciana del PSPV se enmarca el fichaje de varios independientes para los primeros puestos de las listas por las tres circunscripciones, entre ellos el escritor Fernando Delgado

El escritor y miembro del PSPV Fernando Delgado. (Efe)
El escritor y miembro del PSPV Fernando Delgado. (Efe)

El escenario en el que juega Puig es complejo. Sabe que sólo puede gobernar con pactos, y el tablero electoral valenciano se ha complicado hasta extremos imposibles. Para poder ser presidente debe conseguir, cuanto menos, ser la segunda fuerza política, así como no tener menos diputados que los que puedan sumar sus teóricos compañeros de cuatripartito (Compromís, Podemos y Esquerra Unida). Mònica Oltra, la candidata de Compromís, le peleará la presidencia si los números salen. 

Las elecciones del 24M son la última oportunidad para Puig. "O es presidente o se va a casa", explican desde su entorno. No hay término medio para este periodista metido en política desde hace dos décadas y que quiere volver al Palau de la Generalitat, pero esta vez no como secretario del presidente sino como presidente. El lermismo que representa también se la juega. Unos muy malos resultados (por debajo del 20%) podrían abrir una crisis que forzara la renovación. "O tal vez no. Son capaces de cargarse el partido con tal de no perder el control", lamenta un exdirigente del PSPV. 

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