Hundimiento del pp e irrupción de podemos y c's

Comunidad Valenciana: un puzle casi imposible tras 20 años de 'pacto del pollo'

Dos décadas después de que Zaplana y Lizondo firmaran el llamado 'Pacto del Pollo' que permitió que desencadenó la hegemonía del PP, todo puede cambiar en la Comunidad Valenciana

Foto: El presidente de la Generalitat Valenciana, Alberto Fabra (2d) junto al exministro Eduardo Zaplana (EFE)
El presidente de la Generalitat Valenciana, Alberto Fabra (2d) junto al exministro Eduardo Zaplana (EFE)

En junio de 1995 Eduardo Zaplana, candidato a la presidencia de la Generalitat por el PP, y el líder de Unión Valenciana, Vicente González Lizondo, firmaron lo que se conoció como 'el pacto del pollo'. El acuerdo entre populares y regionalistas, rubricado en el despacho del empresario Federico Félix, presidente de la patronal de productores de pollos, supuso la apertura de una era de hegemonía del PP en el Gobierno valenciano que dura 20 años.

Esa hegemonía, que se forjó a base de mayorías absolutas cada vez más reforzadas, convirtió a la Comunitat Valenciana en un granero de votos para el PP. Territorio seguro. Ni los casos de corrupción minaron el apoyo al partido que, tras fagocitar al regionalismo, encadenó victoria tras victoria en las elecciones autonómicas. Incluso en 2011, con un Francisco Camps a punto de sentarse en el banquillo, logró los mejores resultados de su historia.

Pero todo ha cambiado. El nuevo escenario valenciano apunta a un cambio notable. Las encuestas predicen la pérdida de la mayoría absoluta del PP con un margen prácticamente insalvable. Pero nadie canta aún victoria…

Hace un par de años el escenario político valenciano se dibujaba de una manera clara: el PP perdería la mayoría aunque seguiría siendo el partido más votado. Frente a él, PSOE, Compromís (coalición de izquierdas y valencianista) y Esquerra Unida tendrán los votos suficientes para formar lo que se empezó a llamar 'el tripartito'.

Irrumpen Podemos y Ciudadanos

Pero como en la Comunitat Valenciana nada es previsible, en el último año todo se ha complicado. La irrupción de Podemos en todo el territorio nacional ha afectado a las expectativas electorales de Compromís, puesto que comparten parte del electorado. Mucho peor se han puesto las cosas para Esquerra Unida, también afectado por ese trasvase de votos, que se juega su presencia en Les Corts, rozando la barrera del 5%.

Mònica Oltra en la Cortes de Valencia. (EFE)
Mònica Oltra en la Cortes de Valencia. (EFE)

Pero, por si fuera poco, la eclosión de Ciudadanos, que algunas encuestas empiezan a situar entre las tres fuerzas más votadas, ha aumentado la complejidad e incertidumbre de las elecciones valencianas. De momento no hay posibilidad demoscópica de que el PP continúe gobernando. Alberto Fabra se ha encomendado a una posible suma con los de Carolina Punset. Pero lo cierto es que el crecimiento de Ciudadanos se produce a costa de los populares.

En la izquierda la situación del PSOE no es mucho mejor. Aunque en los últimos sondeos ha logrado detener una pérdida de apoyos que se antojaba dramática, Ximo Puig se juega sus opciones como nuevo presidente de la Generalitat a unos acuerdos complicados a priori. Si Compromís puede, exigirá para Mònica Oltra el puesto. Entremedias, Podemos y Ciudadanos como claves para muchas de las combinaciones posibles.

Tripartito, cuatripartito, pactos a dos con apoyos concretos… Las posibilidades no es que sean infinitas, pero sí muchas e inciertas. Lo que sí parece claro a estas alturas del juego es que el escenario político que surgió de aquel pacto del pollo, el que impuso una mayoría absoluta del PP durante 20 años, ha llegado a su fin. Habrá otro pacto, pero ahora nadie se atreve a pronosticar cuál.

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