CAFÉ CON 'EL CONFIDENCIAL'

Marcos, candidato de UPyD en Madrid: “No tengo palabras para definir a Irene Lozano”

Aspira a entrar en la Cámara madrileña como portavoz de la formación de Rosa Díez, cuya figura defiende con uñas y dientes. "Rosa no es el problema de UPyD", insiste

Es el portavoz adjunto de Unión Progreso y Democracia en la Asamblea de Madrid y aspira a ser el número uno de su partido en la Comunidad en la próxima legislatura. Pero no lo tiene fácil. Ramón Marcos (Burgos, 1969) se toma un café con El Confidencial en pleno derrumbe de su formación, que está sufriendo numerosas críticas y sonoros portazos como el de Toni Cantó tras la hecatombe de las elecciones andaluzas. “Cada uno es libre de entrar y salir cuando quiera de una organización”. ¿Cómo define el político el momento que está viviendo su partido? “Es muy interesante, porque estamos siendo capaces de superar las dificultades para ofrecer un proyecto insobornable que nació para cambiar este país”.

Marcos y Andrés Herzog fueron los dos únicos guardaespaldas que flanquearon a Rosa Díez en la desafortunada rueda de prensa que ofreció tras los paupérrimos resultados de Andalucía. Pero no quiere echar más leña al fuego que aún arde con fuerza y prefiere morderse la lengua antes de valorar el cambio de actitud de su compañera Irene Lozano, la diputada nacional que ahora quiere disputar el liderazgo a la actual directiva cuando hace unos meses se indignó públicamente con el eurodiputado Sosa Wagner por pedir abrir conversaciones con Ciudadanos, justo lo mismo que ella defiende ahora. “No tengo palabras para definir a Irene Lozano”, zanjó.

Ramón Marcos con Rosa Díez. (EFE)
Ramón Marcos con Rosa Díez. (EFE)

El político cierra filas en torno a la figura de Díez, que cree que no es el problema de UPyD". Es, además, “una persona con gran valía profesional y con una trayectoria pública intachable”. Marcos no puede obviar la falta de sintonía de su partido con los andaluces y reconoce, a duras penas, que “algo habremos hecho mal y habrá que reflexionar sobre ello”. Sin embargo, se mantiene firme en la idea de que UPyD es un partido “insobornable” y cree que “muchas” de las cosas que le están pasando tienen que ver con no mover ni un ápice los principios inquebrantables del partido magenta, como el no pactar con Ciudadanos.

“Nuestra desaparición como partido conllevaría de dejar de hacer muchas de las cosas que se están haciendo en nuestro país”, reconoce, antes de recordar que su partido en la Asamblea de Madrid ha llevado a cabo más de 8.000 iniciativas al Parlamento de Madrid, casi todas las que tienen que ver con regeneración democrática. Marcos se refiere también a que sin su partido no se conocerían casos como el de Bankia: ha sido esta formación la que ha conseguido sentar en el banquillo de los acusados a los principales banqueros de este país. “Hemos hecho lo que no ha hecho el Gobierno: que todos los que nos condujeron a esta situación de crisis lo paguen”.

PP, sinónimo de "corrupción"

El dirigente político tampoco quiere entrar a calificar a los compañeros que han abandonado el barco de UPyD en el momento más crítico para la supervivencia de la formación. “Cada uno es libre de entrar y salir cuando quiera”, apuntó, antes de matizar que no ha recibido ninguna oferta de ningún otro partido político como Ciudadanos, donde han desembarcado gran parte de los desencantados con la marea magenta.

Desde que está en política, lo peor que ha visto ha sido las “graves connivencias de intereses públicos y privados que han llevado a casos gravísimos de corrupción”. En una palabra, para Marcos el Partido Popular es sinónimo de corrupción, el PSOE de estancamiento y a Cristina Cifuentes, candidata del PP a la Comunidad de Madrid, la ve "plana". Cuando habla de política, se indigna al hablar de la candidata popular al Ayuntamiento de Madrid. "En cualquier país democrático, una persona como Esperanza Aguirre, que ha estado rodeada de personas como Francisco Granados, no se presentaría a unas elecciones", critica. Pero también se puede ser feliz ejerciendo de político. "Yo soy muy feliz", concluye.

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