El presidente del PP descarta abstenerse

Casado pide un "voto prestado" a los socialistas y alienta la esperanza del vuelco

Casado cerró su segunda campaña como aspirante a la Presidencia del Gobierno con un llamamiento a la unidad del centro derecha para alentar la posibilidad del vuelco electoral

Foto:  La diputada popular y exministra de Fomento Ana Pastor (c) y el líder del PP, Pablo Casado (d). (EFE)
La diputada popular y exministra de Fomento Ana Pastor (c) y el líder del PP, Pablo Casado (d). (EFE)

Pablo Casado cerró su segunda campaña como aspirante a la Presidencia del Gobierno con un desesperado llamamiento a la unidad del centro derecha y un mensaje de optimismo dirigido a la caza del voto útil, ya "urgente y necesario", para evitar que Pedro Sánchez siga en La Moncloa. Incluso a los socialistas "de bien" pidió un "voto prestado" el presidente del PP para desbloquear la situación política, poner orden en Cataluña y prevenir las consecuencias de la crisis económica en ciernes.

Para cerrar campaña, el Partido Popular se quedó muy corto en la organización del mitin final en Madrid. La carpa instalada en el coso de la plaza de toros de Las Ventas se llenó con los primeros 2.000 simpatizantes y militantes que llegaron y a la hora de empezar el acto otros tantos tuvieron que quedarse fuera y seguirlo en pantallas de televisión. Casado se dirigió a los que estaban en las puertas para agradecer su paciencia y proclamar su confianza en la victoria. "Este partido está fuerte, está unido, aquí se respira ya el ambiente de victoria que vamos a conseguir el domingo. Vamos a ganar otra vez", proclamó.

Casado pide un "voto prestado" a los socialistas y alienta la esperanza del vuelco

Ya dentro de la plaza, el presidente del PP se rodeó de los máximos representantes de su partido en las instituciones madrileñas y en las listas al Congreso y al Senado -Isabel Díaz Ayuso, José Luis Martínez Almeida, Ana Pastor y Pío García Escudero-, quienes ejercieron además de teloneros.

Casado dio el mismo mitin de los últimos días para pedir el voto de los electores que antes se inclinaban por el PP y en las últimas citas con las urnas se decantaron por Ciudadanos o Vox. Volvió a la teoría del "empate técnico" con el PSOE para recordar además que solo la unidad del centro derecha puede impedir que Sánchez siga en el poder con sus socios de la moción de censura. "Si votamos como en abril, tendremos los resultados de abril", reiteró.

El presidente del PP se la juega con su apuesta por crear una altísima expectativa de crecimiento, hasta el centenar de escaños, para captar apoyos entre esos votantes de Albert Rivera y de Santiago Abascal. De no cumplirse el objetivo en las urnas este domingo, el sucesor de Mariano Rajoy puede convertir en aparente revés hasta un aumento de 20 escaños sobre los 66 obtenidos el 28-A.

El líder del PP, Pablo Casado. (EFE)
El líder del PP, Pablo Casado. (EFE)

Ajenos a ese peligro que sí advierten algunos dirigentes regionales fuera de Madrid, en el equipo de Casado insisten en que tienen datos de una constante subida en intención de voto hasta el último día de campaña, casi un punto el mismo viernes. Aseguran en las mismas fuentes en que queda margen, entre 3 y 4 puntos, para superar a última hora a un PSOE que detectan menguante durante toda la campaña.

Es la teoría del vuelco final, basada en que las decisiones pendientes de muchos electores potenciales de Vox y Ciudadanos que confían en que voten con la cabeza en vez de con "las vísceras" cuando estén ante las urnas. Además de la inacción y los bandazos de Sánchez sobre Cataluña, en medios del PP consideran que en las decisiones de última hora de muchos ciudadanos pueden pesar los síntomas y datos de crisis económica y aumento del paro registrados estos días.

Con ese análisis previo, Casado expresó anoche su "respeto" por los líderes y votantes de Cs y Vox, pero ante la "gravedad de la situación que hay en España", se dirigió a ellos "con toda humildad" porque necesita su apoyo para desalojar a Sánchez del Gobierno y "recuperar el progreso económico y garantizar la unidad nacional".

El presidente del PP también reclamó a los socialistas "de buena fe", a los que les "duele España", y quieren vivir en una nación unida y les "preocupa" la situación económica, que ahora hagan como en 2000 y 2011, últimas citas electorales de trasvase directo de apoyos procedentes del Partido Socialista al PP. "Apelo a ese votante para pedirle su voto prestado y decirle que ahora también le necesitamos porque este es un proyecto transversal y para todos los españoles", remachó Casado.

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