MARÍA JOSÉ CALDERÓN, NÚMERO uno POR BADAJOZ

Arquitecta, fútbol y LGTB: la extremeña de Cs a la que el PSOE no da lecciones feministas

María José Calderón consiguió el escaño por Badajoz el pasado 28-A en la irrupción de Cs en Extremadura. Tiene claro que los socialistas no le van a explicar lo que es el feminismo

Foto: La candidata de Ciudadanos por Badajoz, María José Calderón.
La candidata de Ciudadanos por Badajoz, María José Calderón.

A María José Calderón (Don Benito, Badajoz, 34 años) no le dan lecciones de feminismo fácilmente. Lleva toda la vida luchando en un mundo de hombres. Jugó durante años al fútbol —casi siempre al fútbol sala— y desde hace más de 17, media vida, defiende el deporte femenino que tan de moda está ahora. "Por fin empieza a tener la visibilidad que merece". Sueña con el día en que se hable de fútbol de manera inclusiva, "simplemente fútbol", y no haga falta el apellido 'femenino' detrás. “No me gusta. Es deporte y punto".

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Cuando tenía nueve años, empezó a pitar partidos como linier. Lo hacía con su amigo Jesús Gil Manzano (él, con 10 años), hoy uno de los árbitros de Primera División más reconocidos. María José aprendió pronto a sobrevivir en ese mundo y a ganarse el respeto en un vestuario en el que convivían 22 chicos. Once contra once. Y allí estaba ella. "Eso sí que era una cultura machista. Pero cuando domingo tras domingo me vieron y yo seguía ahí, terminaron diciendo, pues esta chica pita bien".

María José Calderón, en una fotografía de su adolescencia jugando al fútbol.
María José Calderón, en una fotografía de su adolescencia jugando al fútbol.

Defiende la política de los hechos, de demostrar. "Hay un feminismo de salón, como el del 'no bonita' de Carmen Calvo, que no aporta nada". Y por ahí, reconoce, no va a pasar. "Yo llevo en una lucha feminista, de las de verdad, toda mi vida". Reprocha al PSOE haber patrimonializado un movimiento que por definición, dice, debe ser inclusivo y transversal. Insiste en poner el acento en la lucha común: la falta de oportunidades iguales. Vuelve al ejemplo del fútbol. Apoya la huelga de las futbolistas de Primera División. "Solo piden los derechos que merecen a nivel laboral. Tener un paraguas. Es lo mínimo. Y ese objetivo es fundamental, porque esos derechos luego van en cascada hacia abajo y, con el tiempo, pueden beneficiar a muchas mujeres en distintos ámbitos".

La conversación sobre fútbol transcurre al otro lado del teléfono. No se molesta por la llamada. "En Extremadura estamos acostumbrados a las llamadas, a que no vengan a vernos. Estamos aislados". Hace días, recibió la visita de un eurodiputado del partido, el balear José Ramón Bauzá. "Ya le dije que él es isleño, pero que yo también. Extremadura es casi una isla aunque esté rodeada de tierra". Y este miércoles recibió la visita exprés de Albert Rivera, que insistió en que Extremadura cuente por fin con "un tren digno".

Su salto a la política tiene mucho que ver con eso. "Desde el Congreso, lo que hay que hacer es trabajar para acabar con esto. Necesitamos infraestructuras urgentemente. El bipartidismo se ha olvidado de nosotros. Y ya está bien de concesiones a los partidos más desleales y olvido a los que estamos siempre, a los que cumplimos, pagamos lo que hay que pagar y a los que somos leales con el Estado".

Calderón, junto a Albert Rivera, este miércoles en Mérida. (Jorge Armestad)
Calderón, junto a Albert Rivera, este miércoles en Mérida. (Jorge Armestad)

Habla sin pelos en la lengua. Su llegada a Ciudadanos fue fruto de una de esas segundas oportunidades que da la vida. Votó a Albert Rivera en cuanto se presentó a unas generales. "Por fin sentía que tenía un partido al que votar". Se afilió hace casi dos años y colaboraba en las agrupaciones locales. Cuando se confirmó la convocatoria electoral del 28 de abril, recibió una llamada. Querían proponerle que se uniera como candidata. Dudó: estaba en un momento muy bueno profesionalmente, después de años convulsos en un sector complicado como es la arquitectura. Pasaba temporadas en París reformando hoteles de alta gama. Estaba bien por fin.

Decidió rechazar la oferta del partido. Pasó días sin dormir. Se arrepentía de haberlo dejado pasar. Su pareja y sus padres no escondían su sorpresa: por una vez, había apostado por lo más prudente que tenía delante. Seguir en su trabajo y no complicarse la vida. A los pocos días, recibía otra llamada insistente, también de Madrid. El núcleo duro naranja quería que ella representara la candidatura de Badajoz. Respondió al teléfono casi de inmediato con el sí definitivo en la boca. La maquinaria se puso en marcha.

La candidata de Ciudadanos por Badajoz, María José Calderón, en Mérida. (P. Esteban)
La candidata de Ciudadanos por Badajoz, María José Calderón, en Mérida. (P. Esteban)

Cuando la ejecutiva nacional dio luz verde a su nombramiento (la militancia en Badajoz no alcanzaba las 400 personas y no tenía que pasar por primarias), se puso a funcionar. "Tuve que aprender millones de cosas". Si tiene que quedarse con algo del salto, lo tiene claro: "La valía y el esfuerzo de tantas personas que se dedican a la política. Llevaba escuchando toda mi vida cosas malas de los políticos, quejas, críticas. Cuando llegas y ves, como en Ciudadanos, que tanta gente de forma vocacional deja sus trabajos y se mete en esto, alucinas. Es mucha generosidad". Ya no deja que en una comida familiar alguien hable gratuitamente mal de los políticos. Se acabaron los comentarios facilones. Quiere dignificar desde dentro el ejercicio de la cosa pública.

La mejor noticia llegó el 28 de abril. Ciudadanos irrumpía en Extremadura obteniendo dos escaños: consiguieron el de Badajoz y el de Cáceres. En el caso pacense, los naranjas se quedaron a escasos dos puntos del PP. Ahora quieren repetir la jugada. El CIS de la pasada semana, la mejor encuesta hasta ahora para Ciudadanos, da por seguro el escaño de Badajoz.

La candidata hace caso omiso: "Puede que por ser nueva en esto, pero no estoy pendiente de las encuestas. Ni de las buenas ni de las malas. Me tengo que centrar en convencer y persuadir. La de abril era la campaña de la primavera, todo color y en la calle. Esta es otoñal. La gente está en el sofá y le cuesta levantarse. Pero lo vamos a hacer. Se tienen que levantar e ir a votar".

Calderón, junto a las diputadas Sandra Julià y María Muñoz. (Instagram)
Calderón, junto a las diputadas Sandra Julià y María Muñoz. (Instagram)

Probablemente, uno de los días más difíciles desde que entró en política fue el del Orgullo. María José lleva años desplazándose a Madrid para disfrutar del día: "He ido muy orgullosa siempre". El pasado 6 de julio, estaba en la primera fila con dirigentes de su partido y sosteniendo la pancarta naranja. Tuvo que aguantar que le tiraran latas, hielos, "de todo". Y lo peor no fue ese día. Fueron los posteriores: "Un machaque por redes continuo. Fue insoportable". Se quedó tocada unos días. Luego reaccionó: "Me di cuenta de que debía estar tranquila por haber ido y por saber que seguiremos yendo siempre".

Ella, como mujer LGTBI, saca pecho por el programa naranja en ese ámbito: "Es el más completo para el colectivo. Lo abordamos desde la transversalidad, que es como debe hacerse. Englobamos desde la gestación subrogada hasta la custodia compartida. Tantas, tantas cosas que no están resueltas y que necesitamos". No es partidaria de la instrumentalización de una condición sexual igual que de que no haya cupos, "que me ha pasado también". Pero tiene claro lo importante que es dar visibilidad al colectivo y a sus derechos desde lugares influyentes. El Congreso es uno esencial.

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