ninguna mujer en el debate

Así fueron los cinco bloques del debate: de Amancio Ortega a Cataluña

Las casi tres horas de debate a cinco han mostrado que el problema catalán acaba impregnando todos los aspectos de la política y hasta de la economía

Foto: Los candidatos a la presidencia del Gobierno, Pablo Casado (i), Pedro Sánchez (2i), Santiago Abascal (3d), Pablo Iglesias (2d) y Albert Rivera (d). (EFE)
Los candidatos a la presidencia del Gobierno, Pablo Casado (i), Pedro Sánchez (2i), Santiago Abascal (3d), Pablo Iglesias (2d) y Albert Rivera (d). (EFE)
  • 1. Cohesión de España: ahora, prohibir los referendos

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, ha defendido la España de "nacionalidades", aunque ha evitado contestar a la pregunta de Pablo Casado sobre si España es un nación o no, a pesar de que el líder del PP ha reiterado varias veces la cuestión. "Ya estamos con el racarraca, nacionalidades, señor Casado", ha dicho Sánchez, que también se ha enfrentado a su rival popular en el modo de frenar el desafío independentista en Cataluña.

El jefe del Ejecutivo ha defendido que "la crisis" de la comunidad autónoma es una "crisis de convivencia, no de independentismo". Por eso, ha añadido, lo que hay que hacer es incrementar los "espacios de convivencia", no los de confrontación. Sánchez, en concreto, ha propuesto tres medidas que a su juicio respaldan esta máxima general. Por un lado, ha dicho, crear una asignatura denominada 'Educación en valores civiles, constitucionales y éticos', modificar la ley audiovisual para controlar TV3 y castigar los referendos ilegales de nuevo en el Código Penal.

En este último punto, Casado le ha echado en cara que fue precisamente el PSOE, bajo el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero, el que quitó las propuestas de consultas ilegales de la normativa de delitos. "Usted es responsable de lo que ocurra en las elecciones en Cataluña", le ha interpelado Casado, a quien a continuación ha sacado los colores el líder de Vox, Santiago Abascal.

Este último ha subrayado que efectivamente fue Zapatero "quien eliminó" los referendos del Código Penal, pero también que "fue Rajoy quien no quiso recuperar la prohibición". "En Cataluña se ha producido un golpe de Estado permanente desde Jordi Pujol", ha sentenciado Abascal, que ha acusado a PP y a PSOE de "premiar" a los que "han traicionado a la nación". "El 155 que se aplicó fue descafeinado, no permitió recuperar TV3 ni los Mossos", ha zanjado el responsable de Vox, que ha insistido en que "hay muchos catalanes que lo están pasando fatal".

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Abascal ha insistido en que el Estado de las autonomías "ha fracasado", y ha incidido en las desigualdades entre comunidades autónomas. El líder de Vox ha anunciado que él pretende controlar TV3 y los Mossos, además de ilegalizar los partidos independentistas, extremo este último que ha provocado cierto revuelo. En concreto, en Sánchez, que ha aprovechado para pedir a Casado y a Rivera que expliquen si están con Vox en este punto, aspecto que ha molestado a ambos candidatos.

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, por su parte, ha ahondado en la misma línea de Abascal y ha mostrado un listado que ha caído hasta el suelo con todas las cesiones de competencias que ha concedido el PP durante sus mandatos y, por la otra cara, las que ha cedido el PSOE. "Tenemos que acabar con las concesiones y defender a los españoles que están callados, que no queman las calles", ha asegurado Rivera, que ha sido respondido por el candidato de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, con un giro de cintura.

"Hay cosas más interesantes que los rollos de papel", ha virado Iglesias, que ha insistido en defender que España es un país plurinacional y en tratar de buscar la connivencia con Sánchez. "No nos tenemos que achicar ante esta derecha ignorante y agresiva, España es plurinacional", ha subrayado. "Usted y yo deberíamos dejar atrás complejos y trabajar por la reconciliación para resolver el problema catalán", ha afirmado Iglesias, que ha sido inmediatamente respondido por el presidente del Gobierno, aunque no para recoger la mano tendida del líder de Podemos.

"Iglesias defiende que hay presos políticos y que hay que hacer un referéndum", ha criticado. "Yo no puedo defender eso", ha aclarado el jefe del Ejecutivo en funciones, que ha insistido varias veces en que la respuesta al problema de Cataluña, además de por las tres medidas mencionadas, pasa por responder con "unidad, proporcionalidad y firmeza democrática" a los retos que plantean los violentos en la calle.

  • 2. Política económica: del paro a Amancio Ortega

Parecía que el debate económico iba a girar en torno al empleo y la desaceleración económica, pero finalmente acabó entrando en el plató el nombre del fundador y máximo accionista de Inditex, Amancio Ortega. Y no entró como un ejemplo de empresario de éxito, sino por su donación a la sanidad pública. Y lo que es más sorprendente, quien defendió su nombre fue el candidato del PSOE y presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez. El líder socialista empleó la polémica generada por la donación de 310 millones del empresario para evidenciar su distancia con el candidato de Unidas Podemos, Pablo Iglesias.

Sánchez se empeñó durante todo el debate en mostrar todos los puntos que distancian a su formación de Podemos, y el económico no fue diferente. "He escuchado al señor Iglesias criticar a Amancio Ortega por hacer donaciones para la lucha contra el cáncer infantil", señaló Sánchez, "¿dónde está el problema?". Y para culminar, evidenció el rechazo a las críticas del líder de Podemos: "Discrepo de la forma que tiene usted de comprender el empresariado". Un mensaje claro y contundente: la empresa no es enemiga del Gobierno, sino aliada. Esto es, moderación y apoyo al sector privado para superar la desaceleración. En lo que no entró Sánchez es en preguntarle a Iglesias de dónde sale el dato de que Ortega paga únicamente el 5% por sus rentas del capital.

Amancio Ortega fue también el salvoconducto de Sánchez para no hablar del frenazo del empleo durante el tercer trimestre del año. Y no fue porque el candidato del PP, Pablo Casado, no lo intentara. "Y la EPA [Encuesta de Población Activa] ¿qué tal, señor Sánchez?", repetía Casado, "¿no quiere hablar de la EPA? Para que los españoles conserven su trabajo, Sánchez tiene que perder el suyo". Sánchez reconoció que "España claro que es vulnerable a las guerras comerciales o el Brexit, pero tenemos que ser rigurosos: tenemos pilares sólidos en nuestra economía". El presidente en funciones se negó a hablar de la ralentización del empleo y se centró en anunciar que nombrará a la ministra de Economía, Nadia Calviño, vicepresidenta económica para dar más peso a su cartera dentro del Consejo de Ministros.

Casado no fue el único que acusó a Sánchez de provocar la desaceleración de la economía, el candidato de Vox, Santiago Abascal, advirtió de que "tenemos una situación verdaderamente dramática" porque "viene una crisis y nos va a encontrar divididos" como consecuencia de la fragmentación provocada por el independentismo catalán. Para el candidato de la formación de extrema derecha, los problemas económicos son consecuencia del "despilfarro de las autonomías, que lleva al expolio fiscal". Abascal propuso suprimir las comunidades autónomas para ahorrar entre 60.000 y 90.000 millones de euros, esto es, un recorte del 19% de todo el gasto público de España.

El candidato de Ciudadanos, Albert Rivera, acusó por igual al PP y al PSOE del fracaso económico de España durante las últimas décadas, lo que ha provocado que España tenga la segunda tasa de desempleo estructural más alta de la Unión Europea. Rivera propuso una rebaja de impuestos que consistiría en la reducción de los tipos más altos del IRPF y eliminar el impuesto de sucesiones, que todavía se mantiene en algunas comunidades autónomas.

Sánchez se defendió de la revolución fiscal que propone la derecha: "Montoro [Cristóbal, exministro de Hacienda con Mariano Rajoy] ha reconocido que es imposible bajar los impuestos en España". Lo que dicen los estudios sobre el sistema fiscal español es que bajar los impuestos provoca una pérdida de recaudación, por lo que sería necesario realizar otros recortes en el Estado de bienestar. "Todos conocemos el modelo económico del PP porque lo hemos sufrido en los últimos años".

Iglesias fue el candidato que realizó más propuestas concretas, en un auténtico 'revival' del debate de marzo. El candidato de Unidas Podemos prometió crear un impuesto a la banca para recuperar el dinero del rescate financiero, subir el salario mínimo interprofesional a 1.200 euros al mes, revalorizar las pensiones con el IPC, intervenir los precios del mercado del alquiler y subir los impuestos a las empresas.

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Eso sí, Iglesias también volvió a tirar de su tópico engañoso preferido: "Las grandes empresas pagan un tipo efectivo del 7%, mientras que las pymes llegan al 18%". La comparativa es tramposa, porque toma datos homogéneos. En el caso de las grandes empresas, calcula el tipo efectivo como el porcentaje de impuestos que pagan en España sobre sus beneficios globales (que ya han tributado fuera). Por el contrario, para las pymes, calcula el tipo efectivo solo de los resultados en España. Las pymes y las grandes empresas, siempre que se estructuren como grupo empresarial con beneficios en el exterior, tributan en el extranjero parte de sus beneficios en virtud de los acuerdos contra la doble imposición. Y los tipos efectivos sobre resultado contable son más bajos en todos los casos, independientemente del tamaño de la empresa. Por ejemplo, en las pymes de seis a 10 trabajadores que se estructuran como grupo, el tipo sobre resultado contable es inferior al 6%.​

  • 3. Igualdad y políticas sociales: sin mujeres en el debate

Albert Rivera ha arrancado el bloque de política social e igualdad del debate electoral a cinco criticando que no haya una ley educativa única "y no 17", así como que se "adoctrine" en algunas escuelas catalanas. Tras esta introducción, se ha centrado en materia laboral y lucha contra la precariedad, proponiendo medidas programáticas como que todos los contratos sean indefinidos "de salida", que los autónomos tengan paro y que no paguen cuota si sus ingresos no llegan al sueldo mínimo. El líder de los populares, Pablo Casado, ha elegido las pensiones en su primer turno de intervención, achacando la herencia recibida de los socialistas y poniendo en valor la política del PP en el Gobierno: "Un sistema que siempre deja quebrado la izquierda y que la derecha garantiza", concluyó.

Pablo Iglesias fue el primero en recoger el guante de la presentadora Ana Blanco, quien llamó la atención sobre la ausencia de mujeres candidatas en estas elecciones. "Ojalá sea el último debate en el que no haya candidatas", replicó, al tiempo que interpeló a Casado, manteniendo su discurso en materia de la igualdad, preguntándole si compartía las declaraciones de la portavoz del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, quien puso en duda que "solo sí es sí". "Con manadas no hay ninguna duda", respondió, tras lo que recordó que el PSOE modificó el Código Penal para eliminar la tipificación de violación "y lo tuvimos que retomar nosotros".

El candidato socialista, Pedro Sánchez, defendió la paridad, poniendo en valor tanto la del Congreso de los Diputados como la del propio Gobierno. Arremetió también contra supuestos recortes de libertades de los populares, como con el impulso de la denominada 'ley mordaza', y propuso impulsar el ingreso mínimo vital, implantar la grauitidad en educación de cero a tres años, impulsar el parque de vivienda pública en alquiler, multiplicar las becas, derogar la ley mordaza y aprobar una ley de eutanasia. Para ello, dijo, "quien quiera Gobierno, tiene que votar al PSOE".

Rivera volvió a aprovechar este bloque para poner en duda la "nación de naciones" que en su día defendió Sánchez. "Ustedes han desdibujado España para contentar a los nacionalistas", arremetió. En esta línea, defendió la igualdad de todos los españoles, a través de la equiparación salarial de los funcionarios autonómicos. "Quiero que todos los españoles sean iguales y vamos a hacer la revolución por la igualdad".

En este punto del debate, Iglesias afeó la "falta de respeto" por que en el bloque de política social se acabase hablando de Cataluña y se hiciese además con un tono crispado. "Ahora sí que hablamos de la unidad de España, porque lo que une de verdad es que si tu abuelo es dependiente, tenga alguien que le atienda o ir a un hospital si necesita atención sanitaria". En el capítulo de propuestas, destacó la asistencia al dentista gratuita, la educación de cero a tres años universal y el material escolar gratuito para las familias vulnerables.

Santiago Abascal le replicó que no podía dar lecciones a los demás, usted hizo la moción de censura apoyado en todos los enemigos de España. En política social, añadió que también es "seguridad" e "inmigración ilegal". En este punto, sacó a los menas, porque supuestamente generan "un problema de seguridad". Mujeres que no pueden salir a la calle seguras, añadió, y dijo que "ha habido más de 100 manadas y el 70% son extranjeros". Pidió también al resto de candidatos que no le diesen ninguna lección en materia de igualdad tras pedir la cadena perpetua para los violadores, añadiendo que "las mujeres quieren sobre todo que les demos seguridad".

"Un discurso del odio", le repochó Pedro Sánchez comparándolo con Matteo Salvini. "Inseguridad en los barrios las crean las casas de apuestas que habría que limitar de una vez", le contestó Iglesias. El líder de Vox no se ablandó, más bien al contrario, asegurando que se debía "hablar de política social en primer lugar para los españoles". Lo hacía tras preguntar retóricamente a Sánchez cuánto cuesta la sanidad universal para los "inmigrantes ilegales" y cómo se iba a atender en la sanidad a los españoles "si se atiende primero a los de fuera".​

  • 4. Calidad democrática: el silencio de Sánchez

El candidato del PP, Pablo Casado, ha interpelado en reiteradas ocasiones al presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, sobre si el PSOE aceptará los votos de los partidos independentistas para conformar un nuevo Ejecutivo. Sin embargo, la respuesta ha sido el silencio. A pesar de la insistencia de Casado, Sánchez ha preferido no responder. "Es muy fácil, sí o no", ha reiterado sin éxito Casado. Hasta el propio líder de Ciudadanos, Albert Rivera, ha pedido una contestación al candidato socialista sin éxito alguno.

"¿Va usted a pactar con Otegi o con Torra para ser presidente del Gobierno? Conteste, por favor", ha insistido el líder del PP. "Estamos aquí porque ustedes dos no se han abstenido", ha sido la única respuesta que ha conseguido Casado de Sánchez, que ha tratado de atacar al candidato popular por la vía de la corrupción, donde ha encontrado un "y tú más" por parte del líder del PP, que ha sacado a colación el caso de los ERE de Andalucía.

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También ha habido un enfrentamiento entre los líderes de Vox, Santiago Abascal, y de Podemos, Pablo Iglesias. Este último ha comparado al bando nacional de la Guerra Civil española con las SS alemanas. "Mi abuelo no era de las SS", le ha respondido Abascal durante su momento más encendido. "Ni usted ni Sánchez me van a dar lecciones, porque soy el único de este debate que ha estado amenazado por ETA y se ha jugado la vida", ha añadido Abascal, que ha acusado a Iglesias de estar en una 'herriko taberna' mientras esto ocurría y a Sánchez de estar jugando al baloncesto.

Ha sido en ese momento cuando Iglesias le ha recordado que en sus listas se encuentra Rosa Lluch, hija del exministro socialista Ernest Lluch, asesinado por ETA cuando contaba 63 años. "Es una víctima de ETA que no da lecciones, que se limita a hacer su trabajo", ha dicho Iglesias, que ha provocado la inmediata reacción de Abascal, que ha confesado no entender cómo algunas víctimas se pliegan a lo que el líder de Podemos dice. "No sé por qué lo aceptan", ha admitido antes de que Iglesias acuse a Vox de "no respetar el orden constitucional".

Ambos han sido interrumpidos por Rivera, que les ha acusado de vivir en el pasado. "¿Os parece que volvamos a 2019?", ha propuesto el candidato de Ciudadanos, que ha asegurado que solo ve "odios" en este tipo de encontronazos, que también se han producido entre Abascal y Sánchez, que igualmente se han enfrascado a cuenta de la Ley de Memoria Histórica. Ambos candidatos se han arrogado el papel de amigos de la concordia. Sánchez le ha achado que el líder de Vox solo divide con lo que dice y este le ha respondido que la que enfrenta a los españoles y abre heridas es la Ley de Memoria Histórica. "Restituir a las víctimas no es levantar heridas", ha subrayado el presidente del Gobierno en funciones, que ha mantenido igualmente el choque con Casado de los anteriores bloques.

En concreto, ambos se han enfrentado en relación a la propuesta de Sánchez de que gobierne la lista más votada para poder salir del bloqueo, un planteamiento que han criticado también Rivera y el propio Iglesias, que ha defendido que España se basa en un sistema parlamentario y que es necesario pactar. Casado, por su parte, ha acusado a Sánchez de llevar "año y medio en funciones" tras ganar una moción de censura que la Audiencia Nacional ya ha tachado de "incorrecta". Durante el discurso de la moción, ha recordado, el ahora presidente del Gobierno habló de "elevar la calidad democrática". Sin embargo, ha censurado, "lleva tres años sin llegar a ningún acuerdo", ha "pactado con Bildu y con Torra", ya "ha cesado a dos ministros" y otros "están siendo investigados" y ha sido "sancionado por la Junta Electoral Central" por utilizar la Moncloa con fines electorales.​

  • 5. Política internacional: fronteras 'seguras' y poco Brexit

El bloque de política internacional, el último del debate electoral a cinco, lo ha abierto Santiago Abascal apostando por las "fronteras seguras" y la "inmigración ordenada". Con un discurso proteccionista, el líder de Vox ha incidido en la política migratoria y defendido el soberanismo. "El modelo de Vox es el que defiende la identidad y la soberanía", frente a otro modelo imperante, según dijo, que "defiende el multiculturalismo, que ha fracasado". Esto es, polarizó entre soberanismo y globalismo y aunque rechazó etiquetarse como un partido euroescéptico, arremetió contra lo que consideró "una secta en la que se persigue al que quiere salir".

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, mantuvo un mensaje más europeísta e ironizó que para cumplir las leyes de extranjería "ojalá fuera tan fácil como levantar muros más altos". Frente al proteccionismo, también defendió la firma de más tratados bilaterales y multilaterales porque "el comercio es la civilización, no le pongamos barreras ni guerras comerciales" para defender así a las empresas españolas.

Pedro Sánchez reivindicó la celebración en Madrid de la Cumbre del Clima de la ONU, tras suspenderse en Chile por los últimos episodios de inestabilidad política. "La inmigración no llegó con el PSOE, lo que llegó con el PSOE fue la política migratoria", zanjó el presidente en funciones tras defender que la inmigración irregular se ha reducido durante su mandato. "También hemos rescatado seres humanos", añadió, para reconocer que el desafío que se tiene por delante pasa por una política migratoria común europea. El líder de los socialistas apostó también por reforzar el proyecto común europeo, aprobando un salario mínimo interprofesional en Europa y estrategias comunes para la transición ecológica o la lucha contra la pobreza infantil.

Pablo Casado puso sobre la mesa el Brexit, aunque no logró que Sánchez le respondiese qué iba a ocurrir con las empresas españolas y, sobre todo, con Gibraltar. El líder del PP aprovechó también el bloque de política internacional para hablar sobre la política agraria común. Las ayudas de esto fondo europeo, dijo, se redujeron un 30% con el PSOE, por lo que se comprometió a ir a Bruselas a renegociarlas para devolverlas a los 47.000 millones de euros. En materia de medio ambiente, puso también en valor las políticas pasadas de gobiernos populares, como la firma de los objetivos de Kioto para la reducción de emisiones.

"La seguridad no la dan ni los muros ni el racismo", arrancó Pablo Iglesias, replicando a sus rivales en el debate. En este sentido, puso el foco en las multinacionales "que no pagan impuestos" en España y que perjudicarían a sectores como el del taxi o que incrementarían los precios de los alquileres en el caso de los fondos buitre. "Hay que proteger al taxi" o "poner límites" a los fondos buitre como, según especificó, Blackstone, que acumula una considerable bolsa de vivienda en alquiler. Ofrecer seguridad a la gente, añadió, frente a las inseguridades que producirían el Brexit o la guerra comercial. Asimismo, defendió el concepto de soberanía, pero asociándolo "a tener una banca pública o una empresa pública de energía que pueda competir con el oligopolio eléctrico".

  • 6. Los minutos de oro: del viva España a la carta de Iglesias

El minuto de oro lo ha iniciado en primer lugar Santiago Abascal, con un discurso centrado en "combatir la inmigración ilegal que llena de delincuencia nuestras calles y que perjudica a los españoles más modestos". Arremetió también contra el Estado de las autonomías, que pidió reformar, y pidió "defender la libertad frente a la dictadura progre". Un minuto de oro con un tono suave que contrastó con su encendido contenido, y que acabó con "buenas noches y viva España".

Rivera fue el segundo, según el sorteo, en realizar el minuto de oro. Lo centró haciendo suyo el "sí se puede" frente a todas las veces que se les habría dicho a los españoles que "no se puede", tanto para montar un negocio, una familia, encontrar un trabajo o superar una enfermedad. "Si quieres cambiar las cosas, claro que se puede", reiteró, para pedir el voto a quien se sintiese liberal, de centro o "valiente". "No votes con miedo, vota con la cabeza y vota con el corazón. Vota lo que eres, vota Ciudadanos", remató.

Pedro Sánchez arrancó su minuto negando tanto a la derecha por decir que fuese a pactar con los independentistas como a Unidas Podemos por decir que fuese a pactar con la derecha. "Ambas cosas no son ciertas", aseveró, dejando el escenario de los pactos poselectorales abierto. Reprochó también a Iglesias su visión territorial, como ya había hecho durante el debate, y defendió la "cohesión social y territorial". Finalmente, pidió el voto "para tener un Gobierno fuerte, estable y que permita construir políticas sociales".

El líder de los populares empatizó con los espectadores dirigiéndose directamente a ellos. "Quisiera ser el presidente que está a tu lado, que te sea útil", arrancó. Prometió que no le temblará el pulso "frente a los separatistas", para proteger a los mayores garantizando las pensiones, creando empleo de calidad o protegiendo a las familias. Un presidente, dijo en la misma línea que Sánchez y la mayoría de candidatos, "para desbloquear", ofreciendo también "recuperar la concordia". Cerró su intervención pidiendo no fragmentar el voto de las derechas "como en abril".

El encargado de cerrar el debate haciendo uso de su minuto de oro fue Pablo Iglesias, y lo hizo rompiendo los esquemas. Lo dedicó a leer una carta de una joven valenciana de 28 años. Una joven con un trabajo precario y que no puede independizarse por el alto precio de los alquileres. "Necesitamos un cambio y lo necesitamos ya", dijo, para añadir: "Que nadie te convenza de que no se pueden cambiar las cosas. Puede haber un Gobierno que defienda a la gente. Sí se puede".

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