MARI CARMEN MARTÍNEZ, CANDIDATA ESTE 10-N

La sumiller que garantiza el escaño de Cádiz a Rivera: "Cs es como un vino Amontillado"

Mari Carmen Martínez abandonó su gran pasión por dar el salto a la política de la mano de Ciudadanos. Tiene claro que el partido es como uno de esos vinos jerezanos "que nunca fallan"

Foto: La cabeza de lista de Ciudadanos por Cádiz, Mari Carmen Martínez.
La cabeza de lista de Ciudadanos por Cádiz, Mari Carmen Martínez.

María del Carmen Martínez (Jerez de la Frontera, 39 años) encabeza la lista de Ciudadanos por Cádiz al Congreso de los Diputados, una de las provincias en las que el partido naranja lleva tiempo asentándose con fuerza. En las pasadas generales superó los 131.000 votantes y logró dos escaños, igual que en Málaga y Sevilla. Albert Rivera quiso arrancar la campaña el jueves por la noche en esa provincia —“por el simbolismo liberal”, explicaban desde el partido— conscientes en realidad de que en Andalucía se juegan mucho. A su lado estaba la candidata jerezana, que comparte localidad natal con Inés Arrimadas.

Lo que más le preocupaba a Mari Carmen (así la llaman todos en el partido) es que su hijo Joaquín (5 años) entendiera su “nuevo trabajo”. “De repente viajas mucho más. Estás de un lado para otro. A veces sales en la televisión o te escucha por la radio. Era todo un reto”, reconoce. Ahora ya no solo lo comprende, sino que le pide cuentas: “¿Y tu jefe?”, le pregunta de vez en cuando cuando sale el nombre de Rivera en la conversación.

Aparcó el vino, su gran pasión, por dar el salto a la política. Cuando recibió la llamada de la secretaria de Organización del partido en Cádiz para que se uniera al proyecto de Juan Marín —hoy vicepresidente de la Junta andaluza— llevaba ya unos años trabajando en su propia marca como sumiller. En 2015 creó Miss Catas, un proyecto que buscaba acercar el mundo del vino a todos los públicos y desechar la imagen elitista que muchas veces rodea al sector. “La idea era que toda la gente pudiera disfrutarlo, de su tradición, de los maridajes, de cómo se elabora”. Una pizca de nostalgia invade la conversación. No puede evitarlo.

En realidad, consultó poco la decisión en casa. Se la comunicó a su marido la tenía prácticamente tomada. La primera reacción fue de sorpresa. Iba a ser política. Sus amigos tardaron poco en apuntalarla. “Te pega”. Llegó al ‘mundo naranja’ en uno de los encuentros ciudadanos que el partido organiza. Acudió precisamente como sumiller —el acto era sobre hostelería— y le gustó tanto que repitió en otro enfocado al turismo. Se fue acercando a la formación de Rivera y por fin sintió, explica a este diario, “que un partido representaba lo que pensaba y lo que quería para Cádiz”.

Mari Carmen Martínez en una de las catas.
Mari Carmen Martínez en una de las catas.

Antes de adentrarse en el sector del vino trabajó más de siete años en un despacho. Estudio Empresariales en Sevilla y después en Huelva. Pasó por el sector bancario (primero en El Monte y luego en Cajasol) y dedicó otra parte de su trayectoria a la asesoría. Clientes, números, impuestos… “No puedo decir que no me gustara. Pero me faltaba algo”. En busca de creatividad decidió dar un giro de 180 grados a su vida. El mundo de la viticultura le resultaba cercano. Su abuelo trabajó como químico en una gran bodega de Jerez y su madre, viuda desde que Mari Carmen cumplió 18 años, era propietaria de un restaurante en la localidad jerezana.

El ejemplo del emprendimiento lo tenía en casa desde pequeña. Cuando quiso dejar el despacho su madre le hizo la misma pregunta de siempre: “¿Estás segura?”. Con la respuesta afirmativa le dijo, también, lo de siempre: “Pues para adelante”. La frase se la volvió a repetir cuando su hija le explicó que se presentaría a las primarias de Ciudadanos para ser candidata al Congreso de los Diputados. Lo hizo como independiente, aunque ya ha tramitado la afiliación. “Quiero devolver esa confianza. Cada día creo más en el proyecto”, insiste haciendo caso omiso de la sangría en las encuestas.

A la pregunta de si se parecen en algo la política y el vino, no tiene dudas. “Se parece mucho en que son dos cosas para compartir. Te permite hablar y conocer a las personas”. Si Ciudadanos fuera un vino, también lo tiene claro: “Sería un Amontillado. Es un el vino más versátil, es un vino generoso, maridable con todo. Lo suficientemente profundo como para disfrutarlo, pero fresco para que le guste a mucha gente distinta”.

No se para ahí. “Piensa que en un vino Amontillado, los más jóvenes tienen 12 años. Durante un tiempo, de hecho, son fino. En su momento de crecimiento, hasta que se establece… Es como en política para darte a conocer. Pero después cambia. Se va oxidando y le lleva a un crecimiento, a una madurez que lo convierte en ese vino. Como ha ocurrido con Ciudadanos. Es un vino con el que nunca fallas. Pues políticamente igual”.

No hace falta que lo prometa. Es su pasión “por delante de todo”. Reconoce, eso sí, que su llegada a la política hace lo que más le apetezca es estar con su hijo. Igual que pasar tiempo con sus amigos. Desconectar en la medida de lo posible. "Ir a un ‘camping’ en la playa" o acercarse un fin de semana a Madrid, pero a disfrutar. Nada de Congreso. A ver a sus amigos o visitar a su hermano. "Lo que me gusta es estar con gente a todas horas".

No esconde la emoción de haber abierto la campaña en Cádiz. “Somos el partido que esta tierra necesita. Ya estamos gobernando en Andalucía. Yo lo que quiero es lo mejor para esta provincia”. Entiende la política como una etapa más, aunque su escaño se da por seguro el próximo 10 de noviembre. Cuando se acabe, eso sí, volverá a sus catas en Jerez.

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