A LA CAZA DEL VOTO INDECISO

Todos contra Sánchez, la sorpresa Vox y la incógnita Cs: el debate según los expertos

Con una bolsa de indecisos que supera el 30% y unas audiencias estimadas por encima de los nueve millones de espectadores, el debate condicionará la semana previa a la cita con las urnas

Foto: Plató del debate electoral celebrado en La 1 el pasado 28-A. (TVE)
Plató del debate electoral celebrado en La 1 el pasado 28-A. (TVE)

El debate electoral de este lunes, el decimoquinto emitido en televisión, condicionará la semana previa a la cita con las urnas convirtiéndose en el evento mediático central para los distintos candidatos, como coinciden en remarcar los expertos en comunicación política. Con una bolsa de indecisos que supera el 30% de quienes tienen pensado acudir a votar, según el último CIS, y unas audiencias estimadas por encima de los nueve millones de espectadores, los equipos de campaña de los diferentes partidos tienen esta cita marcada en rojo en sus agendas. Quienes parten desde una posición menos favorable con base en las encuestas, incluso lo apuestan todo a esta carta para remontar.

La presencia del candidato de Vox, Santiago Abascal, será uno de los elementos más novedosos de este debate con respecto a la anterior campaña, además de que será el único que se celebre, frente a la ida y vuelta de abril. Para el profesor de Comunicación Política de la URJC José Manuel Sánchez Duarte, otra de las principales características diferenciadoras de este debate es el "contexto de hartazgo" entre el electorado por la repetición de los comicios y el "ciclo electoral continuo" iniciado en abril con unas generales, a las que siguieron un mes después las municipales, autonómicas y europeas y ahora nuevamente generales. Este ambiente de "desconfianza" y "distancia entre el electorado y sus gobernantes" supone una dificultad añadida para que los candidatos se refuercen ante los suyos y más aún para atraer a los indecisos. La autocrítica sumará.

"El debate estará más centrado en lo que pasó que en lo que pasará", vaticina el asesor de comunicación y consultor político, Antoni Gutiérrez-Rubí, en referencia al contexto de una repetición electoral por la falta de acuerdo para formar gobierno. Es por ello que apunta al hecho de que probablemente se producirán "más reproches que propuestas". Precisamente, la repetición electoral por la imposibilidad de formar gobierno hará que el principal estímulo del electorado para seguir el debate sea "saber quiénes cederán para formar gobierno", apunta este consultor que recientemente ha publicado el libro 'Gestionar las emociones políticas' (Gedisa).

El principal estímulo del electorado para seguir el debate será "saber quiénes cederán para formar gobierno"

La gran pregunta que planeará sobre todo el debate, apunta la presidenta de la Asociación de Comunicación Política, Verónica Fumanal, será con quién pacta Pedro Sánchez. "Marcará de forma decisiva todo el debate y el PSOE va a estar entre dos acusaciones cruzadas. Por un lado, la de Unidas Podemos, que centra su campaña en el riesgo de que el PSOE pacte con el PP. Por otro lado, la de PP y Ciudadanos, por la amenaza de que pacte con Podemos y nacionalistas", explica. En esta línea, Pablo Iglesias ya ha pedido en público a Sánchez que se comprometa durante la campaña a no pactar su investidura con los populares. Como concluye Fumanal, el debate es "una oportunidad para que el resto de aspirantes pongan en un brete a quien encabeza las encuestas. Todos van a intentar batirle o dejarle en mala posición".

Que el debate se convierta en un 'todos contra Sánchez' es unos de los escenarios más factibles, según coinciden en interpretar los entrevistados. Una situación que, paradójicamente, podría beneficiarle, según Sánchez Duarte, si logra ofrecer una imagen de estabilidad, "remarcando un perfil presidenciable que transmita seguridad y confianza".

Para Gutiérrez-Rubí, si el debate sobre las coaliciones postelectorales se convierte en uno de los asuntos centrales de la noche se incrementará todavía más la presión sobre Sánchez. En cualquier caso, seguramente será una cuestión que se deje pretendidamente abierta. "Sánchez puede tener dos o incluso tres opciones distintas para gobernar. Cuántas más mejor para él", indica, para añadir que sus adversarios, en cambio, se moverían en un mejor terreno cuánto más cerradas sean estas opciones de gobernabilidad tras el 10-N. En este 'todos contra Sánchez', Gutiérrez-Rubí también cree que el presidente en funciones podría logar surfear la situación si frente a los ataques logra ofrecer una "imagen de serenidad y centralidad, aunque es probable que Pablo Casado intente disputarle este territorio".

El debate es "una oportunidad para que el resto de aspirantes pongan en un brete a quien encabeza las encuestas. Todos van a intentar batirle"

Si Sánchez es quien más tendría que perder y menos que ganar, en el lado opuesto se situaría Santiago Abascal, que participa por primera vez en los debates electorales ya que en la anterior campaña no contaba con representación institucional. "Los debates sirven para fortalecer a los electorados propios, y en este caso a Vox le va a venir muy bien, teniendo en cuenta que tiene un discurso muy marcado, dialécticamente violento, en línea con un discurso fuerte que premian sus votantes. Que tenga esta plataforma de visibilidad y que confronte con todos los candidatos les podrá favorecer, más en una campaña de polarización".

"Abascal no tiene nada que perder", asegura Fumanal. Igual que en otros formatos, apunta, "creo que va a ir muy bien preparado al debate para fijar sus ideas fuerza y sobre todo el tema catalán, que será otro de los grandes protagonistas. Se trata de un marco en el que siempre se mueve mejor la derecha". En una línea similar, Gutiérrez-Rubí reflexiona que una de las sorpresas del debate puede ser Vox. "Lo previsible es que juegue un papel de ir contra el 'establishment' que representarían los demás, incluido Unidas Podemos, como partido ya establecido, sin hacer concesiones y atacando a todos por igual, aunque con más dureza a Sánchez como responsable máximo de la política territorial del Gobierno, centrándose así en Cataluña".

"Que Abascal tenga esta plataforma de visibilidad y que confronte con todos los candidatos le podrá favorecer, más en una campaña de polarización"

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, presenta más interrogantes para estos analistas. "Siempre es una incógnita, si logra sobrevivir al naufragio y si es capaz de encontrar su tono teniendo al lado a Abascal", apunta Sánchez Duarte. "Veremos con qué 'performance' acude", ironiza Fumanal en referencia a que en los anteriores debates utilizó toda suerte de carteles y recursos, incluida una tesis de Sánchez.

Gutiérrez-Rubí añade por su parte que el debate servirá para saber si se confirma o no el giro de Ciudadanos, siguiendo también los pasos de Pablo Casado hacia una menor agresividad, o por el contrario "hace un requiebro despistando de nuevo a los electores". Menos unanimidad hay respecto a Pablo Iglesias. El profesor de la URJC entiende que va a dejar el tono moderado que lo caracterizó en los debates de la anterior campaña para "recuperar su faceta más de militante y de movimientos sociales que la de hombre de Estado con la que se presentó en la última ocasión". Un cambio, dice, "para volver a girar más a la izquierda y remarcar que el PSOE ha perdido ese espacio". La presidenta de la Asociación de Comunicación Política, en cambio, entiende que mantendría el tono moderado porque en los debates del 28-A le funcionó y lo normal es que volviese a repetirlo para no arriesgarse.

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