ITINERARIO DEFINITIVO AÚN POR CERRAR

Sánchez se lanza a un maratón el 10-N y abre campaña en Sevilla y cierra en Madrid y BCN

Protagonizará entre dos y tres actos diarios para movilizar al máximo. Ferraz prepara una decisión muy simbólica por el contexto y la importancia en votos: que eche el telón en la capital catalana

Foto: Pedro Sánchez, junto con el 'president', Ximo Puig, y el ministro de Ciencia, Pedro Duque, este 25 de octubre en Alicante. (EFE)
Pedro Sánchez, junto con el 'president', Ximo Puig, y el ministro de Ciencia, Pedro Duque, este 25 de octubre en Alicante. (EFE)

Los partidos están a punto de adentrarse en una campaña oficial inédita en España. De solo una semana. Un suspiro, aunque lleven semanas recorriendo el país. Pero el esprint final será esta vez muy corto y el voto, amenazado por una abstención que seguramente sea más alta que la de las generales del 28 de abril —cuando la participación escaló hasta un 75,75%, la sexta más elevada desde 1977—, aún muy inestable, dados los acontecimientos que han convulsionado la escena política y que aún pueden no haber encontrado un reflejo fiel en las encuestas. Pedro Sánchez, aunque parte como claro favorito, se juega mucho. Para empezar, batir los malos pronósticos que, de manera consistente, han venido pintando un PSOE estancado o directamente a la baja. Y, para seguir, porque lo que persigue es una mayoría más amplia que le permita gobernar sin demasiadas ataduras, aunque es obvio que el umbral de la absoluta se le sigue quedando lejísimos.

El presidente retomó este pasado lunes su actividad como candidato después de la semana de disturbios violentos en Cataluña. Pasó primero por Ciudad Real, el martes se desplazó a Huelva y Cádiz; el miércoles paró en Segovia, Zamora y Salamanca; el jueves, en Guadalajara. La España vaciada, donde los últimos escaños los disputa con Cs y PP. Ayer viernes se movió hasta Elda (Alicante), y este sábado y domingo se reparte entre San Cristóbal de La Laguna (Tenerife) y Las Palmas de Gran Canaria y A Coruña.

El próximo lunes, 28 de octubre, nueva puesta de largo: presentará su campaña en el Novotel Madrid Center —ya celebró allí el PSOE su penúltimo comité federal, el del pasado marzo—. Campaña que ya arranca oficialmente el jueves 31 por la noche y que Sánchez iniciará de nuevo en Sevilla. La novedad, en este viaje hacia el 10-N, la proporcionará el cierre que ya baraja Ferraz, aunque está sujeto a cambios: el candidato prevé echar el telón el viernes 8 de noviembre en Madrid, primero, y en Barcelona, después. Todo un gesto hacia una comunidad que es prioritaria por la situación de inquietud política —si es que no hay un nuevo rebrote de la violencia, como el Ejecutivo se teme—, y en la que los socialistas aspiran a recuperar la primera plaza, dada la inédita lucha en el espectro independentista que podría hacer que esa medalla de oro la perdiera ERC.

Esta semana Sánchez ha retomado la actividad de partido y ha visitado la España vaciada. El próximo lunes presenta la campaña del 10-N


El líder socialista ya inauguró la campaña del 28-A en Sevilla. Más en concreto lo hizo en Dos Hermanas, el feudo controlado por su alcalde desde 1983, Quico Toscano, una de las cabezas visibles de la oposición interna a Susana Díaz. En aquel momento, las relaciones del presidente con la exjefa de la Junta eran tirantes, muy tirantes, y el solo gesto de elegir Dos Hermanas, la ciudad en la que además él mismo había lanzado su candidatura contra Díaz en enero de 2017, era toda una declaración de intenciones. La estrategia de la dirección pasaba por esperar al debilitamiento progresivo de la baronesa, una vez perdido el Gobierno andaluz.

Cambio con Díaz

Sabiéndose acorralada, ella mudó de piel para intentar sobrevivir. Pactó primero con Ferraz para salvar a los presidentes de las diputaciones provinciales y luego se alistó en las filas sanchistas, más por conveniencia, como dicen sus críticos, que por convicción. Lo cierto es que si para el 28-A no volcó todo el aparato del partido a favor de Sánchez, ahora sí tiene previsto poner la federación más poderosa del PSOE al servicio del jefe. Díaz no ha dejado de prodigarse en cariños con el presidente, y no se le escapa ni una mala palabra contra él. En Ferraz reconocen que la maquinaria del partido en Andalucía está funcionando con normalidad y que la predisposición del núcleo duro de la baronesa es total. La traducción operativa, de cara a este 10-N, es que Sánchez abrirá campaña en Sevilla capital, aunque puede que a medianoche, cuando ya se podrá pedir el voto, la pegada de carteles se desplace hasta Dos Hermanas.

El patrón será el mismo que el del 28-A: protagonismo del líder, acompado de los barones autonómicos, no con los exjefes del Ejecutivo

El viernes 1 de noviembre, día festivo (y por eso el Consejo de Ministros se pasará a la víspera), el candidato barre parte del norte del país: Euskadi, La Rioja —donde el PSOE, con Concha Andreu al frente, gobierna desde el pasado agosto, por primera vez en 24 años— y Navarra. El sábado 2, el PSOE buscará hacer la primera demostración de fuerza en Valencia. En concreto, en Mislata, localidad del área metropolitana que gobierna el socialista Carlos Fernández Bielsa. Enseguida sobreviene el parón por el debate. En principio, en el comité de campaña cuentan con un paréntesis en la agenda del candidato de dos días. Así, no tendría mitin ni el domingo ni, con toda seguridad, el lunes. Esa noche participará en el único debate televisado de este 10-N, y que será a cinco, con Pablo Casado, Albert Rivera, Pablo Iglesias y Santiago Abascal, organizado por la Academia de Televisión y en el que también colaboran RTVE y Atresmedia.

Las agendas de los días siguientes, cuentan en Ferraz, no están del todo cerradas, aunque se da garantizado que el candidato recorra los bastiones clásicos: más Andalucía, Extremadura, Asturias, Aragón otra vez... Se pegará, dicen en la cúpula, un atracón de actos. Entre dos y tres diarios, entre paseos matinales y mítines vespertinos. En todos ellos, el protagonista será él mismo junto al barón autonómico de turno. Como sucedió en la carrera para el 28-A, no Sánchez no tirará de los expresidentes Felipe González o José Luis Rodríguez Zapatero. Los actos descansarán en los hombros del jefe del Ejecutivo en funciones. La pretensión, como hasta ahora, es movilizar al máximo. En la cúpula observan que la militancia está respondiendo bien. Sánchez también seguirá con su plan de múltiples entrevistas hasta el final.

Sánchez se lanza a un maratón el 10-N y abre campaña en Sevilla y cierra en Madrid y BCN

Tradicionalmente, el último jueves de campaña el candidato pisaba Barcelona. Y así, de hecho, figura todavía en la planificación del PSC. Pero este viernes se afianzó un cambio que tiene visos de ser definitivo: pasar el mitin central de los socialistas catalanes, con el presidente en funciones, al mismo viernes 8 de noviembre. No es la primera vez que el PSOE opta por un doble broche en una campaña. Es decir, un primer acto a media tarde en una ciudad y otro segundo, ya más hacia las 22 horas, apurando el margen legal, en otra urbe bien conectada, en AVE o en avión, con la primera. Sin ir más lejos, para el 28-A Sánchez cerró primero en Toledo (por la mañana), luego en Madrid, hacia las 18:00, y finalmente se desplazó a Valencia. Un movimiento que tenía todo el sentido porque a las generales se sumaban las autonómicas valencianas en las que repetía como cabeza de cartel el 'president', Ximo Puig, que consiguió la reválida.

Quejas con el respaldo de los demás

Ahora, Ferraz baraja hacer un doble cierre en Madrid y Barcelona. Por este orden. De hecho, fuentes de la cúpula del PSOE-M apuntaron a este diario que recibieron el encargo este viernes, por parte de Ferraz, de preparar un mitin para las seis de la tarde del viernes 8 en la capital, con el fin de que dé tiempo al candidato a marchar a la Ciudad Condal para echar allí definitivamente el telón. Fuentes de Ferraz también ratificaban este doblete. En el PSC decían no tener "confirmación" del último cambio.

Será este próximo lunes cuando Sánchez presente la campaña y se conozca el itinerario final, pero esta propuesta de doble cierre Madrid-BCN se daba por bastante segura a última hora de este viernes en la sede federal.

Sánchez pretende lanzar un mensaje a Cataluña, de diálogo siempre supeditado a la ley, y de apuesta por la "convivencia", no por la fractura

De prosperar esta alternativa, lo importante sería el gesto. Primero, tener un pie en las dos grandes ciudades españolas. Dos, lo más relevante, lanzar un mensaje para Cataluña, un elemento que el PSOE ha querido que esté muy presente en su campaña, antes incluso de que se notificara la sentencia del 'procés'. El presidente ha incidido en todo este tiempo en que quiere que la respuesta al desafío secesionista sea "firme", "proporcional" y "unitaria", aunque esto último depende del resto de fuerzas y se queja de que de ellas no ha recibido ese respaldo, al contrario de lo que hizo el PSOE con Mariano Rajoy en el tormentoso otoño de 2017. Sánchez quiere exhibir su apuesta por la "convivencia" entre catalanes, por el diálogo, sí, pero siempre dentro del marco de la legalidad. Por la profundización del autogobierno, y en ningún caso por la ruptura ni por la autodeterminación.

Pedro Sánchez, el pasado 29 de septiembre en la pineda de Gavà (Barcelona), con los presidentes de Congreso y Senado, Meritxell Batet y Manuel Cruz, y el líder del PSC, Miquel Iceta. (EFE)
Pedro Sánchez, el pasado 29 de septiembre en la pineda de Gavà (Barcelona), con los presidentes de Congreso y Senado, Meritxell Batet y Manuel Cruz, y el líder del PSC, Miquel Iceta. (EFE)

En el PSOE, hace una semana, se percibía un cierto temor en los territorios a que si los episodios de violencia no se controlaban acabara perjudicando al candidato, por lo que le obligaría a adoptar medidas más duras. Pero los disturbios disminuyeron radicalmente el sábado pasado, y ya no se han vuelto a reproducir. El Gobierno, no obstante, dice estar alerta. No bajará la guardia.

"Templanza como fortaleza"

Este mismo viernes, en una entrevista en 'Al rojo vivo' (La Sexta), y preguntado por si prevé más altercados en los próximos días, el presidente respondió que el Ejecutivo tiene "información" de que, en efecto, hay "grupos violentos" que quieren "cronificar esta crisis", como dijo el pasado lunes en Barcelona. Pero se encontrarán, reiteró, con la "respuesta serena y firme" de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. El Gabinete socialista enmarca las protestas violentas en Cataluña en un problema de orden público que debe ser atajado como tal, sin estridencias. Y sin pensar en soluciones extraordinarias, como la aplicación por segunda vez del 155 o la activación de la Ley de Seguridad Nacional. "La templanza es sinónimo de fortaleza", replicó. "El Gobierno de España está haciendo lo que tiene que hacer".

El PSC aspira a recuperar su puesto de primera fuerza en las generales en Cataluña, arañando votos a Cs y aprovechando la división del separatismo

Cataluña no es, además, una comunidad menor para los socialistas. Fue, junto con Andalucía, su tradicional vivero de votos. Esa hegemonía en unas generales la perdió en el naufragio de 2011, y no la ha vuelto a recuperar. En las legislativas del 28-A obtuvo 962.000 votos y 12 escaños, a solo 58.000 papeletas y tres diputados de ERC. El 10-N, el PSC, que repite con Meritxell Batet y Manuel Cruz como cabezas de lista para el Congreso y el Senado —con la novedad de que ambos concurren desde sus cargos de presidentes de cada Cámara—, puede convertirse en primera fuerza. Juega a su favor la división del espacio soberanista: a ERC y JxCAT se le suma, por primera vez en unas generales, la CUP, y los comunes presentan a un candidato también partidario del derecho de autodeterminación, Jaume Asens. Incluso Más País, la plataforma de Íñigo Errejón, lanza a un 'excupero' y 'excomún', Juan Antonio Geraldes.

Sánchez se lanza a un maratón el 10-N y abre campaña en Sevilla y cierra en Madrid y BCN

El PSC de Miquel Iceta busca pescar votos y escaños en el espectro constitucionalista, ahora en reconstrucción por el hundimiento que todas las encuestas pronostican para Ciudadanos. Los socialistas, pues, persiguen recuperar su antiguo espacio, presentándose como la opción útil. De puente, pero también de "firmeza". De firmeza incluso contra los violentos, a los que, a juicio de Sánchez, el 'president', Quim Torra, no ha condenado con suficiente rotundidad. El PSOE tiene esperanzas de crecimiento en Cataluña, que le permitan compensar una potencial bajada en otras circunscripciones que pueda poner en peligro sus 123 parlamentarios actuales. En esa disputa con los naranjas se enmarca también la presencia de dos ministros, José Luis Ábalos y Josep Borrell, en la manifestación de Societat Civil Catalana de este domingo. A ambos se sumarán, por el PSC, Iceta, Batet y Cruz.

La importancia del último esprint

En Ferraz y en la Moncloa confían en que lo peor ya haya pasado. Que el control de la situación en Cataluña y la exhumación de Francisco Franco —ejecutada con precisión milimétrica según el plan del Gobierno, si se descuentan los pulsos con la familia del dictador— les servirán para impulsarse en las encuestas y coger algo de aire. El comité había programado una campaña que fluyera de menos a más. Justo lo contrario de lo que ocurrió el 28-A, cuando el candidato se desinfló en la última semana, en buena medida por su papel menor en los debates.

"Debemos convertir la decepción que puede invadir a muchos ciudadanos en una contundente respuesta en las urnas", dice la 'Guía de campaña'

No se espera un giro radical en la campaña oficial por parte del PSOE. De hecho, el lema tendrá continuidad con el 'Ahora, Gobierno. Ahora, España' que lleva utilizando el último mes. Porque la idea fuerza que el candidato quiere transmitir es que "ante la disyuntiva de avanzar o retroceder, de construir o destruir", hay que decir a los ciudadanos que "España no tiene tiempo que perder". El objetivo, como sintetiza la 'Guía de campaña' [aquí en PDF], a la que ha tenido acceso este diario, es "formar un Gobierno progresista y estable" que no dependa de las fuerzas independentistas. "O España tiene un Gobierno progresista ahora, o seguirá sumida en el bloqueo". Sánchez persigue, pues, una mayoría más rotunda para que la parálisis no se repita, si bien los sondeos arrojan un escenario aún más complicado de gestionar que el del 28-A.

Los restos de Franco abandonan el Valle de los Caídos a hombros de su familia, este jueves. (EFE)
Los restos de Franco abandonan el Valle de los Caídos a hombros de su familia, este jueves. (EFE)

En el documento que orienta el viaje hacia el 10-N, de 17 páginas, el PSOE hace hincapié en que la movilización es una "pieza clave". "Cuanto mayor sea la participación, más personas se sentirán representadas por el Gobierno que se acabe conformando a partir del resultado electoral". Los socialistas llaman a sus agrupaciones locales a hacer un "esfuerzo adicional" para lograr revalidar la confianza de todos aquellos que votaron a Sánchez el 28-A, pero también de todos aquellos que se sienten frustrados. "Debemos ser capaces de convertir la decepción que ahora puede invadir a muchos ciudadanos en una respuesta contundente en las urnas [...]. Ya sabemos que cuando el votante de izquierdas se queda en casa, las derechas pueden sumar y acabar gobernando", escribe Ferraz.

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