EL BALANCE DE LA PRIMERA SEMANA DE PRECAMPAÑA

Sánchez asume el peso del 10N: se multiplica en medios y mítines para activar al votante

El presidente ha desplegado una actividad más intensa que la de sus rivales, con actos de partido y varias entrevistas en medios de distinto ámbito y espectro. Para explicar y movilizar

Foto: Pedro Sánchez, con la ministra Luisa Carcedo, Adrián Barbón, Adriana Lastra y el exalcalde Wenceslao López, este 4 de octubre en Oviedo. (EFE)
Pedro Sánchez, con la ministra Luisa Carcedo, Adrián Barbón, Adriana Lastra y el exalcalde Wenceslao López, este 4 de octubre en Oviedo. (EFE)

Quizá suene reduccionista, pero el PSOE es Pedro Sánchez. Un líder con unos poderes y un control de las estructuras del partido que no tuvieron sus antecesores, aupado tras verse derribado y tras unas primarias traumáticas. Y ahora, esa primacía del jefe es más visible que nunca. Más en campaña. Ferraz tiene claro que el presidente del Gobierno, pese al desgaste sufrido por las negociaciones de investidura fallidas, sigue siendo su principal activo y referente para el 10-N. Y ha decidido que sea él quien dé la cara, quien se exponga en todo tipo de foros y en los medios para hacer pedagogía, pero también para movilizar a sus bases y a los votantes. El PSOE necesita que la carrera coja vuelo, que el ambiente se caldee, que la maquinaria se engrase y coja temperatura. En la dirección indican que se está remando en la buena dirección y que las huestes socialistas están respondiendo bien, pese a que las encuestas tampoco conceden demasiadas alegrías, ya que por ahora no apuntan más que a una ligerísima subida o un estancamiento.

Ya desde antes de que regresara de su viaje a Nueva York —a la Cumbre del Clima y a la Asamblea General de la ONU, aunque con una agenda institucional mucho más amplia—, el sanedrín estratégico adelantaba que el secretario general tendría una precampaña y campaña "intensa". Y así está ocurriendo. El candidato preparó a su partido para la contienda en el comité federal del sábado pasado, y de ahí volvió a la carretera. Gavà (Barcelona) el domingo, presentación del lema de precampaña el lunes en Madrid, Huesca y Zaragoza el martes, Valencia el miércoles, Badajoz y Cáceres el jueves, Oviedo el viernes. Y Vigo este sábado, Barakaldo (Bizkaia) mañana domingo...

La próxima semana no está aún del todo cerrada, pero estará igual de apretada para Sánchez. El lunes 7 viste de largo el programa en la capital, el martes 8 se desplaza por primera vez a Andalucía —Jaén, Córdoba y Granada— y el miércoles regresa a Cataluña (Barcelona). El jueves retornará a Aragón, pero a Teruel, donde quiere arañar un escaño, y el viernes se reparte entre Segovia y Valladolid. El sábado estará, con todo su Gobierno, en los actos por la Fiesta Nacional, primero en el desfile militar y después en la recepción que los Reyes ofrecerán en el Palacio Real, y el domingo tendrá su primer acto de partido en Madrid, una federación siempre muy difícil de movilizar.

Tras este fin de semana en Vigo y Barakaldo, Sánchez arranca la semana presentando el programa del 10-N y la finaliza en Madrid


También en la precampaña de las generales del 28 de abril Sánchez se desplegó por los territorios con intensidad. Con algunas diferencias. En la primera fase, la previa a la recta final, el presidente combinaba actos institucionales en las provincias con mítines. En este caso, está primando más los segundos. Esta semana, por ejemplo, su agenda como jefe del Ejecutivo fuera de la capital se limitaba a la asistencia a la inauguración de la Feria Internacional Ganadera de Zafra, el jueves, y la clausura del Foro Atlántico de La Toja, hoy sábado.

Sin más riesgos de la cuenta

La otra diferencia visible es que desde el principio Sánchez se está concentrando en federaciones y provincias fetiche para el PSOE. No tanto en la España vaciada y en la que se disputan pocos escaños. Aún no ha pisado las Castillas, por ejemplo, aunque lo hará la próxima semana. El itinerario está diseñado por Ferraz para incidir en graneros de voto clásicos y en aquellos puntos en los que cree que puede arañar algún diputado, como en Huesca o Barcelona.

En lugar de centrarse en la España interior, Sánchez ha priorizado los graneros de voto clásicos y aquellos puntos donde puede arañar escaños

Pero la presencia en los territorios se complementa con la multiplicación del presidente en los medios. Una exposición que no es frecuente en él. Tras constatarse el fracaso de la legislatura, Sánchez concedió su primera entrevista en 'Al rojo vivo' (La Sexta) —en la que afirmó que "no dormiría" si hubiera aceptado las exigencias de Podemos— y, a su vuelta de Nueva York, se publicó una batería de ellas en medios de distinto ámbito, soporte, y espectro ideológico: 'La Razón', la SER, 'Heraldo de Aragón', Aragón TV, El Confidencial, NIUS —el nuevo diario digital de Mediaset—, 'Levante' y Canal Extremadura. La siguiente en un gran medio es este lunes, en 'Antena 3 Noticias 2', en horario de máxima audiencia. Para el 28-A, la presencia en medios se intensificó más cerca de la campaña. En lo que sí hay continuidad es en la voluntad de no asumir más riesgos de los necesarios: los mensajes, muy centrados en Cataluña y también en la economía, están milimetrados. Y ya hay decisión de que no habrá más que un combate a cinco, y organizado por la Academia de Televisión para el 4 de noviembre, un planteamiento que a la oposición le parece insuficiente. Los debates electorales nunca fueron la especialidad del candidato.

Sánchez asume el peso del 10N: se multiplica en medios y mítines para activar al votante

En Ferraz no ocultan que la sobreexposición de Sánchez en mítines y medios cumple una doble función: "Pedagogía y movilización". Los socialistas quieren garantizarse que su mensaje penetra en toda España y cala, en particular, en los votantes más templados y desideologizados. El partido es consciente de que el electorado de Ciudadanos es el que está desintegrándose, según las encuestas, y espera cosechar parte de sus papeletas. Pero el PSOE sabe muy bien que el paso previo para activar a sus simpatizantes es movilizar a sus militantes. En el comité electoral explican, en ese sentido, que los territorios reclaman al líder como gancho necesario, como impulso definitivo para que la pesada maquinaria eche a rodar. No son suficientes los segundos escalones, dicen, sino que hay que apuntar más alto.

"Discurso pegado a la realidad"

El propio presidente ha venido insistiendo a los suyos en que hay que "salir a explicar" cuál es el proyecto socialista y cuál es la pregunta que domina esta competición del 10-N: "O Gobierno progresista o más bloqueo". Sánchez debe combatir el abatimiento del electorado de izquierdas, luchar contra una abstención que se presume más alta, relatar por qué no fue posible formar Gobierno: porque la derecha no arrimó el hombro, repite, y porque Unidas Podemos le puso condiciones que para él eran inasumibles. De ahí que no pare de repetir que lo que España necesita es un Ejecutivo "estable, progresista y coherente", y la "única" formación capaz de garantizarlo es el PSOE.

El presidente ha insistido en que hay que "salir a explicar" qué pasó y por qué volver a las urnas para tener un Gobierno "estable, progresista, coherente"

"Ya hicimos esto mismo, igual, en la campaña anterior —indican en el círculo del líder—. Su mayor exposición se debe a que tenemos proyecto, discurso, y estamos orgullosos de él. Queremos contar porque tenemos qué contar. Porque tenemos ilusión y ganas. Tenemos un discurso pegado a la realidad, sin artificios ni imposturas, y por eso queremos contarlo. Y somos muy currantes. Es que mientras Pedro se reunía con colectivos sociales en agosto, el resto estaba de vacaciones". En el equipo del secretario general contrastan el esfuerzo de movilización que está desplegando el jefe frente a la atonía de la precampaña de Albert Rivera o Pablo Iglesias. Solo Pablo Casado está más presente, aunque en auditorios más pequeños. El presidente, defienden los suyos, está tomando la delantera. También es cierto que las encuestas no indican un refuerzo extraordinario del PSOE. Ahora, el umbral psicológico se sitúa en los 130 escaños, siete por encima de los actuales 123.

Pedro Sánchez, este pasado jueves, en la inauguración de la Feria Internacional Ganadera de Zafra, en Badajoz. (EFE)
Pedro Sánchez, este pasado jueves, en la inauguración de la Feria Internacional Ganadera de Zafra, en Badajoz. (EFE)

Frente al barullo que pintan los socialistas, el orden y la certidumbre que representa un candidato siempre vestido de presidente. Este viernes, en Oviedo, y ante 1.800 personas, el secretario general advirtió de que a izquierda y derecha de su partido solo hay "sopas de letras". "Siglas y más siglas" que no hacen más que evidenciar, a su juicio, la necesidad de que el PSOE coja más fuerza para desplegar su hoja de ruta basada en la justicia social, la limpieza y la convivencia, informa EFE. Sánchez utilizaba esa expresión para situar a su partido en la "centralidad" y centrado en la tarea de gobernar.

Activar a la "mayoría cautelosa"

Junto a la vicesecretaria general y cabeza de cartel por Asturias, Adriana Lastra, y el presidente del Principado, Adrián Barbón, reiteró que ya "se acabaron los lamentos por lo que pudo ser y no fue" y los reproches por "lo que ocurrió o no ocurrió" tras el 28-A, cuando las demás formaciones no reconocieron la victoria del PSOE. Pero el partido está obligado a "no mirar para atrás, sino hacia adelante". Sánchez quiere pasar página lo antes posible de lo ocurrido en los últimos seis meses. Nada de recrearse en latigazos a Unidas Podemos, ni mentar a Más País.

Aunque no han empezado los ataques a Errejón, sí se le sitúa ya en el lado del "barullo", en la "sopa de letras", de "siglas y más siglas" frente al PSOE

No obstante, empieza a asomar un cambio de actitud respecto a Íñigo Errejón. El miércoles, en la entrevista con este periódico, el presidente le acusaba indirectamente de fragmentar más la izquierda, y este viernes Lastra señalaba que "Más País o Más Asturies es más lío y barullo", "un ajuste de cuentas en un partido que ya va por la cuarta o quinta escisión". "A nosotros no nos preocupa", concluyó la número dos, en línea con la convicción de la cúpula de que la irrupción de Errejón perjudicará, sobre todo, a Pablo Iglesias, y no a los socialistas. Pero, por si acaso, la cúpula va preparando el arsenal contra aquel a quien al principio Sánchez mimó, al contrastarlo con el líder morado. Por lo pronto, lo asocia con el "barullo" y la "sopa de letras" y quizá, indican en el comité electoral, haya que apretar más fuerte si las encuestas de mitad de mes, cuando ya esté más claro el panorama, le sitúan como una amenaza.

En todo caso, en la Moncloa y en Ferraz advierten de que la contienda del 10-N apenas ha empezado. Porque aún quedan por irrumpir los elementos que creen que podrán definir más el voto y ayudar a concentrar el voto útil en torno al PSOE: frenazo económico, Brexit y, sobre todo, la sentencia del 'procés', la que puede provocar una fuerte tormenta en Cataluña a la que Sánchez tiene previsto responder con dureza si hay quiebra de la legalidad. Con la Ley de Seguridad Nacional o con el 155. La confianza sigue estando puesta en esa "mayoría cautelosa" de la que habla el gurú del presidente, Iván Redondo. El escenario puede tornarse favorable para el PSOE. Eso dice, al menos, el manual que esgrime Ferraz.

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