EL DEBATE SOBRE EL 155, ENCIMA DE LA MESA

Cataluña centra la campaña del 10-N y acerca ya el discurso de Sánchez al de Rivera

Las estrategias de los partidos en torno al discurso catalán empiezan a registrar cambios de calado, acercando posturas que hasta hace solo unos días parecían inimaginables

Foto: Pedro Sánchez y Albert Rivera, en su último encuentro en Moncloa. (EFE)
Pedro Sánchez y Albert Rivera, en su último encuentro en Moncloa. (EFE)

Que Cataluña centraría la campaña del 10-N no parecía una sorpresa, teniendo en cuenta que la sentencia del juicio del 'procés' está prevista para mediados de octubre, cuando faltará menos de un mes para las elecciones. Pero los recientes acontecimientos relacionados con varios integrantes de los comités de defensa de la república (CDR) —siete de ellos en prisión desde el jueves tras ser detenidos por presuntos delitos de integración en grupo terrorista y tenencia ilícita de explosivos— han hecho que la bautizada como 'cuestión catalana' eclipse por completo desde ahora la precampaña electoral.

Por eso, las estrategias de los partidos empiezan a registrar cambios de calado, acercando posturas que hasta hace solo unos días parecían inimaginables.

"El 155 se puede aplicar en funciones"

El 18 de septiembre, Albert Rivera sorprendía con la propuesta de abstenerse en una investidura si Pedro Sánchez se comprometía a cumplir "tres condiciones de Estado". Una de ellas era, literalmente, "la creación de una mesa entre constitucionalistas [en la que estarían PSOE, PP y Cs] para planificar la eventualidad de la aplicación del artículo 155 si no había acatamiento de las sentencias del 'procés", tal y como había anunciado Quim Torra. El líder de Ciudadanos hablaba de "garantizar la Constitución y las libertades en Cataluña".

Los socialistas rechazaron la propuesta de Rivera (que también incluía un compromiso económico y la exigencia del cambio de Gobierno en Navarra) y muchos de sus dirigentes acusaron a Rivera aquel día y los posteriores de "inflamar" la situación y de apresurarse en la petición. A diferencia de otras ocasiones en las que el partido naranja había insistido en una aplicación inmediata, Rivera hablaba de "planificar" y "estar preparados".

Pero el PSOE era partidario de calmar las aguas y no mencionar la posible aplicación del 155 más que en las ocasiones en que el debate político lo hiciera inevitable. Cargaba duramente contra PP y Ciudadanos por sus planteamientos y, de hecho, ni siquiera había apostado meses atrás por incluir la cuestión de Cataluña en campañas electorales (lo evitó el 28-A). Así era hasta este momento.

Tras el planteamiento de Rivera —que 'inflamaba' y era prematuro— y coincidiendo con las detenciones de los CDR y los detalles trascendidos de los autos del juez Manuel García-Castellón en los que se menciona desde la supuesta fabricación de explosivos hasta una conexión de los detenidos con el 'expresident' Carles Puigdemont y el actual, Quim Torra, Sánchez se empieza a pronunciar en términos bastante distintos y que tienen mucho que ver con lo que sugería su rival político.

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera (c), acompañado por la portavoz del partido, Lorena Roldán (i), y el líder de la formación naranja en el Parlament, Carlos Carrizosa (d). (EFE)
El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera (c), acompañado por la portavoz del partido, Lorena Roldán (i), y el líder de la formación naranja en el Parlament, Carlos Carrizosa (d). (EFE)

"El 155 es una herramienta perfectamente constitucional y un Gobierno en funciones lo puede aplicar sin problema. Los hemos estudiado y no habría ningún problema", repetía el presidente en funciones este martes en una entrevista en la Cadena SER. Advertía, además: "Lo que pedimos a los independentistas es que no jueguen con fuego. Vamos a permanecer muy atentos y esperemos que no cometan el error más grave, que dejen de mirar hacia otro lado sin condenar la violencia".

"Unidad de las fuerzas políticas"

En la misma entrevista, Sánchez insistió en que si el Gobierno catalán se situaba "fuera de le legalidad", España "tiene la obligación de restituir ese autogobierno que, al final, es lo democrático". Para ello —una hipotética aplicación del artículo 155 de la Constitución— continuó, "es necesaria la unidad de las fuerzas políticas". Apelaba directamente a PP y Ciudadanos (él mismo dudó de la presencia de Podemos ante un reto así), recordando "la lealtad" con la que actuó el PSOE cuando Rajoy gobernaba y tuvo que aplicarlo en 2017.

"Si tengo que tomar estas decisiones, intentaré que la oposición esté del lado del Gobierno, como lo estuve yo. Lo que les pido, al final, es que apoyen la soberanía nacional, la integridad territorial y la convivencia. No pido que apoyen al PSOE, sino al Estado", zanjaba.

Las palabras recordaban mucho a las que también pronunció Rivera el 23 de septiembre, un día antes de que las Cortes quedaran disueltas y la legislatura se diera por terminada definitivamente. De hecho, el líder de Ciudadanos insistía en pedir a Sánchez una reunión para planificar un eventual 155 "ante los acontecimientos que podían producirse en Cataluña" —aún se desconocía la detención de los CDR, producida solo tres días más tarde— y puso el acento en la misma idea que el socialista este martes: "España tiene que tener una respuesta de Estado. No una respuesta del PSOE, de Ciudadanos o del PP. Una respuesta del país, que se producirá planificando el calendario, sabiendo qué competencias se aplicarían e intentar hacerlo igual de bien, o incluso mejor, que la última vez", aseguró.

Con la precampaña iniciada, la postura del PSOE parece alineada con la de populares y naranjas en lo que respecta a Cataluña. Es más, a pesar de que el objetivo de Sánchez sigue siendo formar un Gobierno progresista tras el 10-N (con el apoyo de Podemos y el partido de Errejón, Más País), lo cierto es que las palabras del presidente en funciones sobre la crisis catalana sacaron directamente a Pablo Iglesias de la 'ecuación constitucionalista'. "Me gustaría contar con Podemos. Tenemos coincidencias fundamentalmente en materia social, pero en otras cosas somos muy distintos. ¿Se imagina un Gobierno en el que haya una parte defendiendo la aplicación eventual del 155 y otra que insiste en que hay presos políticos y en celebrar un referéndum?", lanzaba Sánchez.

Lo que está por descubrir es si esas estrategias paralelas se encontrarán en algún momento. Precisamente en medio de esta vorágine, el grupo parlamentario de Ciudadanos en el Parlament ha registrado una moción de censura contra Torra. La candidata y portavoz del partido, Lorena Roldán, considera que "se ha traspasado una línea roja que nunca antes había pasado" y que el constitucionalismo "debe dar una respuesta".

Aunque la moción nace aritméticamente muerta —los números no darían ni siquiera contando con los votos de los comunes de Ada Colau—, los diputados socialistas de Miquel Iceta ya han confirmado que ni siquiera ellos apoyarán a la dirigente naranja.

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