SIN NOVEDADES CONCRETAS HASTA ENTONCES

El PSOE mete en el congelador los pactos para reelegir a Sánchez hasta pasado el 26-M

La dirección pide "tranquilidad" porque quiere conocer cómo se cierra "el cuadro de la gobernabilidad de España" dentro de un mes. No quiere dar pistas que perjudiquen sus expectativas electorales

Foto: Pedro Sánchez, a su llegada a la reunión de la ejecutiva del PSOE, este 29 de abril en Ferraz. (Reuters)
Pedro Sánchez, a su llegada a la reunión de la ejecutiva del PSOE, este 29 de abril en Ferraz. (Reuters)

"Ya veremos, ya veremos". El PSOE pisa el freno. Las elecciones generales han pasado. Pedro Sánchez triunfó con holgura, el PP se despeñó, Ciudadanos creció pero sin conseguir arrebatar el cetro del liderazgo de la oposición, por muy poco, a Pablo Casado, Unidas Podemos cayó, pero se hace necesario, y Vox irrumpe en el Congreso, pero con menos fuerza. Los socialistas quieren masticar esos datos porque en realidad no tienen prisa. Tras la campaña del 28-A llegará otra campaña, la de las autonómicas, municipales y europeas del 26 de mayo, en la que también mucha porción de poder en juego. La dirección no quiere arriesgar nada. Deja todas las opciones de pacto abiertas hasta que se salte a la siguiente pantalla. La decisión es no mover ficha. Ese ilustrativo "ya veremos" que deslizaban dirigentes y miembros del Gobierno antes de la reunión de la ejecutiva federal de este lunes.

Sánchez no tiene prisa por lograr la investidura ni cree necesario desvelar las cartas que jugará a partir del 26-M. España entera se pone en modo campaña en apenas 10 días, el 10 de mayo, y al PSOE le toca rematar la faena. Y, antes de decidir, quiere ver cómo queda el mapa entero. No solo el Congreso. "Cada uno vive el tiempo de una forma. Nosotros no lo vivimos con ansiedad", despachó significativamente el secretario de Organización, José Luis Ábalos, en la comparecencia posterior a la cita de la cúpula, cuando se le dispararon varias preguntas consecutivas sobre cuándo comenzarán los contactos con el resto de formaciones para intentar formar Gobierno, si se cierra o no la puerta a un Ejecutivo de coalición, qué se transaccionará a cambio de la abstención de los independentistas o si hay opciones de una entente con Ciudadanos.

"Me he estresado muchísimo [con las preguntas] después de una campaña como la que hemos tenido y de un día como el de ayer... Meterme de golpe todo esto...", bromeaba el dirigente ante los medios. "Cada uno lo vive de una forma. Hemos tenido un resultado electoral, hay que administrarlo bien, leer bien el mensaje y lo vamos a hacer con esa tranquilidad". Con esa respuesta cien por cien Ábalos venía a decir que no, que no hay ningún calendario. El único plazo que no se puede soslayar es la constitución de las nuevas Cortes, el próximo 21 de mayo —a cinco días de las urnas—, sesión que dará las primeras pistas de por dónde caminará la legislatura. La Constitución no fija un tope máximo para programar el debate de investidura.

"Cada uno vive el tiempo de una forma. Hemos tenido un resultado electoral, hay que administrarlo bien, leer bien el mensaje", despacha Ábalos


El número tres de la nomenclatura socialista prefirió dar largas durante la larga rueda de prensa. El mensaje oficial, machacado desde Ferraz, es que "todo está abierto" y, por tanto, nada es descartable. Sánchez no habló de pactos durante su intervención ante sus compañeros, según relataban varios a este periódico a la salida. La reunión sirvió para jalear al líder por sus resultados —123 diputados, 39 más que en 2016, y un 28,68% de los votos— y felicitarse por el primer triunfo del partido en unas generales desde hace 11 años. "Lo importante ahora es saborear la victoria y centrarnos en las municipales, autonómicas y europeas", resumía uno de los cuadros de más peso de la dirección. Se trata de estirar el ánimo de optimismo un mes más. "Enfriar, enfriar, enfriar. Por ahora no habrá nada", añadía este cargo.

"Patético" hablar de acercamiento a Rivera

Y no hubo nada, desde luego, en la jornada de resaca del 28-A. Nada concreto, aunque sí unas primeras señales que permiten atisbar qué ejes guiarán las conversaciones. En primer término, se aleja todo entendimiento con Ciudadanos, sin que se cierre por completo la puerta. "Nosotros queremos hacer políticas progresistas. Entonces, no nos estamos planteando esta posibilidad. Quien ha perdido es Cs. A ver si cada uno asume su rol", indicó Ábalos, que vio "patético" buscar un acuerdo de investidura con Albert Rivera, máxime cuando es Rivera el que no quiere, así que su empeño es remarcar que son los naranjas quienes imponen el veto. Retratarles. "Tenemos muy claro lo que piensa nuestra militancia y cuál es el sentimiento de nuestros electores. No vamos a decepcionarlos", abundó el ministro, para mostrar que no es la vía preferente. En la memoria de todos está bien fresco ese grito de guerra que repetían las bases en Ferraz en cuanto Sánchez salió al balcón con su núcleo duro: "¡Con Rivera no!".

Ferraz no quiere descartar ningún escenario, aunque aspira a gobernar en solitario y tirar de geometría variable, pactar con unos y con otros

El número tres señalaba un camino pero fuentes oficiales del partido insistían en que no se puede descartar ningún escenario, porque se buscarán todos los apoyos posibles a las propuestas del PSOE. En el fondo, Sánchez quiere recuperar la geometría variable que presidió la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero, y establecer alianzas a izquierda y derecha según las materias. Tener manos libres, aunque la investidura es otra cosa. Es el primer acto mayor de la legislatura. Él, no obstante, nunca ha ocultado que quiere un Gabinete que incorpore a independientes progresistas de prestigio.

El PSOE mete en el congelador los pactos para reelegir a Sánchez hasta pasado el 26-M

El PSOE quiere de momento tirar el balón al tejado de los otros y recuerda que lo primero "es hablar de programas y de la visión de país", y luego ya vendrá la siguiente fase, la búsqueda de apoyos y su materialización en un Ejecutivo. Unidas Podemos aprieta porque desea rentabilizar su apoyo a Sánchez integrándose en el Gabinete. Pablo Iglesias es consciente que prestando respaldo desde fuera solo consigue que el presidente se cuelgue las medallas, mientras que la posición de su grupo se desvanece.

Pero los socialistas no ocultan que prefieren gobernar en solitario, aunque mantengan a Unidas Podemos como socio preferente y los circuitos de entendimiento y de colaboración estén asentados. Ya lo dijo desde primera hora de la mañana la vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, en una entrevista en la SER: Sánchez intentará dirigir el país con sus 123 escaños y un Ejecutivo progresista que confiera "tranquilidad" y estabilidad al país. Ya por la tarde, Ábalos insistió en que el PSOE no se cierra de entrada a nada, pero también apuntaló que un bipartito no es la solución que persiguen. "Tenemos mucha experiencia de alcanzar acuerdos sin necesidad de coaliciones", señaló, tras recalcar que la dirección quiere "hablar con todos" para tratar de llegar a pactos "de muchas formas". En el equipo del presidente se recuerda que los morados han perdido 29 escaños y que no tiene más opción que apoyar la investidura, porque si no la amenaza es la repetición electoral, que probablemente aumentaría la polarización y encogería a Unidas Podemos.

"Ahora a setas, no a rolex"

Nada quedará despejado hasta el 26-M. Ábalos fue sumamente explícito en sus respuestas a los medios. Pidió "tranquilidad" porque el 26-M las urnas arrojarán unos "resultados que habrá que integrar". El PSOE desea pues esperar a "cerrar el cuadro de la gobernabilidad de España" en las dos citas. Eso significa que la estrategia de alianzas se aplicará a distintos niveles: ayuntamientos, comunidades autónomas y Gobierno central. Dicho de otro modo, que puede haber cambio de cromos entre los partidos cuando se abran las urnas del 26-M. "No queremos inclinarnos por una alternativa porque eso es hablar de pactos, y no queremos. Tenemos ayuntamientos y comunidades y queremos mantenerlos. Ahora estamos a setas, y no a rolex", apunta un cuadro.

El PSOE aleja el entendimiento con Cs y carga las tintas contra Rivera. La primera pista de la nueva legislatura la dará la constitución de las Cortes

El paso insoslayable será la negociación de las Mesas de Congreso y Senado. Sánchez aún no tiene candidatos sobre la mesa para presidir ambas instituciones, pero sí intentará llegar a acuerdos con los grupos para "integrar la pluralidad que han expresado las urnas", dijo Ábalos, "abrir espacios para que se sientan representados". La lógica dice que la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, dirigirá la Cámara Alta, en la que el partido tendrá ahora mayoría absoluta. La lógica y la aritmética, porque fue la senadora más votada de España (1.081.980 votos).

El PSOE mete en el congelador los pactos para reelegir a Sánchez hasta pasado el 26-M

Todo hace pensar, así, que las negociaciones para la reelección del presidente se prolongarán semanas. Mientras, el Gobierno seguirá en funciones, y en funciones le pillará, muy probablemente, la exhumación de Francisco Franco, medida simbólica de Sánchez prevista, si el Supremo no lo impide, para el 10 de junio.

Los socialistas no solo ambicionan un Ejecutivo monocolor porque se sienten más cómodos en un formato así —desean preservar su autonomía— y les permitiría no perder electores de centro, espacio en el que creen haberse acomodado tras este 28-A. También porque la suma con Unidas Podemos (165 escaños), aunque es más amplia que la de PP, Cs y Vox (147), no alcanza la mayoría absoluta, y tendrá que atraerse a Compromís (1), al PNV (6) y al Partido Regionalista de Cantabria (1), y quizá también a Coalición Canaria (2). Es decir, que Iglesias es decisivo, pero no suficiente. El PSOE además casi triplica en número de diputados a los morados.

El PSOE no quiere que la gobernabilidad dependa de los separatistas. Ahora, en todo caso, no necesitaría a ERC y JxCAT, sino solo a uno de ellos. El diálogo con Cataluña, garantizó Ábalos, "se va a seguir manteniendo", y cuando Sánchez supere la investidura se retomará "con más impulso". ¿Cómo? El dirigente recordó que la del relator era una figura "instrumental", no un "valor" en sí mismo, y que aunque comparte que el diálogo ha de canalizarse en las instituciones, también convendría que formara parte de él la sociedad civil. "Seguramente habrá que ser originales en algunas cosas, pero las iremos viendo", dijo. Ábalos reiteró que los soberanistas han de saber que la dirección no ha cambiado de posición respecto a lo mollar: nunca aceptará que se traspase el marco de la Constitución y de la ley, y por tanto no negociará un referéndum de autodeterminación ni la secesión de Cataluña.

El PSOE no quiere que la gobernabilidad dependa de los separatistas, pero superada la investidura el diálogo se mantendrá, con "más impulso" y en la ley

A falta de que deparen las próximas semanas, el PSOE quiere "recrearse" en los resultados del 28-A, en los que, de entrada, destacó una participación elevadísima, del 75,75% (sin voto CERA), comparable a la de convocatorias icónicas como las de 1982 (79,97%), 1993 (76,44%) o 2004 (75,66%), en las que se produjo un cambio de rumbo. El PSOE ha ganado 39 escaños, logrado 2 millones de votos más, y es primera fuerza en votos en 39 de las 50 provincias (40, si se cuenta la ciudad de Ceuta) y el partido preferido en más de la mitad de los 8.000 municipios del país. Venció en todas las comunidades autónomas salvo Cataluña, Navarra y País Vasco. Es además la socialdemocracia más sólida en Europa. El PSOE, dijo, es el "referente" de sus homólogos europeos, el que ha logrado "frenar la ola reaccionaria" que afecta a otros países del mundo. "Hemos logrado parar el penalti que la extrema derecha quiso meter a la democracia española 40 años después de acabado el franquismo". Las urnas también han sentenciado que ha "fracasado" la "coalición anti-PSOE" de PP y Cs. Los españoles, concluyó, "no aceptan más pactos a la andaluza".

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