RESULTADO HISTÓRICO DEL INDEPENDENTISMO

ERC afila sus armas sabiendo que será indispensable para que Sánchez gobierne

En las elecciones de junio de 2016, En Comú Podem logró 12 diputados, ERC-CATSí nueve, PSC-PSOE siete, CDC ocho, PP seis, Cs cinco y Vox fue uno de los partidos que se quedaron sin escaños

Foto: El candidato número dos al Congreso, Gabriel Rufián (d), participa en el acto final de campaña de ERC. (EFE)
El candidato número dos al Congreso, Gabriel Rufián (d), participa en el acto final de campaña de ERC. (EFE)

Sorpresa en Cataluña. El independentismo está eufórico. Ganó en Cataluña por primera vez unas elecciones generales. ERC, con casi el 100% de los votos escrutados, superaba 1.015.000 votos (en 2016 logró 629.000). Y JxCAT llegaba a 497.000 (hace tres años, alcanzaba los 481.000). En escaños, Esquerra tiene ahora 15 frente a los siete de sus colegas posconvergentes (tenían nueve y ocho respectivamente). En el cómputo final, Esquerra será decisiva a la hora de formar Gobierno. Es fácil que acceda a investir a Pedro Sánchez para evitar un pacto PSOE-Ciudadanos. Pero durante las próximas semanas estudiará detalladamente sus peticiones a cambio de garantizar la gobernabilidad. Porque estos comicios han dejado una cosa muy clara: los electores prefirieron a Oriol Junqueras antes que a Carles Puigdemont. Los sondeos no fallaron.

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Pero estas elecciones han dejado otra sorpresa: el PSC llega a 952.000 sufragios, un pico más que los 558.000 de 2016. Ello les reporta la segunda posición, con 12 escaños. Ciudadanos, con 474.000 votos, también resultó ganador (tenía 378.000), aunque sigue manteniendo los cinco diputados de las anteriores elecciones. Y dos grandes sorpresas más: Podemos se desplomó de 848.000 a 610.000 votos, recortando a siete sus 12 escaños. Y el PP, con Cayetana Álvarez de Toledo, que era la gran esperanza popular, se queda al borde de la extinción al haber logrado solo un escaño por Barcelona y 198.000 votos (una caída brutal frente a los 463.000 de las anteriores elecciones y sus seis diputados).

ERC afila sus armas sabiendo que será indispensable para que Sánchez gobierne

El resumidas cuentas, los independentistas tienen razón al decir que han crecido, porque a sus bolsillos han ido a parar alrededor de 1.612.000 votos (la suma de ERC, JxCAT y Front Republicà). Pero el voto no independentista es muy superior: 1.771.000 sufragios (sumando los de Vox, pero sin contabilizar los 610.000 de ECP).

ERC afila sus armas sabiendo que será indispensable para que Sánchez gobierne

La primera lectura de JxCAT fue celebrar la “gran victoria” del independentismo. Pero eso es solo una vana ilusión. El independentismo cuenta con solo 22 de los 48 escaños catalanes del Congreso. “El país, que es lo que importa, ha hecho un buen resultado. Nunca ha habido tantos diputados independentistas en Madrid. Es un milagro, porque pulverizamos las encuestas, que nos daban dos diputados”, afirmó ya rayando la medianoche Laura Borràs, la número dos de la candidatura posconvergente. Pero JxCAT tiene poco que hacer en el Congreso. En realidad, el PSOE no cuenta con esta formación en el futuro. Ni está ni se la espera.

Poco margen de maniobra

Otra cosa es ERC, que gana pero no manda, al menos por el momento. La verdadera euforia, si acaso, estaba en la noche de este domingo en los despachos de ERC. Por primera vez, un partido independentista gana unas elecciones generales en Cataluña. Así lo subrayó Gabriel Rufián, que arengó a sus fieles enfatizando que “Cataluña ha demostrado que al fascismo lo combate y lo destruye”.

Pero es una victoria agridulce, porque su margen de maniobra es poco: puede apretar a Pedro Sánchez, aunque corre el riesgo de empujarlo en brazos de la derecha. Por otra parte, es cierto que los republicanos quedaron primeros en escaños, 15, un hito histórico. Pero el ganador moral de estos comicios fue el PSC, que logró remontar a más de 950.000 votos, siendo segunda fuerza política, a muy poca distancia de la ERC de Oriol Junqueras.

De hecho, el PSC siempre había ganado unas generales hasta 2011, cuando Josep Antoni Duran Lleida (CiU) le arrebató la primera posición. En 2015 y 2016, los comicios fueron ganados por Podemos, con Xavier Domènech de cabeza de lista. En esta ocasión, los morados, con el filoindependentista Jaume Asens a la cabeza, se desplomaron en las urnas: cayeron en votos y perdieron la mitad de los escaños: de 12 a seis. De primeros a terceros. Un desastre épico. Pablo Iglesias no supo encontrar a su hombre en Cataluña y así le fue: Asens ni tuvo ni retuvo.

El candidato de Iglesias miró hacia otro lado tras los malos resultados. “Ha sido una campaña celebrada en un contexto difícil y con mucha excepcionalidad democrática”, se disculpó. Pero luego alimentó a su parroquia con un análisis de dudosa credibilidad: “La sociedad catalana está conmocionada por la situación de los presos políticos y el auge de la extrema derecha”. A falta de autocrítica, buenas son tortas a los rivales. La verdadera conmoción se localizó en las filas de los comunes, que pasaron de primera a tercera fuerza.

Tras la constatación de estos resultados, está por ver si ERC puede ser la llave de la gobernabilidad del Estado. Sánchez tiene la opción de aliarse con Ciudadanos, pero su sintonía con Albert Rivera está por debajo de cero. Fuentes socialistas explican a El Confidencial que “un pacto con Ciudadanos no le interesa a Ciudadanos ni a Pedro Sánchez, que sabe que, si se alía con Rivera, Iglesias se lo puede comer en las próximas elecciones”.

El gran temor de ERC

Le queda, pues, la alianza con Podemos y nacionalistas. Un aliado natural que podría entrar en la ecuación es el PNV. A este partido, afirman las mismas fuentes, “le interesa pactar, porque podría influir en el Gobierno y mantener su posición dominante en Euskadi”. Los vascos no han cerrado la puerta al pacto, como sí lo ha hecho Carles Puigdemont, que ha dado órdenes de que al PSOE, ni agua. Pero la crueldad de las matemáticas apunta a que se necesita otra fuerza para llegar a los 176 escaños, que son la mayoría absoluta. En esa situación es donde los escaños de ERC llegan a alcanzar una cotización más elevada.

ERC afila sus armas sabiendo que será indispensable para que Sánchez gobierne

A ERC le hubiese ido bien no tener que ser decisiva, porque de esa manera tendría las manos libres para exigir compromisos que incluso hubiesen podido ser inasumibles. Pero si apoya un Gobierno del PSOE, el temor en ERC es que JxCAT inicie una campaña de desgaste acusando al partido republicano de venderse al españolismo. O sea, de ser un traidor. Un ‘botifler’. Esquerra está en una encrucijada histórica y ha de asumir la decisión más trascendente de su historia reciente. Ya veremos si aguanta el ‘pressing’ de Puigdemont y puede dibujar una hoja de ruta propia y coherente.

Los republicanos, según admiten a El Confidencial fuentes de ERC, están dispuestos a facilitar la investidura de Pedro Sánchez, al menos para que no dependa de los votos de Ciudadanos. Es una estrategia basada en la consigna de que hay que evitar a toda costa cualquier influencia de la derecha en el Gobierno español. Pero otra cosa será la legislatura, en la que Esquerra exigirá contraprestaciones a negociar. ¿Cuáles son esas contraprestaciones? ¿Hasta dónde llegarán las exigencias de Esquerra? Depende de la capacidad de liderazgo de su cúpula y de la cintura que tengan para capear las acometidas de Puigdemont.

Gabriel Rufián solo recordó tras los resultados que “sigue habiendo nueve presos políticos, nueve secuestrados en prisión, gente exiliada y 30 personas señaladas por un Estado vengativo y represor”. Se refería a 30 altos cargos del Govern imputados por el juzgado de instrucción número 13 de Barcelona por su actuación en los hechos del 1-O. Y les pide casi seis millones de euros en fianzas. Que ERC intentará negociar de alguna manera la rebaja de las peticiones de pena es algo que se da por seguro. Pero desde el PSOE advierten de que no habrá concesiones a la ilegalidad. Negociar, sí, pero dentro de los márgenes de la ley. De la misma manera, han de estudiar cómo hacer cuadrar la negativa del PSOE a pactar un referéndum con el apoyo al Gobierno de Madrid. Y no solo han de hacer ese encaje de bolillos, sino no morir en el intento. O, al menos, lograr que Puigdemont y los suyos no los lapiden por el camino.

ERC afila sus armas sabiendo que será indispensable para que Sánchez gobierne

El ‘expresident’ fugado se encuentra ahora más cómodo que nunca en su posición. De hecho, no esperaba los resultados que hubo. Ganó un puñado de votos y solo perdió un diputado. Con sus siete escaños, puede hacer mucho ruido y, sobre todo, tocar mucho las narices a ERC.

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