OBJETIVO DE ERC: CORTAR EL PASO A LA DERECHA

El independentismo ya ha decidido que dará su voto para investir a Pedro Sánchez

En el momento de la cruel verdad, habrán de apoyar a Sánchez como candidato "menos malo" o alinearse con "las tres derechas". Será una decisión histórica

Foto: El presidente de la Generalitat, Quim Torra, durante el acto de cierre de campaña de JxCAT. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Quim Torra, durante el acto de cierre de campaña de JxCAT. (EFE)

ERC y JxCAT, las dos grandes formaciones independentistas que se presentan a estas elecciones, tuvieron un cierre de campaña inaudito: los respectivos mítines (ERC, en Badalona; JxCAT, en Barcelona) conectaron en directo con sus candidatos presos o fugados. Los republicanos contaron con Oriol Junqueras, Raül Romeva (ambos en la cárcel) y Marta Rovira (fugada en Suiza). JxCAT contó con los presos Jordi Sánchez, Jordi Turull y Josep Rull y con el fugado Carles Puigdemont desde Waterloo. Jamás unos encarcelados habían podido participar en una campaña electoral.

Es una de las pocas cosas que tienen en común. Porque, al margen de esta característica especial, el independentismo jugará muy medidamente sus cartas tras las elecciones del 28-A. Y cada una de estas dos fuerzas puede seguir caminos opuestos. En realidad, la incerteza sobre los resultados hace difícil pronosticar aún qué papel exacto pueden jugar los diputados de ERC y de JxCAT, pero no es descabellada la posibilidad de que el socialista Pedro Sánchez necesite los votos de Podemos y de ERC para poder gobernar. En ese momento, el papel de las dos fuerzas 'indepes' deviene fundamental. Y tanto JxCAT como ERC están condenadas a tomar una determinación si Pedro Sánchez necesita sus votos. En el momento de la cruel verdad, tendrán que apoyar a Sánchez como candidato "menos malo" o alinearse con "las tres derechas". Será una decisión histórica que, además, provocará tensiones dentro del independentismo.

El candidato número dos al Congreso, Gabriel Rufián, participa en el acto final de campaña de ERC
El candidato número dos al Congreso, Gabriel Rufián, participa en el acto final de campaña de ERC

Los republicanos valoran esta situación y harán frente a su responsabilidad histórica: "Seamos conscientes de que si las tres derechas suman, gobernarán. Y no es una interpretación, sino una constatación. Ellos mismos lo han propuesto así. Dicho esto, existe la posibilidad de que el PSOE también decida realizar una coalición con Ciudadanos. Pero si no fuera así, podría optar por Podemos y por nosotros. En ese momento, no daremos ninguna excusa para que el PSOE pacte la investidura con Ciudadanos, que es una fuerza que cada día se derechiza más. Nuestra prioridad es evitar que los socialistas se abandonen en brazos de esa fuerza que camina hacia la extrema derecha y que pueda llegar al Gobierno por nuestra omisión. Cada uno es responsable de sus actos por acción u omisión. Y en este caso, nosotros asumimos que no seremos responsables de ello por omisión. Otra cosa será luego la legislatura, pero al menos la investidura no podemos dejarla en manos de la derecha", explican a El Confidencial fuentes de ERC.

Llamamiento a la movilización

Los dirigentes republicanos son conscientes de que están a punto de ganar, por primera vez en la historia, unas elecciones generales en Cataluña. En esta comunidad, tradicionalmente siempre ganaron los socialistas las generales, excepto en las dos últimas convocatorias, en las que ganaron los 'comunes'. Pero los de ERC no son comparsa en la política nacional. Es cierto que con la luz verde de ERC, de Podemos y el previsible apoyo del PNV, Pedro Sánchez pueda pasar la primera prueba para volver a la Moncloa. Pero luego tendrá que ganarse el potaje, porque no se lo van a poner fácil.

El presidente de ERC, Oriol Junqueras, que se encuentra encarcelado, dirigió este viernes una carta a la militancia, en la que recalca que "estas elecciones son una cita con la historia. En Cataluña, vuelven a ser un plebiscito entre represión y democracia. No podemos permitir que se impongan los del 155". Pero el secreto de estas elecciones se resume en otra de las frases de Junqueras: "Necesitamos ser fuertes y obligar al PSOE a respetar a Cataluña". En otras palabras: lograr una posición fuerte para tener la superioridad moral de exigir reivindicaciones en Madrid. O sea, lo peor está por venir.

En el mitin final, Junqueras reclamó movilización máxima, en su conexión desde la cárcel. "Si hemos sido el partido más represaliado es porque hemos sido el más comprometido —advirtió— . Este domingo todos hemos de ir a votar. Nos jugamos mucho y hay que hacer un esfuerzo de movilización. Necesitamos hasta el último voto". También lo reclamó Roger Torrent, presidente del Parlament. Y el vicepresidente del Govern, Pere Aragonès, subrayó, que "por primera vez podemos ganar. Estas elecciones o van de PSOE o van de ERC. Pero ningún voto progresista en Cataluña puede votar a PSOE, sino a ERC. ¡A llenar las urnas!".

Aragonès fijó el objetivo: conseguir el referéndum. Cerró el mitin Gabriel Rufián, que volvió a comparar a las derechas con "los que nos robaron los derechos hace 80 años". Pidió "plantar cara al hijo de Aznar y Don Pelayo", refiriéndose a Santiago Abascal. "Al fascismo se le combate y se le destruye", avisó. Arremetió, no obstante, contra PP, Vox, Ciudadanos y el PSOE. Fue un discurso bronco en el que pidió "el voto del socialismo catalán" porque recordó que el líder del PSC, Miquel Iceta, se llegó a hacer una foto con el popular Xavier García Albiol. Fue una llamada a la emoción con el tono del Rufián más duro del Congreso. Estaba en su salsa, adjetivando a todos sus rivales con más o menos acierto. "No aceptéis lecciones de nadie, porque sois ERC y habéis nacido para ganar, ganar y ganar. ¡Visca la terra!", terminó.

Puigdemont, por el boicot

Frente al optimismo de las filas republicanas, languidece el pesimismo de sus colegas de Junts per Catalunya (JxCAT). Fuentes de esta formación explican a El Confidencial que a estas alturas es muy difícil saber si la candidatura que encabeza el encarcelado Jordi Sánchez podría dar luz verde a una eventual investidura de Pedro Sánchez. "Lo que hace JxCAT se decide desde Waterloo. Nadie de aquí decide nada. Y Carles Puigdemont, de momento, no está para pactar con nadie". Con este posicionamiento, además, Puigdemont se alinea más con las tesis más radicales de la CUP, los CDR o la Asamblea Nacional Catalana (ANC), que propugna el bloqueo sistemático del Congreso y el boicot a cualquier institución española.

Carles Puigdemont (en la pantalla, por videoconferencia desde Bruselas) interviene en el acto. (EFE)
Carles Puigdemont (en la pantalla, por videoconferencia desde Bruselas) interviene en el acto. (EFE)

Desde JxCAT destacan también que ERC tendrá problemas a medio plazo. "Aunque ha pretendido ocupar el lugar que antes tenía Convergència, jamás ocupará ese lugar. Y tiene una grave contradicción entre el espacio que le puede votar ahora y su militancia, que es mucho más radical. Por eso, tendrá problemas para mantener su coherencia". Rebajan, pues, las expectativas de los republicanos. "Esquerra no tendrá una subida tan espectacular como la que le auguran las encuestas y JxCAT no tendrá unos resultados tan desastrosos", vaticinan las fuentes: los sondeos avisan de que ERC puede obtener hasta 15 diputados y sus rivales caer a cuatro, la mitad de los que tienen ahora. Este pique de JxCAT y ERC es un síntoma de que hay arenilla entre ambas formaciones: comparten Govern en Cataluña, pero se odian a muerte.

En este sentido, la secretaria general de ERC, Marta Rovira, huida en Suiza, también se conectó en directo con el mitin final de ERC este viernes y alertó de que "debemos desmarcarnos de esta derecha carca, de este nacionalismo populista. Debemos votar a favor del futuro y del progreso". Aprovechó para acusar al Estado español de represaliar "no solo con la cárcel o el exilio, sino con la asfixia económica, la de las fianzas injustas que pesan sobre algunas personas, que pueden ver agravadas su situación y la de sus familias. Nos hemos de ayudar entre todos. Necesitamos un esfuerzo más en contra de esta represión. Contribuid con todo lo que podáis a la caja de solidaridad". Se refería, así, a las fianzas de 6,8 millones de euros impuestas por el juzgado de instrucción número 13 de a una treintena de altos cargos de la Generalitat con motivo del 1-O.

El independentismo ya ha decidido que dará su voto para investir a Pedro Sánchez

El protagonista total

Ajenos al desmarque de Rovira, desde JxCAT siguen su propia hoja de ruta mirando de reojo a los republicanos, pero prevén que su papel será hacer de oposición pura y dura y no tendrán que elegir entre dar apoyo a la investidura del socialista o unir sus votos a las 'tres derechas'. "Si al PSOE le basta con Ciudadanos, habrá intereses internacionales que les obliguen a un pacto. Los inversores internacionales están abandonando Italia por la inestabilidad y por eso no quieren que en España haya un Gobierno inestable, entendiendo por gobierno inestable el que necesita de cuatro o cinco fuerzas como apoyo para tener una mayoría parlamentaria. Consideran que un Gobierno es estable si tiene, como mucho, dos partidos. Los 'lobbies' europeos forzarán un pacto PSOE-Ciudadanos pero habrá que ver si eso podría suponerle también la cabeza a Albert Rivera, porque ya veremos si Pedro Sánchez quiere tenerlo al lado".

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, y el expresidente Artur Mas. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Quim Torra, y el expresidente Artur Mas. (EFE)

En el mitin, apareció un Artur Mas más paternalista que nunca, para dejar paso a Quim Torra, que dijo que "es muy complicado ser 'president'". Y recordó que el PSOE "no ha pedido perdón por haber aplicado el 155. Es que nos han amenazado otra vez en esta campaña con aplicarlo". Aseguró que esta ha sido una “campaña llena de insultos y falsedades" y sacó las garras especialmente contra los socialistas. "Somos los que más miedo damos", presumió. Y Laura Borràs, la segunda de la candidatura por Barcelona, llamó a llenar también la caja de solidaridad, presumió de haber desobedecido el 1-O "al Reino de España, ejercimos nuestro derecho a la autodeterminación y eso nos identifica como pueblo". Borràs no tuvo su mejor día. Ni fue su mejor discurso. Fue más bien una actuación con poco sustrato político, de debate 'socialité' televisivo, con golpes de efecto y comentarios personales.

El colofón no pudo ser más peliculero: con Carles Puigdemont, el 'president' fugado, desde Waterloo. Se rio de que "somos aquellos que no tenían urnas ni papeletas, pero que fuimos a votar porque las había". Y afirmó también que "somos los que molestamos más a la coalición del 155 y por eso somos aquellos a quienes quieren apartar a través de oleadas represoras. Si les molestamos, es que lo hacemos bien". ¿Qué hacía alguien que no era candidato cerrando el mitin? Pues eso: propaganda, imagen e intentar sacar ventaja de su situación. Ni siquiera se puede interpretar como culto a la personalidad. Puigdemont no era candidato, pero fue protagonista: como si fuese un presentador estrella, dio paso a un corto vídeo de Jordi Sànchez, Josep Rull y Jordi Turull. Concesión, una vez más, a la emoción.

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