PUNTOS FUERTES Y DÉBILES TRAS LOS DOS DEBATES

Expertos analizan el debate: sorpresa por el tono de Iglesias y la agresividad no bastó

Iglesias aprovechó la segunda oportunidad para destacar. Rivera quiso seguir llevando la iniciativa y se pasó en el tono. Casado recuperó, pero no bastante. Y Sánchez, "sale vivo"

Foto: Los cuatro grandes candidatos a la presidencia del Gobierno en el debate de Atresmedia. (Reuters)
Los cuatro grandes candidatos a la presidencia del Gobierno en el debate de Atresmedia. (Reuters)

Los cuatro candidatos llegaron en la noche de este martes a los estudios de Atresmedia con una estrategia perfectamente medida. El presidente del PP tenía dos frentes abiertos: batirse en duelo con Pedro Sánchez y conseguir neutralizar a un Albert Rivera muy crecido tras la cita en RTVE el día anterior. El jefe del Ejecutivo, consciente de que sin aparecer como ganador había sobrevivido al primer debate, mantuvo esa línea aunque optó por un mayor enfrentamiento con el resto de rivales. Pablo Iglesias decidió continuar en el tono más moderado con diferencia, aunque ganó perfil propio; y el líder de Ciudadanos, que quería seguir llevando la iniciativa, tuvo un tono demasiado agresivo en algunas ocasiones. Después de los dos debate televisivos, politólogos y expertos en comunicación política analizan los puntos fuertes y débiles de cada candidato a solo cuatro días de las elecciones.

Casado mejora, pero sigue desdibujado

Pablo Casado tenía un objetivo evidente: ganar protagonismo y recuperar el liderazgo natural de la derecha. Pero los expertos consultados por este diario tienen dudas de si realmente lo consiguió. “Es verdad que tuvo que estar constantemente despejando balones”, explica José Manuel Sánchez Duarte, profesor de Comunicación Política de la URJC. Le venían de Sánchez entre ataques que fueron desde la corrupción del PP a las víctimas de violencia de género; y le venían del líder de Ciudadanos, con el que mantuvo varios rifirrafes a lo largo de la noche. “Subió el tono, sobre todo al principio, pero le pasó lo mismo que el lunes. Se quedó con un perfil algo borrado y, en muchas ocasiones, parecía una mala copia de Rivera, que incluso contestaba por él a algunos ataques”, insiste Sánchez Duarte.

El politólogo y asesor Ignacio Martín Granados sí remarca que el comportamiento de Casado este martes “fue más acorde a lo que se esperaba de él”. “Estuvo más incisivo, entró más al trapo, interrumpió en ocasiones y se enzarzó con Rivera. Una prueba de que luchan por los mismos votos y que en el bloque de la derecha habrá transferencias en esta recta final”, explica. El punto más débil del líder del PP, continúa, “hablar tan deprisa y ofrecer muchos datos, algunos con errores o directamente falsos, que acaban restándole credibilidad”. También César Calderón, politólogo y CEO de Redlines, considera que el popular “por fin se fajó en un debate como se esperaba”, aunque pone en duda “que la resurrección de Casado sirva realmente para recortar distancias con los socialistas”.

El politólogo y profesor de la Universidad Carlos III Pablo Simón, en la misma línea, concluye con que a pesar de la mejora mostrada, “sigue desdibujado” y los “los golpes cruzados entre él y Rivera” son una de las principales conclusiones en estos días finales “porque la indecisión principal está ahí”. En el bloque del centro-derecha.

Rivera, demasiadas interrupciones

Muchas miradas estaban puestas en Albert Rivera. Sobre todo, para ver si conseguía mantener la relevancia lograda el día anterior. Intentó seguir llevando la iniciativa, pero la jugada empeoró. Sus rivales llegaron también más agresivos y el tono del debate era bastante bronco de por sí. Y eso no sirvió para que el candidato naranja fuera modulando, todo lo contrario. “Siguió marcando su perfil histriónico. Forzó demasiado y en ocasiones quedó excesivo”, asegura Sánchez Duarte. “Dio la sensación de que interrumpía demasiado y que era un elemento discordante”, insiste el profesor de la URJC. No es el único. También Pablo Simón considera que Rivera “empeoró” al competir consigo mismo por mejorar lo que hizo el lunes, y se pasó de “sobreactuado”.

Martín Granados considera que hubo momentos de agresividad en los que incluso “resultó faltón”. Aunque los expertos coinciden en que en un debate es bueno llevar la iniciativa y tener protagonismo, “lo breve agrada y lo mucho cansa”, insiste el politólogo. “Insistió en recursos efectistas como el libro o los marcos de fotos”, pero “el hecho de interrumpir demasiado puede volverse en contra porque genera incomodidad en los espectadores”, zanja. César Calderón coincide en que el dirigente naranja “perdió eficacia” por la “sobreactuación”. Eso sí, decidió cambiar el estilo del minuto de oro —lo más criticado en su intervención de lunes—.

Pedro Sánchez y Pablo Casado durante el debate. (EFE)
Pedro Sánchez y Pablo Casado durante el debate. (EFE)

Iglesias: "moderado" y "efectivo sin ser efectista"

Los comentarios más optimistas miran a Pablo Iglesias de forma unánime. “Estuvo mucho mejor que en el debate del lunes y consiguió hacerse un hueco en un debate bronco y con un tono pausado”, explica Rubén Rodríguez, socio de Mas Consulting. Si en algo coinciden los expertos consultados es en que logró transmitir “de forma clara y sencilla” sus mensajes. Sánchez Duarte hace hincapié en esta idea: “Es muy capaz de sintetizar las ideas y la gente normal es al que más entendió. Mientras que otros como Casado o Sánchez daban muchos datos y enumeraban demasiadas ideas, él marcaba la idea en pocas palabras y le sobraba el tiempo”.

Eso sí, el profesor de la URJC también considera que Iglesias “interpretó un papel en ambos debates que nunca había tenido”. Abandonó el tono más mitinero que tiene por costumbre utilizar, “su medio de comunicación siempre ha sido la televisión y conoce las claves” —matiza Sánchez Duarte— y escenificó un perfil muy moderado, “llegó a parecer un cura ‘progre’ en alguna ocasión, rozando el sermón, pero le salió bien”.

Para Martín Granados, el candidato de Unidas Podemos demostró que “se puede ser efectivo sin ser efectista” y valora positivamente que en el debate de ayer evitara sacar la Constitución y abusar de lecturas como le ocurrió en el día anterior. “Fue propositivo y, sin duda, el que más pudo conectar con la audiencia”. César Calderón lo considera directamente el “probable ganador del debate” por una actuación “sobria y vacía de efectismos”.

Los candidatos a presidir el Gobierno de España en el debate de Atresmedia. (EFE)
Los candidatos a presidir el Gobierno de España en el debate de Atresmedia. (EFE)

Sánchez: sin destacar sale vivo de los debates

Los expertos coinciden: sin ser, ni mucho menos, el candidato que más brilló, consigue “salir vivo” de los debates. Sánchez Duarte considera que su error fue “bajar al tono y a la arena de Rivera”, pero insiste en que “la postura de marcar perfil presidenciable la mayor parte del tiempo fue inteligente” y “no se ha erosionado en exceso”. Martín Granados coincide: “Aunque bajó más al terreno y entró al contraataque, mantuvo su estrategia de vender la gestión de Gobierno de estos meses”.

También César Calderón considera que el presidente fue “menos disciplinado” a la hora de seguir las instrucciones, y “salió vivo” de ambos debates aunque sin destacar demasiado. “Eso parece bastar a su equipo de campaña”, zanja. Lo ve igual Pablo Simón, recordando que salvo en algunos momentos, el jefe del Ejecutivo “vio los toros desde la barrera” para evitar entrar en las peleas del resto. Rubén Rodríguez sí considera que Sánchez “abusó” de la lectura de documentos, provocando en ocasiones la sensación de que no lo tenía tan preparado.

Que la estrategia de unos y otros haya funcionado o no se medirá este domingo.

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