EL LÍDER DEL PSOE NO ACLARA LOS INDULTOS

Casado y Rivera hacen la pinza a Sánchez por "estar en manos de Torra y Puigdemont"

Los candidatos de Partido Popular y Ciudadanos acusan al presidente del Gobierno de ser rehén de los independentistas y Bildu e Iglesias defiende que la salida es un referéndum

Foto: Rivera, Sánchez y Casado, en el debate de Atresmedia.
Rivera, Sánchez y Casado, en el debate de Atresmedia.

El segundo apartado del debate de Atresmedia, centrado en el modelo territorial y el órdago secesionista, sirvió para escenificar las posiciones antagónicas que mantienen los bloques Partido Popular-Ciudadanos y PSOE-Unidas Podemos. La cuestión en la que más cómodos podían sentirse a priori los primeros no llegó hasta pasados los 110 minutos y, en ese momento, el intercambio indiscriminado de acusaciones ya había embarrado tanto el terreno de juego que apenas pudo brillar alguno de los cuatro.

No hubo nada nuevo en los argumentos expuestos por los cuatro. Pablo Casado reprochó a Pedro Sánchez que Josep Borrell reconociera en una entrevista en la BBC que Cataluña es una nación y que José Luis Ábalos rebajara la violencia que se vivió en diciembre en Cataluña con motivo del Consejo de Ministros que se celebró en la ciudad condal. "El problema que tiene Sanchez es que es el candidato favorito de los enemigos de España. Hasta Dolors Bassa dijo desde la cárcel que no había que dejarlo caer (...) ¿En que otro país pasa que quienes quieren acabar con el país apoyan a un presidente del Gobierno? En ninguno", afirmó el presidente del Partido Popular.

Casado también denunció al jefe del Ejecutivo que no se haya pronunciado sobre los escraches que han sufrido Cayetana Álvarez de Toledo y otros candidatos del PP durante la campaña. "Usted quiere volver a Pedralbes, donde se insultaba a España, a la monarquía, a las Fuerzas de Seguridad (...) Ocultó ese documento dos meses", añadió Casado, en referencia al documento que Torra le entregó en mano en aquella reunión, que recogía 21 exigencias al Gobierno de España. "Usted no puede ser rehén de quienes quieren romper España", agregó el líder del PP.

La cena de Mendía y Otegi

Albert Rivera abundó en que los socios preferentes de Sánchez siguen siendo los independentistas y también los proetarras. Lo hizo poniendo sobre su atril una foto de la cena de Navidad que compartieron en la portada de un diario la líder del PSOE en el País Vasco, Idoia Mendía, y el dirigente de la izquierda abertzale Arnaldo Otegi. El líder de Ciudadanos recordó que muchos socialistas se mostraron decepcionados por esa imagen.

"En Cataluña, a los que defendemos la libertad, nos amenazan. No me preocupa que me amenacen a mí (...) A mí preocupan que amenacen por ejemplo al juez Llarena... No defendieron a Llarena, sino todo lo contrario", afirmó Rivera interpelando directamente al presidente del Gobierno. "Que a una persona que ama España como Edmundo Bal le pidan que quiten delitos es indignante", añadió el líder de Ciudadanos.

El dirigente del partido naranja advirtió de quiénes serán los socios del PSOE si suma tras el 28-A: "Con Sánchez estaremos en manos de Torra y Puigdemont cuatro años más (...) Es un peligro que este Gobierno quiera pactar con quienes quieren romper España. Pongámonos de acuerdo para representar al 95% de los españoles. Que no tengamos un presidente que sea capaz de vender a España y conceder indultos", remachó Ciudadanos, ante la indeterminación del presidente socialista a la hora de aclarar si apoyará o no un indulto a los líderes del procés.

"Nunca es nunca"

Sánchez salió al corte negando esas acusaciones y recordó que durante la campaña Casado le ha llamado "felón" y ha dicho que tiene "las manos manchadas de sangre", algo que el dirigente del PP matizó asegurando que se refería a sus socios de Bildu, no a él. El líder del PSOE negó de nuevo que haya pactado nunca con los independentistas y mostró el resultado de una votación en el Congreso en la que PP y Ciudadanos se opusieron, junto a Bildu, a una propuesta del PSOE, sin especificar de qué medida se trataba.

El jefe del Ejecutivo insistió en que su receta es más diálogo para Cataluña y también más autogobierno. "Cataluña tiene que hablar con Cataluña. Hemos activado la Comisión Bilateral. Hemos propuesto una mesa de partido en el Parlament. No va a haber referéndum. No es no", subrayó Sánchez. Volvió a repetirlo poco después. "No es no. Nunca es nunca. Y falso es falso. Nunca he pactado con los independentistas. Y por eso estamos aquí".

Como en el resto del debate, Pablo Iglesias apostó por una vía intermedia de distensión. Acusó al resto de formaciones de frivolizar con el problema catalán y recordó que hay otros muchos retos pendientes en el resto de regiones, como los que sufre la España vaciada.

Sobre Cataluña, el candidato de Unidas Podemos reivindicó la necesidad de una consulta. "La constitución española habla de regiones y nacionalidad. Creo que podemos dar encaje a la realidad compleja de nuestro país a partir del diálogo y la escucha. Defendemos que en Cataluña haya una consulta, pero respetamos que haya otras formaciones que estén en contra de esa posibilidad. A partir de ahí, un poco de empatía, de capacidad de escucha, menos insultos y caminemos hacia un proceso de reconciliación". Iglesias denunció que "hay algunos que se envuelven en la bandera de España a los que no les gusta España". “Villar Mir o Florentino Pérez se parecen más a unos enemigos de España que los que se están señalando", en referencia a los partidos independentistas y Bildu. "España no es sólo la foto de Colón. Es mucho más cosas", zanjó.

El minuto de oro

Casado aprovechó su último minuto de intervención para recordar que el PP es el partido del empleo, de la derrota de ETA o del incremento de las pensiones mientras PSOE y Podemos son las formaciones de la recesión económica. "Si quieren un cambio de verdad, apuesten por el valor seguro que es el PP", subrayó el líder del partido, que apostó por la unidad nacional, por la bajada de impuestos y por mantener una seguridad en la sanidad y en la educación. "Necesitamos su voto, me dejaré la piel por el futuro de sus hijos y por el destino de España", concluyó Casado.

Sánchez, por su parte, insitió en una línea que ha reiterado también durante el debate, en que si "las dos derechas" y "la derecha ausente" -en referencia a Vox- sacan mayoría en el Parlamento, "harán lo de Andalucía". "El único partido que puede ganar es el PSOE", sentenció el presidente del Gobierno, que también subrayó que él llegó a La Moncloa hace diez meses tras la moción de censura y que ahora invita a todos los españoles a confirmar esa situación. "Hagamos otra enorme a la corrupción y a la desigualdad; estamos muy cerca", afirmó.

Rivera ha gastado su minuto de oro para contar que él nació en Barcelona, que su madre es de Málaga y que su padre es catalán. "Estoy orgulloso de ser catalán; soy hijo y nieto de autónomos que saben lo que es el esfuerzo", explicó antes de anunciar que "las cosas pueden cambiar", que él tiene una hija y que su objetivo es que ella y todos los hijos de los españoles "vuelen, tengan oportunidades". "Los españoles juntos somos más fuertes", zanjó el líder de Ciudadanos.

Iglesias, en un tono moderado con el que pretendía alejarse del resto, criticó a los dueños de los medios, de los bancos y de los consejos de administración así como a las cloacas del estado. Todas estas fuerzas, dijo, "presionarán a Sánchez y a Rivera" para que pacten después del 28-A, pero que los ciudadanos que han salido a la calle, las mujeres del 8 de marzo y los jóvenes no permitirán que eso pase. "El próximo domingo la historia la eliges tu, sí se puede", concluyó el líder de Unidas Podemos.

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